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	<title>EIFA - Estudios Interdisciplinares de las Fuentes Avilistas - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
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		<id>https://sja.asistenciasacerdotal.eu/index.php?title=La_Iglesia_en_la_Restauracion&amp;diff=804</id>
		<title>La Iglesia en la Restauracion</title>
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		<updated>2023-09-06T16:47:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Maintenance script: Imported from text file&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= {{anchor|Toc459888455}} La Iglesia en la Restauración =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc144281960}} 5.1. Introducción y objetivos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En este tema, vamos a tratar el periodo de la Restauración de la monarquía borbónica (1875-1931). Es el periodo más largo de todos los que estudiamos en el curso, y eso ya nos da una indicación de que fue un periodo de relativa estabilidad, en el que la Iglesia pudo desarrollar su labor, no sin dificultades, pero con mayor libertad que en muchos de los periodos que hemos visto anteriormente.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En este quinto tema nos proponemos los siguientes objetivos:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* {{anchor|Toc459888456}} {{anchor|Toc144281961}} Hacer un balance del estado de la Iglesia en el comienzo de la Restauración.&lt;br /&gt;
* Recorrer los distintos pontificados que se sucedieron en este periodo, fijándonos en algunos hechos relevantes en relación con la Iglesia española.&lt;br /&gt;
* Mostrar algunas dificultades a la evangelización que aparecieron.&lt;br /&gt;
* Tratar algunas cuestiones particularmente delicadas en torno a la relación Iglesia-Estado.&lt;br /&gt;
* Presentar iniciativas novedosas e importantes de la Iglesia en este periodo.&lt;br /&gt;
* Mencionar algunos pensadores católicos, así como dar algunas pinceladas sobre la relación que tuvieron con el catolicismo los de la generación del 98.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 5.2. Situación de la Iglesia al comenzar el periodo ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Para empezar, demos algunas pinceladas acerca de la situación del catolicismo en España al acabar la fallida experiencia de la I República, con la llegada de Alfonso XII al trono en 1875.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Dado lo convulso de los años del sexenio revolucionario, '''no disponemos de los datos estadísticos''' que sí teníamos en otros periodos. Podemos suponer que los números, en lo que al clero secular se refiere, no serían muy distintos a los de seis años antes pues, si bien durante la revolución hubo tumultos y ataques a templos y sacerdotes, no podemos hablar de exilios masivos o matanzas generalizadas de sacerdotes, como en otros periodos que estudiamos, que afecten significativamente a los números. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por lo que se refiere a los religiosos, ya vimos cómo '''la legislación antirreligiosa de la revolución dio al traste con la débil recuperación que empezaban a experimentar las órdenes''' después de las desamortizaciones y, si bien legislaciones posteriores mitigaron ese golpe, la situación era necesariamente precaria en cualquier caso. Las religiosas, que no habían sido tan perjudicadas por las medidas legislativas, habían sido '''víctimas de los tumultos anticatólicos en diferentes partes de España, con lo que se habían perdido bastantes conventos''' (Martí Gilabert 2007).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Recordamos también el '''gran auge fundacional''' que había experimentado la Iglesia en la segunda mitad del reinado de Isabel II, y que había incluso continuado durante el sexenio, en lo que a '''instituciones de educación, caridad y asistencia''' se refiere. Todo esto '''en medio de una situación de penuria económica para la Iglesia''', a todos los niveles, afectada por las desamortizaciones y la crisis general. Más allá de que en algunos lugares la revolución hubiera perjudicado esas obras, el espíritu emprendedor de la Iglesia para esa clase de iniciativas estaba muy vivo, como se demostraría a lo largo de los años del régimen de la Restauración.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En el aspecto moral, existía una '''fuerte unión con el pontífice''' reinante en aquel momento, Pío IX, compartida por pueblo, clero y obispos. En sus relaciones con el poder político, l'''a Iglesia había acatado oficialmente la multitud de diferentes regímenes''' que se habían sucedido abruptamente en el espacio de seis años, pero los católicos en general '''veían con buenos ojos la restauración monárquica'''. Algunos de ellos '''simpatizaban con la causa carlista''', que había estado a punto de triunfar militarmente en los últimos años del sexenio. Pero, por lo general, los sacerdotes se habían inmiscuido poco en la política, estaban más bien dedicados a sus tareas propias. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por lo que se refiere al perfil moral del sacerdote, son interesantes las caracterizaciones que hacen de ellos los escritores de final del siglo XIX; hablaremos de ello más adelante en este mismo tema. Lo que sí podemos decir ahora es que, dado lo precario de la situación en la que tuvo que desenvolverse la Iglesia durante las décadas anteriores, '''los seminarios no habían ofrecido una buena formación''' doctrinal, humana ni espiritual. Por ese motivo, '''cundía una cierta ignorancia y relajación moral entre el clero''' de finales del XIX, perceptible sobre todo en los sacerdotes más jóvenes (Cárcel Ortí 2002, 364-65; Sala Balust y Martín Hernández 1966, 140-41).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En cuanto a '''los laicos''', recordamos cómo había entrado con fuerza entre ellos el '''fenómeno asociativo'''. En el tema anterior hablamos de algunas de esas asociaciones, principalmente las que tenían que ver con la acción en el campo social, el caritativo y el apostólico. Pero también se crearon muchas otras de índole piadosa, como congregaciones y cofradías. Por contraste, también se habían formado en el pueblo español núcleos de un acerbo anticlericalismo, de los que hablaremos más adelante en este tema.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La libertad de cultos había permitido el establecimiento de comunidades protestantes. Se temía que alcanzaran cierta difusión, sobre todo en Andalucía, donde se juntaba la falta de formación cristiana del pueblo, que había sido causada por la supresión de las órdenes religiosas, con el carácter voluble y curioso de las gentes (Cárcel Ortí 1984, 108-21). Sin embargo, la realidad es que '''pocos se pasaron al protestantismo''', y en muchas ocasiones asistían a sus reuniones por mera curiosidad sin abandonar sus creencias católicas. Los testimonios de la época nos dicen también que algunos clérigos disconformes se hacían protestantes para evitar la autoridad de sus obispos (Vilarrasa 1875, 530).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Toc459888457}} Al finalizar el sexenio revolucionario, el clero secular estaba bien nutrido en cuanto al número, pero con carencias en la formación doctrinal, moral y espiritual. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Los religiosos habían prácticamente desaparecido, los templos habían sufrido ataques, y las religiosas habían perdido bastantes conventos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;A pesar de la pobreza, abundaban las iniciativas de creación de instituciones educativas, caritativas y asistenciales. Había fuerte unión con el Papa, y en lo político se acataba cualquier régimen pero se miraba con particular agrado a la monarquía.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc68866942}} {{anchor|Toc144281962}} 5.3. Los pontificados durante la Restauración ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El periodo histórico conocido como la «Restauración» es largo, duró 56 años. A lo largo de ellos, se sucedieron cinco diferentes pontífices. Vamos ahora a caracterizar los rasgos principales de cada uno de ellos, fijándonos sobre todo en su relación con España. Obviamos a Pío IX, que fue el papa encargado de acoger el nuevo régimen, porque ya lo hemos tratado en el tema anterior. Hablaremos, por tanto, de León XIII, Pío X, Benedicto XV y Pío XI.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc144281963}} 5.3.1. León XIII ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El pontificado de León XIII fue bastante largo (1878-1903), pero sobre todo fue muy fecundo en la creación de nuevas iniciativas llamadas a contrarrestar la secularización de la sociedad, que ya se había hecho muy patente. Podemos caracterizar el pontificado de León XIII como una '''renovación eclesial '''a diversos niveles.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Uno de los campos en los que aparece esta revitalización es el ya mencionado del '''asociacionismo católico''', que comenzó durante el pontificado de Pío IX, pero en el de León XIII siguió cobrando fuerza. Sorprenden particularmente los números de las asociaciones obreras que, a finales del siglo XIX, contaban en España unos 80.000 afiliados. Por contraste, y para hacerse una idea de la evolución posterior, en las mismas fechas la UGT, el sindicato del partido socialista, no llegaba a 4.000 afiliados (Cárcel Ortí 2002, 418). En la asignatura «La Iglesia ante la secularización» hablamos más extenso de las asociaciones obreras, que tuvieron un gran crecimiento tras la encíclica de León XIII ''Rerum novarum ''(Carballo López 2017). Las asociaciones católicas desarrollaron una intensa actividad durante la Restauración en otros muchos ámbitos, como explicamos en el tema anterior y también en el tema correspondiente de «La Iglesia ante la secularización».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Sin embargo, esta actividad '''no tuvo un reflejo en el campo político'''. El motivo principal fue la división y enfrentamiento que existía entre los católicos, por un lado los «alfonsinos» representados por Cánovas, y por otro los tradicionalistas, que a su vez estaban divididos y enfrentados en «mestizos» representados por Pidal, e «integristas» representados por Nocedal. En la asignatura «La Iglesia ante la secularización» hablamos más en detalle de este enfrentamiento, que requirió la intervención papal para pedir que se eliminasen las discordias internas y se unieran las fuerzas de los católicos en pro de un fin común, sin lograr su objetivo. Por su parte, las fuerzas liberales y socialistas hacían uso de las instituciones políticas para llevar adelante su agenda (por usar un término contemporáneo), mientras '''los católicos estaban absorbidos por sus luchas internas'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Es cierto que no era fácil dar con una solución adecuada al dilema entre las exigencias del catolicismo, que de suyo no está vinculado a ninguna forma política, sino que ofrece unos principios morales que pueden ser realizados de diferentes formas concretas, con el régimen político liberal que, si bien en teoría podría compatibilizarse con los principios católicos, en la práctica iba siempre teñido de los principios del racionalismo, la autonomía moral del individuo y el indiferentismo religioso. Ese será el tema que tratará León XIII en su encíclica ''Libertas praestantissimum'' (1888) en la que, tras discernir cuál es el concepto verdadero de libertad y prevenir contra las falsas concepciones que se presentan bajo el nombre de «liberalismo», concluye que «'''no está prohibido en sí mismo preferir para el Estado una forma de gobierno moderada por el elemento democrático''', salva siempre la doctrina católica acerca del origen y el ejercicio del poder político» (León XIII 1888, párr. 32). Pero, en aquel momento, '''los católicos españoles no fueron capaces de llevar adecuadamente este principio general a la práctica'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La Restauración trajo consigo una mayor apertura al '''desarrollo de las congregaciones religiosas'''. Durante el gobierno del partido conservador de Cánovas, prácticamente se eliminaron las barreras para ese desarrollo, al amparo del texto del concordato que, además, se interpretaba de manera amplia (como se diría en lenguaje coloquial, «se hacía la vista gorda» con frecuencia). Cierto es que, en 1875, la mayoría de ellas tenían que partir prácticamente de cero, pero poco a poco '''fueron restableciendo en España noviciados, casas de estudio, centros de caridad y enseñanza, etc'''. A esto se uniría, en los años siguientes, la '''llegada de un gran número de congregaciones extranjeras de reciente fundación''', dentro de esa explosión fundacional que experimentó la Iglesia en la segunda mitad del XX. Tantas fueron que, a principios del siglo XX, el gobierno liberal limitará la entrada de nuevas congregaciones, como veremos después.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El retorno de los religiosos trajo consigo una '''importante mejora en la altura intelectual de la teología española''', que en ese momento estaba en un nivel ínfimo. Las órdenes más destacadas en este aspecto fueron los dominicos, que impulsaron el renacimiento tomista del que luego hablaremos, los agustinos que fundaron revistas como «La ciudad de Dios», y los jesuitas, con obras como el Seminario Pontificio de Comillas que pronto se convertiría en Universidad Pontificia. El ejemplo de un papa intelectual promovió también la mejora de la enseñanza teológica en las instituciones dependientes de los obispos. '''Varias de esas instituciones de enseñanza superior eclesiástica serían constituidas universidades pontificias por León XIII''', como la de Salamanca, la de Granada o la de Toledo. Favoreció también la creación de un Colegio Español en Roma. Todas estas medidas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc144281964}} 5.3.2. Pío X ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El pontificado de Pío X (1903-1914), tuvo un impacto significativo en la vida religiosa y social de España, consolidando aún más la relación entre la Iglesia Católica y el Estado en un período crucial de la historia española. Pío X es especialmente recordado por su énfasis en la '''renovación espiritual y la defensa de la ortodoxia''' católica, aspectos que encontraron un eco favorable en España. Puede decirse que el estilo llano y directo de Pío X conectó mejor con el catolicismo español que la intelectualidad de León XIII. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Uno de los aspectos más notables del pontificado de Pío X fue su enfoque en la '''participación de los laicos''' en la vida de la Iglesia. Su decreto ''Quam Singulari'' de 1910, que permitía la Primera Comunión a niños más jóvenes, tuvo un impacto directo en la vida religiosa de las familias españolas, fomentando una '''devoción más temprana y profunda al sacramento de la Eucaristía'''. Esto no solo fortaleció la vida espiritual de los individuos, sino que también contribuyó a cimentar el papel central de la Iglesia en la sociedad española.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Otro elemento clave del pontificado de Pío X fue su '''combate contra el modernismo''' teológico, del que ya hablamos en la asignatura «La Iglesia ante la secularización». En España, la publicación de ''Pascendi Dominici Gregis'' (1907) '''marcó una línea en las universidades pontificias y seminarios''', que aún buscaban consolidarse tras el impulso que les había dado León XIII.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por otra parte, la '''impronta fuertemente jerarquizada y el valor de la autoridad''', que fueron características del pontificado del papa Sarto, también hallaron resonancia en la Iglesia española: por un lado, porque la tendencia integrista aún tenía mucha fuerza y, por otro, porque el giro anticlerical que tomó el gobierno de Sagasta al comienzo del siglo XX favoreció el sentido de militancia y resistencia en las filas católicas españolas (García-Villoslada et&amp;amp;nbsp;al. 1979, V:305-6). En este ambiente, la firmeza de Pío X en la defensa de los valores y enseñanzas católicos sirvió de apoyo moral y espiritual para aquellos que buscaban preservar la influencia positiva de la Iglesia en la sociedad. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Al respecto, cabe decir que '''la división de los católicos españoles, que venía arrastrándose desde el pontificado de León XIII, seguía aún sin resolverse'''. A principios del siglo XX, la polémica se centraba entre el ya mencionado periódico integrista, ''El siglo futuro,'' y la revista de los jesuitas ''Razón y fe ''(Cárcel Ortí 1989). El núcleo del conflicto estaba en que los integristas aspiraban a realizar el bien mayor, el del Estado plenamente confesional, que identificaban con la monarquía absoluta, y criticaban a los que, dentro de las circunstancias, se conformaban con el bien posible o el mal menor, aceptando la forma de estado liberal. '''El Papa escribió, como ya hiciera su antecesor, una carta a los católicos españoles con el fin de zanjar estas divisiones, ''Inter catholicos Hispaniae ''(1906)'''. Iría seguida de una serie de normas de conducta para los católicos y los obispos, y de algunas medidas como la de retirar al nuncio Vico (a petición del propio rey Alfonso XIII), que favorecía al bando integrista. El núcleo de las argumentaciones del Papa era que ambas posturas (las de los integristas y las de los posibilistas) eran aceptables para un católico, y que no debían dedicarse a la polémica entre ellos sino a unir fuerzas trabajar en el campo político y social, donde las fuerzas contrarias a la religión y a la sociedad estaban logrando grandes avances. De manera particular, en el caso de las elecciones, declaraba que los católicos debían apoyar al candidato que mejor miraría por los intereses de la religión y la patria. A pesar de los esfuerzos de la Santa Sede, la división no terminó de resolverse, y seguiría afectando a laicos, clero e incluso obispos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Otra iniciativa para unir las fuerzas de los laicos en pro de la evangelización de la sociedad fueron las llamadas '''«ligas católicas», promovidas por el arzobispo primado de Toledo, el cardenal Ciriaco Mª Sancha''' (1833-1909), con los objetivos de defender los intereses de la Iglesia en la política, fomentar la acción social católica y la caridad y, sobre todo, la educación y formación cristiana del pueblo. Despertaron muchas esperanzas entre la clerecía y el laicado, pero les faltó aliento creador para concretar las buenas intenciones en proyectos verdaderamente eficaces. También en el pontificado de Pío X se fundó la '''Asociación Católica Nacional de Propagandistas''', por el P. Ayala y el joven laico Herrera Oria. El impacto de esta asociación sería limitado durante la Restauración (en parte por las fuertes críticas y oposiciones que encontró, en el mar), pero jugaría un papel clave durante la II República. Hablamos más sobre esta asociación en la asignatura «La Iglesia ante la secularización».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.3.3. Benedicto XV ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La llegada al pontificado de Benedicto XV (1914-1922), un Papa de talante conciliador, preconizaba una mejora en el entendimiento entre la Iglesia y el Estado en España. Su '''enfoque diplomático y su interés en cuestiones sociales''' resonaron con sectores significativos del clero y los fieles. Además, su experiencia previa en España y su simpatía hacia el país fortalecieron su popularidad entre los españoles. Sin embargo, las expectativas no llegaron a materializarse de manera significativa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por otra parte, la volatilidad de la época se reflejó en la relación entre la Iglesia y la sociedad española. Un día podría haber una huelga general y al siguiente una consagración al Sagrado Corazón de Jesús. '''Esta oscilación entre momentos de fervor religioso y tensiones sociales''' y políticas muestra la complejidad de la relación Iglesia-Estado en este periodo. Durante este tiempo, España estaba sumida en una serie '''de tensiones políticas y sociales exacerbadas por la Primera Guerra Mundial'''. Aunque''' la «cuestión religiosa» fue temporalmente relegada''' debido a preocupaciones más urgentes, las tensiones subyacentes entre la Iglesia y el Estado seguían presentes. La Iglesia española, en particular, enfrentó momentos cruciales relacionados con el sindicalismo y otros movimientos sociales. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Otro acontecimiento importante de este pontificado fue la '''constitución de la «Junta de Metropolitanos» en 1921''', que contaba con representación de todos los obispos españoles, y en cierto modo sería la precursora de lo que hoy es la Conferencia Episcopal. Los obispos tomaron conciencia de la necesidad de organizarse para una acción conjunta, ante los crecientes retos que ofrecía la sociedad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por último, reseñar que en 1919, dentro de ese ambiente que caracterizó este pontificado, de apertura a las necesidades sociales y a la participación en las estructuras del estado democrático, apareció la '''Democracia Cristiana''', un pequeño grupo de intelectuales reunidos en torno a Severino Aznar (1870-1959). El grupo de la Democracia Cristiana buscaba '''promover la justicia social y la autonomía de las clases populares por obra de ellas mismas, en contraposición al paternalismo''' prevalente en la acción social de la Iglesia en España. Sin embargo, '''su enfoque fue criticado por ser considerado «liberal» y hasta «socialistoide»''' por los sectores más conservadores. La Santa Sede, preocupada por evitar divisiones, pidió a los obispos españoles que examinaran el caso. Aunque no encontraron errores doctrinales en el grupo, sí notaron una '''tendencia hacia la autonomía con respecto a la jerarquía''', que preocupaba a la autoridad eclesiástica. El grupo tuvo una '''vida corta y limitada en su impacto'''. Intentó formar parte de un partido más amplio, el Partido Social Popular, pero la iniciativa fracasó con el golpe militar de 1923.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El fracaso de estas iniciativas puede verse como un reflejo de la tensión entre la necesidad de modernización social y la resistencia al cambio dentro de la Iglesia y la sociedad españolas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.3.4. Pío XI ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Si bien el pontificado de Pío XI (1922-1939) se caracteriza, sobre todo, por ser el que correspondió con la II República y la guerra civil española, también podemos reseñar algunos elementos importantes que se tuvieron lugar durante la Restauración.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El primero de ellos fue la expansión de la Acción Católica, uno de los grandes proyectos del pontificado de Pío XI. La '''Acción Católica Española (ACE)''' fue impulsada en España por '''Claudio López Bru''', Marqués de Comillas, y '''Ángel Herrera'''. Surgió en el contexto favorable de la dictadura del general Primo de Rivera, lo que la Iglesia utilizó para organizar su estructura y métodos de formación. Se adoptó el '''modelo italiano '''para sus estatutos y se establecieron juntas diocesanas y parroquiales para coordinar actividades. El '''cardenal Segura''', jugó un papel clave en la consolidación de la ACE, fundando su Boletín Oficial en 1928 y organizando eventos nacionales para fortalecer el movimiento.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Hubo también '''esfuerzos por modernizar la Iglesia y aumentar su presencia en la sociedad'''. El más destacable fue la '''«gran campaña social» en 1922''', iniciativa que surgió de parte de Ángel Herrera Oria y el periódico ''El Debate'', y fue promovida inicialmente por los obispos. Buscaba una '''acción combinada en la enseñanza''' para formar líderes católicos, en '''el mundo del trabajo''' para formar sindicatos católicos, y en la '''promoción de la prensa y propaganda católicas'''. También quiso instruir una obra patriótica para paliar la grave crisis de la guerra de Marruecos, y realizar una colecta en favor de los niños de Rusia y Europa central. Pero esta iniciativa, al igual que otras similares, '''fracasó por la apatía y el encerramiento en intereses personales''', tanto de la gente de Iglesia (que debería haber financiado y apoyado la campaña), como del gobierno y el mismo rey, que temían la creación de un partido moderno «de derechas».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Durante la Restauración, los intentos de modernizar la Iglesia española dieron poco fruto, en gran medida por las divisiones, la falta de creatividad, la intransigencia de los integristas, y la falta de sentido social de gran parte de la Iglesia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;En el pontificado de León XIII, destacaron el desarrollo de las congregaciones religiosas, el auge del asociacionismo católico, y la mejora de la formación en los centros teológicos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;En el pontificado de Pío X, tuvo lugar una renovación espiritual, sobre todo eucarística, y se intentó la creación de las «ligas católicas».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Durante el pontificado de Benedicto XV, hubo expectativas de mejora en las relaciones Iglesia-Estado en España, pero las tensiones sociales y políticas del momento limitaron los avances. La aparición de la Democracia Cristiana reflejó un intento de modernización y respuesta a los desafíos sociales, aunque tuvo poco impacto.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Durante el pontificado de Pío XI, la Acción Católica Española se expandió significativamente. A pesar de estos esfuerzos y de iniciativas como la «gran campaña social» de 1922, la modernización de la Iglesia enfrentó obstáculos como la apatía institucional y la resistencia política.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc144281966}} {{anchor|Toc68866943}} 5.4. Dificultades a la evangelización ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En el apartado anterior, junto con los logros y avances de la Iglesia, hemos mencionado también algunas de las dificultades y resistencias internas que encontró el desarrollo de su labor evangelizadora y su adaptación a las nuevas circunstancias. Vamos ahora a mencionar algunos de los obstáculos externos que tuvo que enfrentar.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.4.1. Descristianización de algunos sectores de la sociedad ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Un primer obstáculo importante fue la aparición de importantes masas de población que estaban, en la práctica, descristianizados. Si bien la inmensa mayoría de la población estaba bautizada, había muchos sectores que desconocían los rudimentos de la fe cristiana. Las causas que podemos encontrar son múltiples. En primer lugar, la extinción de los regulares (o religiosos) que, en muchos lugares, eran los que en realidad catequizaban al pueblo. Podemos añadir también la causa de la mala formación de los sacerdotes seculares, tanto en lo que se refiere a su falta de conocimientos adecuados para enseñar la doctrina católica, como a sus carencias morales que podían ser causa de escándalos. Pero esta realidad también se había dado en otros momentos de la historia de España, con la diferencia de que, en esas otras ocasiones, estaban los religiosos para suplir con las prédicas en monasterios y conventos, órdenes terciarias, misiones populares, y otros métodos de formación del pueblo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Esta carencia se hizo sentir de manera más acusada en el levante y sur peninsular. Los ambientes rurales, que tradicionalmente habían constituido la reserva del catolicismo español, se veían cada vez más afectados por la irreligiosidad. La práctica religiosa era muy escasa, y teñida con mucha frecuencia de mero costumbrismo y superstición. El descenso en la práctica religiosa era aún más notorio entre la población masculina.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En las zonas más industrializadas, el problema afectaba sobre todo a las masas de obreros, la mayoría de ellos emigrados desde el campo. En los ambientes urbanos, donde las condiciones de vida de los asalariados eran muy precarias, faltaba el apoyo social para la religión que habían tenido en sus pueblos de origen (eso cuando no venían de un ambiente rural ya descristianizado), con lo que la práctica religiosa de estos trabajadores era también prácticamente nula. No era tanto el caso de las mujeres emigradas del campo a la ciudad, pues en muchas ocasiones su dedicación era el servicio doméstico, en el que las circunstancias eran más propicias para la práctica religiosa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Se puede añadir también como causa de la descristianización la falta de sentido social de muchos de los católicos de clases sociales superiores, que no acabaron de ver la necesidad de hacer reformas en las estructuras. Limitaban su benevolencia hacia las clases desfavorecidas a una acción benéfica teñida de paternalismo, que no conectaba con las aspiraciones reales de las masas trabajadoras. Esta falta de comprensión de las necesidades reales de la situación afectó también en ocasiones a los pastores de la Iglesia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Estas masas, entre las que además cundía el analfabetismo, eran presa fácil para la propaganda anticlerical liberal, y más adelante socialista o anarquista. Ambas tenían en común el presentar a la Iglesia como uno de los pilares del sistema injusto que los mantenía en la pobreza. En muchas ocasiones, los revolucionarios se servían del descontento de esas masas empobrecidas como un pasto seco en el que prendían fácilmente sus incitaciones a la rebelión contra el sistema establecido, para hacer avanzar sus propios fines políticos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Ya hemos mencionado algunas iniciativas que se tomaron para hacer llegar el evangelio a esos grupos sociales, tales como los círculos obreros o las numerosas congregaciones y asociaciones laicas que se fundaron para la formación de las mujeres en situación desfavorecida. En los ambientes rurales, tras la restauración de los religiosos, también se trabajó por reavivar la fe y mejorar la formación mediante misiones populares. Un ejemplo de ello es el del padre jesuita Francisco Tarín (1847-1910), que recorrió los ambientes rurales de España, sobre todo Andalucía y Extremadura, predicando y promoviendo obras de culto y devoción, desde 1885 hasta su muerte, o el también jesuita Carlos Mazuelos (Verdoy Herranz 1998). Pero esas iniciativas no fueron suficientes para alcanzar a la totalidad de las masas descristianizadas rurales y urbanas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Un ejemplo de los efectos de la descristianización de las masas obreras urbanas, y el anticlericalismo que cundía entre ellas, pudo verse durante la «Semana Trágica» de Barcelona, en julio de 1909. Una manifestación que se convertiría en huelga revolucionaria, y dirigiría su violencia principalmente contra las iglesias y conventos, con la quema de muchos de ellos, la destrucción de un importante patrimonio artístico y cultural, y el asesinato de algunos sacerdotes. Para aquél entonces, Barcelona se había convertido en un epicentro de anticlericalismo en España, en el que cundían las proclamas anarquistas y revolucionarias, como la famosa incitación de Alejandro Lerroux en 1897 a la destrucción de templos y la violencia sexual contra las novicias (Bárcena 2019, 418).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.4.2. Obstáculos a las congregaciones religiosas y la enseñanza católica ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;A comienzos del siglo XX, la Iglesia había logrado una importante recuperación de las congregaciones religiosas. Esto se hacía especialmente notorio en el campo de la educación, en el que la Iglesia había puesto mucho empeño a todos los niveles, desde la educación más básica de las clases humildes hasta la enseñanza superior para aquellos que podían permitírselo. En esta última línea, fue especialmente destacado el esfuerzo llevado a cabo por la Compañía de Jesús, que aprovechando la libertad que tuvo en el último cuarto del XIX reorganizó con energía e ilusión sus centros educativos. La buena preparación de los religiosos, y su dedicación total a la tarea educativa sin requerir siquiera un sueldo, hacía que los centros de la Iglesia tuvieran un nivel inalcanzable para los centros estatales que, además de ser pocos, estaban mal dotados económicamente y carecían de una organización adecuada.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Cuando el partido liberal ascendió al poder en 1901, cundió entre ellos la preocupación de que la Iglesia, que prácticamente monopolizaba la educación de las clases altas, usara de ese medio para «reconquistar» la sociedad. Eso motivó que se tomasen algunas medidas para reducir la influencia de la Iglesia en la educación y en la vida pública. Casi de inmediato, promulgó una orden que exigía el registro de todas las asociaciones religiosas en el registro civil, basándose en la ley de asociaciones de 1887. Este acto fue interpretado por muchos como un intento de someter a las congregaciones religiosas al control estatal, poniendo en peligro su autonomía y, por ende, su misión educativa y evangelizadora. Ante este desafío, la Santa Sede, apoyada por el Episcopado y el partido conservador, se opuso firmemente a la medida. Este acto de resistencia llevó a negociaciones que culminaron en el acuerdo de 1904 con la Santa Sede. Este acuerdo permitió que las congregaciones religiosas mantuvieran su independencia. Se preservaba así su papel crucial en la educación y en la formación de una sociedad que, con un alto grado de analfabetismo y una carencia manifiesta de personas con buena cualificación, necesitaba de esa labor educativa que sólo la Iglesia estaba en condiciones de ofrecer.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La proliferación de órdenes religiosas llevó al gobierno liberal, en la persona de José Canalejas (uno de los exponentes más emblemáticos del anticlericalismo político del momento), a tomar otras medidas más directas contra ellas. La primera fue la ley de diciembre de 1910 que pasaría a conocerse como «ley del candado». Esta ley prohibió el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en España por un periodo de dos años, sin el permiso expreso del gobierno. Las protestas de los católicos y de la Santa Sede no sirvieron para que se retirase. Para 1912, cuando la ley debía vencer, Canalejas preparó una prórroga que la mantuviese, pero su asesinato ese mismo año impidió que se llevara a efecto. Otras medidas llevadas a cabo contra la Iglesia durante estos años fue el recorte de la dotación para culto y clero, y la supresión de nombramientos de obispos desde 1910 hasta 1913 (Cárcel Ortí 2002, 137). Estas políticas anticlericales se correspondían con agitaciones y tumultos contra la Iglesia en las calles. La Iglesia, por su parte, dio muestras de una finísima diplomacia ante esta situación tan delicada, guiada por la clarividencia del cardenal español, secretario de estado vaticano, Merry del Val (1865-1930).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Tras el cambio de gobierno motivado por el asesinato de Canalejas, las tensiones entre el Gobierno y la Iglesia comenzaron a disiparse. El nuevo Gobierno de Romanones en 1913 marcó un período de relativa normalización, aunque la «cuestión religiosa» nunca desapareció por completo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;El gobierno provisional revirtió muchas disposiciones de los gobiernos moderados, que habían devuelto a la Iglesia algunos de sus derechos, suprimiendo órdenes religiosas e incautando bienes eclesiásticos entre otras cosas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;El matrimonio civil, que el gobierno provisional introdujo, fue rechazado por parte de la jerarquía eclesiástica y del pueblo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;La constitución de la I República contemplaba la total separación de Iglesia y Estado, pero no llegó a aplicarse.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc144281970}} 5.5. Iglesia y Estado en la Restauración ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Acabamos de mencionar algunas medidas legales que tomó el gobierno liberal en la primera década del siglo XX, referente a cuestiones religiosas. Mirando el conjunto de la Restauración, '''hubo un entendimiento razonablemente bueno entre la Iglesia y los gobiernos conservadores, no tanto con los gobiernos liberales'''. Vamos a seguir con la temática de las relaciones Iglesia-Estado en el periodo, fijándonos en algunos aspectos de particular relevancia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.5.1. La cuestión de la libertad de culto ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La cuestión de la libertad de culto en España ha sido un tema de debate y evolución constante, especialmente desde el siglo XIX hasta principios del siglo XX. La postura de los gobiernos liberales viene bien ejemplificada por Segismundo Moret, un prominente político liberal que llegó a ser presidente del Gobierno, que en 1908 '''defendía la libertad religiosa como un elemento esencial para unificar a los partidos de izquierda''' en España (Cárcel Ortí 2002, 132). Pero, por otro lado, '''tanto la Constitución de 1875 como el Concordato de 1851 establecieron a la religión católica como la religión oficial del Estado''', aunque no estaba claro que garantizasen una exclusividad perpetua.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''Los diferentes gobiernos, a pesar de sus promesas iniciales de mantener la exclusividad del catolicismo, mostrarían cierta flexibilidad hacia otros cultos''', impidiendo su propaganda pública, pero permitiendo que continuasen la actividad que habían iniciado en el sexenio. Aún dentro del partido liberal había tensiones en torno a la cuestión religiosa, entre una tendencia más conciliadora representada por el fundador Sagasta, y otra más agresiva contra la religión, representada por Canalejas. Estas tensiones se reflejarían en la crisis del partido a la muerte de Sagasta, en 1903, y finalmente sería la línea más anticatólica la que se impusiera. Cuando tuvo el poder, '''Canalejas buscó la secularización de la vida pública de diversas maneras, y con ese fin promovió leyes favorables a la libertad de culto, el matrimonio civil y la secularización de los cementerios'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En referencia a la '''libertad de culto, la Santa Sede se opuso a ella''', considerándola un «principio infausto y falso» (Cárcel Ortí 2002, 134) que estaba en contraposición a los acuerdos previos con el Estado español, y que era contrario a la realidad española (donde las religiones no católicas apenas tenían presencia). No obstante, el Gobierno justificó su posición presentándola como una adaptación necesaria a los tiempos cambiantes y a las circunstancias de otras naciones, arguyendo además que la constitución de 1875 dejaba la puerta abierta a esa libertad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.5.2. Manifestaciones públicas de fe de la monarquía ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El joven Alfonso XII, en diciembre de 1874, antes de ser proclamado rey de España, firmó un manifiesto que, redactado por Cánovas, sirvió de preludio y declaración de intenciones para la Restauración. En el llamado «Manifiesto de Sandhurst» se podía leer lo siguiente:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.5909in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;«Sea la que quiera mi propia suerte ni dejaré de ser buen español ni, como todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente liberal» (Alfonso XII 1874).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Estas palabras serían programáticas en lo que se refiere al talante del régimen de '''la Restauración, que intentó compaginar la tradición española, el catolicismo la monarquía y el régimen constitucional liberal'''. De manera particular, reflejan lo que iba a ser la actitud de la monarquía que, siguiendo los pasos de Isabel II, procuró inclinar el peso de su autoridad en favor de la religión católica, aunque a veces se vio forzada a aprobar leyes que contrariaban a la Iglesia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Fueron especialmente significativas algunas '''manifestaciones públicas de fe llevadas a cabo por Alfonso XIII''', que tuvieron un gran impacto simbólico no sólo por los actos en sí, sino porque fueron llevados a cabo en el momento álgido de anticatolicismo del gobierno de Canalejas. En 1911, tuvo lugar el XXII '''Congreso Eucarístico Internacional '''en Madrid, un gran evento en el que se realizan diferentes actos de culto en torno a la presencia de Cristo en el sacramento de la Eucaristía. La familia real tomó parte muy activa en dicho congreso, con la Infanta Isabel como presidenta de la junta organizadora y otros miembros participando en diferentes actos. El propio rey, sorteando los obstáculos que el gobierno liberal quiso poner a su asistencia, estuvo presente en las ceremonias solemnes conclusivas del evento. Más aún, el Rey tomó la iniciativa de, aprovechando la ocasión que brindaba el congreso, realizar una serie de actos de '''consagración de España a Cristo''' en las semanas siguientes, en los que él mismo estuvo presente ofreciendo la nación a Dios e implorando su protección (Bárcena 2019, 435-37).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Estos actos públicos animarían a un grupo de personas destacadas dentro de la Iglesia, entre los que se encuentran algunos recientemente canonizados como la madre Maravillas de Jesús o el padre José María Rubio, a emprender una campaña para construir un '''gran monumento al Sagrado Corazón de Jesús''' en el centro geográfico de España, el conocido como «Cerro de los Ángeles» en Getafe. La campaña se financió enteramente por suscripción popular, y contó de nuevo con el apoyo de la familia real, así como del papa Benedicto XV. La inauguración del monumento tendría lugar en 1919, y de nuevo contó con la presencia solemne del Rey y la familia real. Fue el mismo '''Alfonso XIII el que leyó el texto de consagración de la nación''', llevada a cabo al término de una misa que se celebró a los pies del monumento a Cristo, en cuyo pedestal se leía la frase «Reino en España». En las palabras leídas por Alfonso XIII se traslucían los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, situando las leyes e instituciones humanas bajo la autoridad divina, fuente de paz y progreso social, y pidiendo el reinado de Dios en los hogares, las aulas, las leyes y las instituciones patrias.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''Estas manifestaciones tan explícitas de catolicismo en la esfera pública causaron una enorme agitación en los ambientes liberales'''. Agitación que se reflejó en airadas críticas desde los periódicos y las tribunas, acusando al monarca de querer sumir a España en un clericalismo propio de otros tiempos. Existe un testimonio indirecto, aceptado por algunos historiadores y rechazado por otros, que habla de una visita de una delegación de la Masonería a Alfonso XIII, en la que le presentaron ante la disyuntiva de aceptar una serie de puntos conducentes a la secularización de la vida pública española, o perder la monarquía, amenaza ante la que Alfonso XIII no habría cedido (Bárcena 2019, 443). Al margen de que este hecho acaeciera realmente o no, nos parece que no es necesario recurrir a él: las críticas hechas de manera pública en la prensa y los discursos, por parte de pensadores y políticos liberales y anticatólicos, reprochando a la monarquía sus actos públicos y oficiales de adhesión al catolicismo, nos parecen un argumento suficientemente sólido para afirmar que '''esa adhesión fue un factor clave entre los que motivarían la caída de la monarquía en 1931'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.5.3. La Iglesia y la dictadura de Primo de Rivera ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En un contexto de crisis social y política, '''la dictadura de Primo de Rivera fue inicialmente bien recibida por la Iglesia, que la consideró una oportunidad para restaurar el orden social y moral''' que se había deteriorado. Tengamos presente que, cuando el capitán general dio el golpe de estado en septiembre de 1923, apenas habían pasado dos meses desde el asesinato del arzobispo de Zaragoza, el Cardenal Soldevila, a manos de pistoleros anarquistas. Este fue solamente uno más de los episodios que se dieron en el ambiente de violencia social que se vivía.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''La dictadura, a su vez, buscó estrechar lazos con la Iglesia''', especialmente en el proceso de nombramiento de obispos. Se creó una comisión de obispos y sacerdotes para proponer candidatos idóneos para cargos eclesiásticos, limitando así la influencia de los políticos en estas cuestiones, influencia que la Iglesia aceptaba con resignación pero no con agrado. De este modo, la medida fue acogida con entusiasmo tanto por la jerarquía eclesiástica española como por la Santa Sede.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Sin embargo, '''la relación entre la Iglesia y el régimen de Primo de Rivera no fue siempre fluida''' (García-Villoslada et&amp;amp;nbsp;al. 1979, V:286-87). En Cataluña, por ejemplo, la dictadura enfrentó resistencia de parte de la clerecía local respecto al uso del catalán en la liturgia. No obstante, a pesar de esta tensión, la dictadura encontró apoyo en otros sectores católicos para mantener su posición, lo que le permitió adoptar una postura más fuerte en sus negociaciones con Roma.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Otro suceso problemático tuvo lugar hacia el final de la dictadura. Surgió una controversia en torno a una reforma del estatuto universitario que beneficiaría a las universidades eclesiásticas de María Cristina de El Escorial y de Deusto. La propuesta generó rechazo en las universidades estatales y finalmente fue abandonada. Este episodio mostró que, aunque la Iglesia había depositado grandes esperanzas en la dictadura, también había límites en lo que ciertos sectores estaban dispuestos a aceptar, en términos de influencia eclesiástica en la esfera pública de la sociedad. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pero, '''en líneas generales''', antes de que la Constitución de 1931 hiciera oficial la separación entre la Iglesia y el Estado, podemos decir que el último parlamento de la época de Alfonso XIII '''intentó promover una relación equilibrada y productiva''' entre las dos instituciones.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Los partidos liberales defendían la libertad religiosa como un elemento esencial de su política. Por otro lado, tanto la Constitución de 1875 como el Concordato de 1851 establecieron a la religión católica como la religión oficial del Estado, aunque no estaba claro que garantizasen una exclusividad perpetua. Esta disyuntiva era fuente de conflictos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;La monarquía de la Restauración realizó, en repetidas ocasiones, muestras de adhesión pública y oficial a la fe católica. Esto fue motivo de fuertes críticas desde ambientes liberales.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;La dictadura de Primo de Rivera fue bien recibida por la Iglesia, y se procuró una relación equilibrada y productiva desde ambas partes.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc144281977}} 5.6. Iniciativas católicas ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Al hilo de nuestra caracterización de los diferentes pontificados del periodo en su relación con España, hablamos de algunas iniciativas importantes que tuvieron lugar en cada uno de esos pontificados. Vamos ahora a mencionar otras iniciativas, que tienen un carácter más transversal a lo largo de la Restauración.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.6.1. Inquietud misionera ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Dentro del contexto de la explosión fundacional y la restauración de las órdenes religiosas que tuvo lugar en la segunda mitad del XIX, jugó un papel importante el movimiento misionero. Si mencionábamos antes las '''misiones populares''' que llevaron a cabo sacerdotes predicadores '''en la España peninsular''', añadimos ahora que, antes de que se produjera la emancipación de los territorios españoles de ultramar en 1898, '''las islas del Caribe y '''Filipinas recibieron también un gran número de sacerdotes misioneros que realizaron allí una amplia y abnegada labor. Esos territorios estuvieron menos afectados por las desamortizaciones y, de hecho, se permitió la permanencia de alguna casa en la Península para formar a los misioneros destinados a ellos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Destaca especialmente la '''labor de los padres dominicos en Filipinas''', tanto en la faceta evangelizadora como en la civilizadora y de promoción humana de las islas. Las Filipinas constituían una provincia dominica aparte, que aún perdura en nuestros días. Otro ejemplo es el trabajo de la '''Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María''', fundados por San Antonio María Claret en 1849. Él mismo había sido misionero popular en las tierras catalanas, y más tarde obispo misionero en Cuba, antes de ser llamado para confesor de la Reina. La labor de los misioneros claretianos continuaría a lo largo de los siglos XIX y XX, tanto en la Península como en otros lugares del mundo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.6.2. Formación y espiritualidad ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''La piedad del pueblo se mantuvo bastante viva''', aún en los periodos en los que había arreciado más la persecución religiosa. Ahora bien, se trataba de una '''piedad aún de corte barroco, muy afectiva y práctica, devocional y un tanto carente de formación intelectual''' profunda. Se refleja aquí esa pobreza doctrinal causada por la mala formación del clero y la extinción de los regulares. Prevalecía la devoción «sencilla, afectiva, humana, que viene de la baja Edad Media» (Jiménez Duque 1979, 417), de base franciscana en gran medida, si bien los frailes franciscanos ya no podían acompañarla.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pero '''con el retorno de las órdenes religiosas en la Restauración, el panorama cambió''' un tanto. La mejor formación religiosa que recibían los jóvenes en los centros de enseñanza de las órdenes, así como las misiones populares, los ejercicios espirituales, los libros y folletos religiosos, etc., ayudaron a que la religiosidad del pueblo, sobre todo entre las clases medias y altas, fuese '''evolucionando hacia una piedad más instruida, menos romántica y más conforme al espíritu de la época'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Fueron muchas las iniciativas que podrían nombrarse aquí. Se crearon un gran número de asociaciones piadosas, que con frecuencia tenían también un carácter benéfico y/o apostólico. Por lo que se refiere a las congregaciones religiosas, a las tradicionales que ya estaban en España anteriormente y se restauraron en este periodo, y a las fundaciones propiamente españolas, vinieron a unirse un gran número de congregaciones fundadas en otros países, sobre todo Francia e Italia. La mayoría de las congregaciones fundadas en estos países a finales del XIX, que fueron muchas, establecieron alguna casa en España.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.6.3. El feminismo católico y la Acción Católica de la Mujer ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En las primeras décadas del siglo XX, la participación de la mujer en la vida pública, así como su acceso a la educación, distaba aún mucho de ser equiparable a la del varón. En lo que se refiere a la actividad política, esta realidad se daba tanto en los ámbitos más conservadores como en los liberales o socialistas. En este ambiente, se empezaron a fundar diferentes asociaciones encaminadas a lograr la equiparación de los derechos públicos de las mujeres con los de los hombres, tales como la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, la Juventud Universitaria Femenina o la Sociedad Concepción Arenal. Estas asociaciones, sin bien contaban entre sus miembros muchas mujeres católicas, eran por lo general institucionalmente aconfesionales, y en ocasiones estaban incluso teñidas de una ideología laicista.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== 5.6.3.a. Pensamiento feminista católico =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por parte católica, '''en las dos primeras décadas del siglo tiene lugar una reflexión importante que busca conciliar la fe católica con los principios feministas''', tomando como punto de partida la obra de Concepción Arenal. Destacó especialmente, por sus reflexiones feministas desde una óptica católica, la escritora Concepción Gimeno de Flaquer. Entre los teólogos que también emprendieron esta tarea, destacan el jesuita Julio Alarcón, el agustino Graciano Martínez, y el sacerdote secular Mariano Arboleya (González Miren 2018). Sus reflexiones partían de la afirmación bíblica de la igual dignidad del hombre y la mujer, así como sus diferencias y complementariedad. Insistían en rebatir a algunos autores contemporáneos que pretendían afirmar una menor capacidad intelectual en la mujer con respecto al hombre, que justificaría su menor participación en la vida política y cultural. Al mismo tiempo, siguiendo a Arenal y en sintonía con otras pensadoras católicas del siglo XX como Edith Stein, reflexionaban desde las diferencias entre hombres y mujeres sobre cuáles serían las tareas más apropiadas para cada uno de los sexos. En este sentido, la atribución de ciertos roles específicos podía estar en mayor o menor medida condicionada por la época, y no ser igual de válida para las circunstancias actuales. Pero lo importante es la '''afirmación de la igualdad en cuanto a dignidad y capacidades intelectuales de ambos sexos, que debe reflejarse en una igualdad de derechos políticos y sociales'''. Una evidencia que hoy tenemos muy asumida, pero por entonces era necesario defenderla.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
===== 5.6.3.b. La Acción Católica de la Mujer =====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En cuanto a las '''iniciativas de orden práctico, el gran proyecto en este ámbito fue la creación, en 1919, de la Acción Católica de la Mujer''' (Salas Larrazábal 2003). La idea era crear una institución en favor de la mujer que tuviese un carácter decididamente católico, a diferencia de las ya existentes que, como dijimos, oscilaban entre la aconfesionalidad y el laicismo. El principal promotor del proyecto fue el cardenal Guisasola, arzobispo de Toledo. Desde este momento, la ACM se convierte en un '''faro de feminismo cristiano''', una respuesta a la necesidad de incorporar a la mujer en el Movimiento Social Católico de España. Desde su comienzo, estuvo apoyada por importantes personajes de la época, como el político Antonio Maura o la escritora Emilia Pardo Bazán.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La ACM no se limitó a ser una asociación de carácter piadoso o benéfico, como habían sido la mayoría de asociaciones de mujeres católicas hasta el momento. Fue una organización que buscó ir más allá, asumiendo como cometido la '''formación de la mujer en todos los ámbitos de la vida, desde lo laboral hasta lo espiritual'''. Se fomentó la educación y la sindicación femenina, y se debatió sobre el sufragio de la mujer. La ACM se convirtió en un espacio donde la mujer católica pudo ser tanto devota como activista social, sin que lo uno excluyera a lo otro.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El carácter nacional y federativo de la ACM permitió que sus iniciativas tuvieran un amplio alcance. Desde su primera asamblea en 1920, la organización se centró en mejorar las condiciones laborales de las mujeres, fomentar su educación y defender sus derechos. '''La ACM se convirtió en un puente entre la fe y la acción social, entre la Iglesia y la sociedad'''. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La ACM también se destacó por su capacidad para adaptarse a los tiempos. En una época en la que el feminismo secular ganaba terreno, la ACM ofreció una alternativa que no sacrificó la fe en el altar de la igualdad. Se abogó por el sufragio femenino y otras formas de intervención en la vida pública, pero siempre dentro de un marco que respetase la doctrina católica y las funciones propias de la mujer como madre y esposa. Se preocupaba también de denunciar la explotación de la mujer en el orden social y laboral. Sin embargo, la ACM no fue inmune a las tendencias de la Iglesia del tiempo. La Acción Católica Española, en consonancia con la fuerte vinculación hacia Roma que tenía la Iglesia española en general, seguía muy de cerca los pasos que el Papa iba marcando para la Acción Católica Italiana. Cuando el auge del fascismo hizo que se reformaran los estatutos de la AC en Italia, para orientarla más hacia fines propiamente apostólicos y espirituales y menos hacia los sociales y políticos, en España se siguieron los mismos pasos. De ese modo, aunque en sus primeros años la ACM se centró en cuestiones sociales y laborales, '''a partir de 1926 se replegaría más hacia el campo de la espiritualidad, la formación cristiana y el apostolado'''. Pero incluso en ese repliegue, la ACM siguió siendo un testimonio de la capacidad de la Iglesia para dialogar con el mundo, para encontrar un equilibrio entre la tradición y la modernidad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;La restauración de las órdenes religiosas trajo consigo un auge del afán misionero, tanto en lo que se refiere a misiones populares en la España peninsular, como a la evangelización y promoción humana en los territorios de ultramar.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Otro fruto del restablecimiento de los religiosos fue la mejora en la formación espiritual del pueblo cristiano, que dio lugar a una piedad más instruida, menos romántica y más conforme al espíritu de la época.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;En las primeras décadas del siglo XX se trabajó por la promoción de los derechos de la mujer desde una óptica cristiana. Esto tuvo lugar en el ámbito del pensamiento, con escritoras como Concepción Gimeno y teólogos como Julio Alarcón, y en el ámbito práctico, con la creación en 1919 de la Acción Católica de la Mujer.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 5.7. Pensamiento católico ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Terminamos con unas breves menciones de algunos de los pensadores católicos más destacados de los años de la Restauración.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.7.1 Menéndez Pelayo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El primer autor, de obligada mención, es Menéndez Pelayo (1856-1912).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;[[Image:Imagen 1.png]]&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;En la historia de la intelectualidad española, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y dignidad como el de '''Marcelino Menéndez Pelayo'''. Nacido en Santander en 1856 y fallecido en la misma ciudad en 1912, Menéndez Pelayo fue un faro luminoso en el oscuro panorama de una España que buscaba su identidad entre la tradición y la modernidad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;Primero y ante todo, Menéndez Pelayo fue un hombre de '''profunda fe católica'''. Su catolicismo no era una mera etiqueta, sino el núcleo que informaba toda su obra y pensamiento. Como bien apuntó Laín Entralgo, su catolicismo era su «más amplio y fundamental» modo de ser, '''un catolicismo que entendía como inseparable de su identidad española'''. En su juventud, ya alzaba su copa para brindar por «la fe católica, apostólica, romana» como la esencia y la inspiración de la cultura y la historia españolas (Valverde 1979, 534-35).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;Menéndez Pelayo no solo fue un erudito, sino también un apasionado defensor de la cultura y la historia españolas. En una época en que muchos intelectuales se volcaban hacia corrientes extranjeras, él se erigía como un '''baluarte contra el olvido y la tergiversación de la riqueza intelectual y espiritual de España'''. Su obra ''Historia de los heterodoxos españoles'' es un testimonio de su profundo '''amor por la tradición católica y su influencia en la formación de la identidad nacional'''. Lo que distingue a Menéndez Pelayo de otros intelectuales de su tiempo es su '''apertura y su rigor científico'''. Rodeado de un espíritu en el que cundía un cierto fanatismo y división, entre «izquierda» y «derecha», católicos tradicionales e intelectuales krausistas, él '''supo elevarse por encima de las polémicas estériles''' para dedicarse a la verdadera ciencia. Su obra es un monumento a la erudición, abarcando campos tan diversos como la filología, la historia de la literatura, la filosofía y las ciencias políticas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;Menéndez Pelayo no fue un hombre estático; '''su pensamiento evolucionó desde las posturas vehementes de su juventud hacia una mayor moderación y tolerancia'''. A medida que maduraba, su obra reflejaba una mayor serenidad y equilibrio. Aunque nunca abandonó su fe católica ni su amor por España, aprendió a dialogar con corrientes intelectuales diversas, incluidas las no católicas y extranjeras, enriqueciendo así su propia perspectiva.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;A pesar de su monumental contribución a la cultura española, Menéndez Pelayo ha sido a menudo malentendido o ignorado, tanto por el lado «progresista» como por el «conservador». Sin embargo, su legado perdura como un testimonio de lo que significa ser un intelectual católico y español en el sentido más profundo y auténtico. Es una muestra de cómo el amor y la pasión por la propia tradición cultural no están reñidos con el rigor científico. En una época de confusión y polarización, la vida y obra de Menéndez Pelayo nos ofrecen una visión integradora y elevada de la fe y la cultura, que sigue siendo profundamente relevante en nuestro tiempo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.7.2. El catolicismo en la generación del 98 ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La Generación del 98, ese conjunto de intelectuales que emergió en la España de fin de siglo, se presenta como un crisol de actitudes ante la Iglesia y el catolicismo que, aunque diversas, comparten una cierta distancia crítica. Este grupo, marcado por la crisis de 1898 tras la pérdida de las últimas colonias, se sumerge en una '''profunda reflexión sobre la identidad nacional y, por ende, sobre la Iglesia como institución intrínsecamente ligada a la historia de España'''. Criticaron la '''decadencia de España, atribuyéndola en parte al catolicismo''', y abogaron por una «europeización» del país que, entre otras cosas, comportaba la '''aceptación de los principios liberales y secularistas''' que regían otras naciones europeas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Al mirar el conjunto de sus obras, se revela una complejidad en la relación de estos escritores con la Iglesia. Por un lado, se observa un '''laicismo marcado y una crítica a la influencia eclesiástica en la política y la educación'''. En esto son deudores del espíritu laicista de la '''Institución Libre de Enseñanza''', la cual formó a muchos de los escritores de la generación del 98 e influyó decisivamente en los otros. Las lecturas comunes en estos autores, imbuidos en gran medida de la filosofía nietzscheana y el positivismo de moda en Europa, los inclinaban inevitablemente hacia un rechazo de la religión. Rechazo que no se trata de mero anticlericalismo, en el sentido de crítica a ciertas formas anticuadas y ampulosas de manifestación de la fe, sino de algo más profundo, una '''dificultad para aceptar el hecho de la revelación cristiana''', en línea con el deísmo ilustrado y panteísta que imperaba en el pensamiento krausista de la Institución Libre de Enseñanza.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por otro lado, se nota una cierta '''fascinación por elementos propios de la tradición religiosa católica''', como por ejemplo la figura del sacerdote, aunque a menudo teñida de crítica y estereotipo. Y también una lucha, en algunos autores, entre el deseo de la fe y el rechazo de ella. '''Unamuno''', quizás el más complejo de todos en su relación con la fe, encarna una vivencia «agónica» del cristianismo (Valverde 1979, 489). Su búsqueda espiritual se realiza en un terreno de '''conflicto entre la razón que rechaza la fe y el corazón que quiere aceptarla''', entre la Iglesia institucional y la religiosidad personal. No es anticlerical en el sentido estricto, pero sí crítico con una Iglesia que ve como anquilosada, al mismo tiempo que evidencia una sincera e intensa búsqueda religiosa. Baroja, por su parte, muestra un talante más anárquico. Su crítica a la Iglesia se inscribe en una crítica más amplia a todas las instituciones y estructuras de poder. No es tanto la religión lo que le causa rechazo, sino la institucionalización de la misma.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En resumen, la Generación del 98 no presenta un pensamiento monolítico en lo que tiene que ver con el catolicismo y la Iglesia. Lo que sí comparten es una actitud de cuestionamiento y revisión crítica, una necesidad de redefinir la relación entre la fe y la identidad nacional en un momento de crisis profunda. Y aunque algunos puedan ver en esto un alejamiento de la Iglesia, quizás podría verse también como un llamado a la renovación y al diálogo, un anhelo, en última instancia, de encontrar en la fe y en la Iglesia respuestas a las preguntas eternas que agitaban sus inquietas almas. Por otro lado, también es cierto que los escritores de la generación del 98 eran más dados a la crítica generalizada que a la proposición de soluciones reales. Su afán renovador no cristalizó en proposiciones de cómo esa renovación podría llevarse a cabo, en lo que se refiere a la relación entre la fe católica y los nuevos desafíos sociales de la España del siglo XX.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5.7.3. Otras corrientes importantes ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por último, queríamos mencionar un par de corrientes de pensamiento importantes de finales del XIX, y a sus principales representantes.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La primera es el '''renacimiento de la filosofía escolástico-tomista'''. Su precursor fue el padre dominico '''Ceferino González''' (1831-1894), que empezó a publicar en la década de 1860. De este modo, creó un ambiente propicio para que hallase eco la encíclica ''Aeterni Patris'' escrita por León XIII en 1879 con el fin de promover los estudios de la filosofía y teología de Santo Tomás de Aquino. De este modo, la renovación intelectual en la que, como dijimos antes, intervinieron sobre todo los dominicos, jesuitas y agustinos, dio lugar a un número importante de obras de carácter neoescolástico. Estas obras tuvieron el mérito de animar intelectualmente los renovados centros de estudios teológicos que aparecieron en el pontificado de León XIII, si bien es cierto que les faltó un tanto de creatividad y capacidad de diálogo con su tiempo. De este renacimiento tomista surgiría un importante autor espiritual, el dominico '''Juan G. Arintero''' (1860-1928), cuya obra daría pie a un encendido debate en torno a la naturaleza de la ascética y la mística cristiana, que caracterizaría la teología espiritual española de comienzos del siglo XX.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La otra es el '''pensamiento católico integrista''', representado sobre todo en la figura del sacerdote de Sabadell '''Félix Sardá y Salvany''' (1831-1916). Se caracterizó por ser el principal ideólogo de la tendencia teológica, filosófica y política que dio en llamarse «integrista». Sus escritos tenían un carácter fuertemente apologético y popular, con títulos muy incisivos y no carentes de un cierto gracejo. Su obra más difundida, ''El liberalismo es pecado'' (1884), alcanzaría gran difusión e influiría en el pensamiento de muchos católicos españoles de finales de siglo. Su tesis principal era que, si bien las formas políticas creadas por el liberalismo podrían en teoría ser aceptables, en la práctica iban siempre acompañadas de los principios del liberalismo filosófico, con lo que debían ser rechazadas de pleno. En el momento en el que apareció, su doctrina estaba en plena sintonía con lo que la Iglesia había enseñado, particularmente con el ''Syllabus'' de Pío IX. Ahora bien, en 1888 León XIII publicaría ''Libertas Praestantissimum'', en la que abría la puerta a los católicos a la colaboración política en los regímenes liberales siempre que rechazaran los principios filosóficos. Este hecho, unido al daño que estaban haciendo las polémicas entre los católicos españoles, motivó que Sardá y Salvany moderase sus posturas hacia otras más conciliadoras, como se manifestó en el artículo ''¡Alto el fuego!'' de 1896.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;Marcelino Menéndez Pelayo destacó por su profunda fe católica y su apasionada defensa de la cultura y la historia españolas, abogando por un enfoque riguroso y abierto en la erudición, y cuyo legado ofrece una visión integradora de la fe y la cultura en tiempos de polarización..&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;La Generación del 98, influida por la Institución Libre de Enseñanza, mantuvo una relación compleja y crítica con la Iglesia y el catolicismo, cuestionando su papel en la identidad nacional de España y abogando por una «europeización» que incluyera principios liberales y secularistas, a la vez que algunos manifestaban inquietud y búsqueda religiosa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1953in;&amp;quot;&amp;gt;A finales del siglo XIX, destacan el renacimiento tomista representado por Ceferino González y el integrismo católico representado por Félix Sardá y Salvany.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 5.8. Referencias bibliográficas ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Alfonso XII. 1874. «Manifiesto de Sandhurst». https://es.wikisource.org/wiki/Manifiesto_de_Sandhurst.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Bárcena, Alberto. 2019. ''La pérdida de España 1 De Hispania romana al reinado de Alfonso XIII''. Madrid: San Román.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Carballo López, Francisco J. 2017. «La influencia de Rerum Novarum en el catolicismo social español». ''Aportes: Revista de historia contemporánea'' 32 (94): 41-78. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6163829&amp;amp;info=resumen&amp;amp;idioma=SPA.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cárcel Ortí, Vicente. 1984. «Acatólicos españoles en los albores de la Restauración». ''Anales de Historia Contemporánea'', n.&amp;lt;sup&amp;gt;o&amp;lt;/sup&amp;gt; 3: 101-21. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4088240.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———. 1989. «San Pío X, los jesuitas y los integristas españoles». ''Archivum Historiae Pontificiae'' 27: 249-355. https://www.jstor.org/stable/23564661.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———. 2002. ''Historia de la Iglesia en la España contemporánea (siglos XIX y XX)''. Madrid: Palabra.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;García-Villoslada, Ricardo, Vicente Cárcel Ortí, José Manuel Cuenca Toribio, Baldomero Jiménez Duque, Joaquín Luis Ortega Martín, Manuel Revuelta González, Rafael María Sanz de Diego, y Carlos Valverde Mucientes. 1979. ''Historia de la Iglesia en España''. Editado por Ricardo García-Villoslada y Vicente Cárcel Ortí. Vol. V. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;González Miren, Llona. 2018. «El feminismo católico en los años veinte y sus antecedentes ideológicos». ''Vasconia'' 0 (25): 283-99. http://ojs.eusko-ikaskuntza.eus/index.php/vasconia/article/view/750.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Jiménez Duque, Baldomero. 1979. «Espiritualidad y apostolado». En ''Historia de la Iglesia en España V: La España contemporánea'', editado por Ricardo García-Villoslada, 395-474. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;León XIII. 1888. «Libertas praestantissimum». https://www.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_20061888_libertas.html.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Martí Gilabert, Francisco. 2007. ''La Primera República Española 1873-1874''. Madrid: Rialp.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Sala Balust, Luis, y Francisco Martín Hernández. 1966. ''La formación sacerdotal en la Iglesia''. Barcelona: Juan Flors.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Salas Larrazábal, María. 2003. ''Las mujeres de la Acción Católica Española, 1919-1936''. Madrid: Federación de Movimientos de la Acción Católica Española.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Sardá y Salvany, Félix. 1884. ''El liberalismo es pecado''. Barcelona: Librería y tipografía católica. https://archive.org/details/elliberalismoes01salvgoog.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Valverde, Carlos. 1979. «Los católicos y la cultura española». En ''Historia de la Iglesia en España V: La España contemporánea'', editado por Ricardo García-Villoslada, 475-576. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Verdoy Herranz, Alfredo. 1998. «Un misionero popular andaluz de finales del siglo XIX: el jesuita padre Carlos Mazuelos (1836-1913)». En ''In memoriam: estudios dedicados a Antonio María Calero'', 179-88. Pozoblanco: Ayuntamiento de Pozoblanco. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4074085.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Vilarrasa, Eduardo. 1875. ''Historia de la revolución de setiembre: sus causas, sus personajes, sus doctrinas, sus episodios y sus resultados''. Barcelona: Fabricación: Heredero de Pablo Riera. https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=422843.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
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		<title>La secularización en la Ilustración</title>
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		<updated>2023-07-27T09:28:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Maintenance script: Imported from text file&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= {{anchor|Toc459888455}} La Ilustración y la secularización =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292289}} 7.1. Introducción y objetivos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Seguimos recorriendo el proceso histórico de la secularización. Tras haber estudiado el protestantismo, nos fijamos ahora en el siguiente hito, que se corresponde con la Ilustración. La clave para comprender el papel de la Ilustración en la secularización está en verla como la desvinculación del hombre con la revelación divina. Es decir, la ilustración corta el hilo de comunicación entre Dios y el hombre, aun cuando siga admitiendo la existencia de Dios en abstracto. En la práctica, eso es como hacer desaparecer a Dios, paso que darán explícitamente los autores que estudiemos en el próximo tema.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En este séptimo tema nos proponemos los siguientes objetivos:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Explicar cómo la Ilustración niega la posibilidad del conocimiento de Dios, que el pensamiento cristiano afirma.&lt;br /&gt;
* Mostrar las diferencias entre el antropocentrismo exclusivo de la ilustración y el antropocentrismo cristiano renacentista.&lt;br /&gt;
* Explicar el lugar de la religión en la concepción deísta ilustrada.&lt;br /&gt;
* Exponer el concepto de moral autónoma y sus reflejos en la política y el derecho: el liberalismo y iuspositivismo, característicos de la Ilustración.&lt;br /&gt;
* Valorar la Ilustración en cuanto supone un paso más en la desvinculación del hombre con respecto a Dios.&lt;br /&gt;
* Explicar cómo se difundieron las ideas ilustradas y la secularización que llevaban consigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Toc68866943}} &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292290}} 7.2. Ideas generales sobre la Ilustración ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pasamos pues a analizar la siguiente etapa del proceso secularizador: la Ilustración. Este movimiento intelectual, que se prolonga a lo largo de dos siglos, es demasiado extenso y complejo para exponer aquí siquiera el pensamiento de los principales autores. En realidad, la Ilustración puede verse como un esfuerzo combinado, «multidisciplinar» que diríamos hoy, para crear un nuevo orden en todos los ámbitos (cultural, científico, social, político, etc.), que reemplazase al de la Cristiandad. De este modo, entre los pensadores que llamamos ilustrados podemos encontrar aportaciones en todos los ámbitos del saber, como lo ejemplifica la obra característica por excelencia de la Ilustración: la Enciclopedia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Siendo esto así, y teniendo en cuenta las limitaciones a las que debemos ceñirnos en esta exposición, optaremos por presentar de manera general las ideas principales acerca de lo que supone la Ilustración en el proceso secularizador, mencionando acaso a algún autor que ejemplifique un determinado punto, o que haya sido clave para su desarrollo. Por supuesto, entre los distintos pensadores que pueden considerarse ilustrados, que son muchos, habrá diferencias en lo que se refiere a los asuntos que aquí tratamos. No a todos se les pueden aplicar en la misma medida y por igual las afirmaciones que haremos. Más bien, estas ideas generales que presentamos son las que han llegado a formar parte de la cultura secularizada, como si dijéramos el legado o el «poso» que ha quedado en nuestra cultura del conjunto de la Ilustración, y las exponemos en la medida en la que han contribuido a secularizar nuestra cultura.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292291}} 7.3. Imposibilidad del conocimiento de Dios ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Los pensadores ilustrados sólo admitían como fuentes de conocimiento la razón y la experiencia. La fe en una revelación divina queda absolutamente descartada como verdadera fuente de conocimiento. Y, aún la razón y la experiencia, las entendían de manera distinta a como lo hacía el pensamiento clásico cristiano, que veía en ellas un medio para comunicarse con Dios. Vamos a explicar más despacio cómo en la Ilustración se cierran las dos vías de conocimiento de Dios que existen en el pensamiento cristiano clásico y medieval: la razón que es capaz de conocer el mundo y a su Creador, y la fe en la Palabra revelada de Dios. El filósofo ilustrado que asentó los grandes postulados sobre conocimiento humano y su relación con Dios fue I. Kant (1724-1804), cuyo pensamiento daría lugar al idealismo filosófico. El lector ya estará familiarizado con el pensamiento de Kant y los idealistas alemanes, o puede estudiarlo en muchas otras fuentes; por eso consideramos innecesario cargar la exposición con citas y terminología de estos filósofos, prefiriendo comparar las líneas fundamentales del pensamiento ilustrado en general, como indicábamos en la introducción, frente al pensamiento cristiano clásico.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc141292292}} 7.3.1. Negación del conocimiento natural de Dios ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En el pensamiento cristiano clásico, recogido por los teólogos medievales, la razón y la experiencia están unidas en el proceso de conocimiento. El ser humano experimenta la realidad sensible a través de sus sentidos, y con su inteligencia es capaz de leer, en esa realidad sensible, el orden racional que Dios ha puesto en ella. Esto es posible porque su inteligencia es una participación en la de Dios, pues está hecho a su imagen. De esta manera, el mundo es un medio por el que Dios se comunica con el hombre. Eso es lo que llamábamos la «revelación natural» de Dios al hombre.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En esta manera de entender el conocimiento humano, Dios es la medida de la verdad. El pensamiento del hombre será verdadero cuando se corresponda con la realidad objetiva que Dios ha creado, y será falso cuando no se corresponda.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;[[Image:Imagen 1.png|top]]&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;color:#595959;margin-left:-0.0783in;margin-right:-0.1492in;&amp;quot;&amp;gt;Figura 1: Conocimiento natural de Dios según el pensamiento clásico cristiano. Fuente: elaboración propia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Para los ilustrados, esas conexiones entre la experiencia sensible y la razón, entre el hombre y el mundo, y entre el hombre y Dios, se han roto. El hombre ilustrado no tiene interés en conocer el mundo como es, y directamente '''descarta la posibilidad de que haya una verdad objetiva, anterior a él, que pueda y deba descubrir'''. En su lugar, '''se sitúa a sí mismo como fuente de la verdad'''. Es él mismo el que debe utilizar su razón para ir creando una verdad que no tendrá pretensión de ser absoluta y objetiva para todos. En la primera etapa de la Ilustración, se daba por sentado que la razón humana, a la que se consideraba prácticamente infalible, llegaría a unos principios universales aceptados por todos, pues todo el mundo usaría bien de su razón. Pero lo que después iría sucediendo es que el concepto de verdad evolucionaría hacia una verdad no única y absoluta sino múltiple y opinable, que solamente será válida para el que la ha creado usando su propia razón, o para todos aquellos que decidan aceptarla mediante el consenso. Por consiguiente, la verdad estará sujeta a cambios dependiendo del individuo o las circunstancias. Es lo que se llama el «subjetivismo» y el «relativismo».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por otra parte, Dios aparece como un mero postulado, como un creador que ha hecho el mundo, y le ha dado sus leyes, pero después lo ha dejado que siga su curso, desentendiéndose por completo de él. '''El mundo no es un medio para que el hombre conozca a Dios usando su razón: ni es esa la intención del creador, ni el hombre puede conocer en realidad ni el mundo ni a Dios''', pues su conocimiento no puede alcanzar la verdad de las cosas. El conocimiento del hombre se limita a los fenómenos, a las cosas tal y como le aparecen a él, sin ninguna garantía de que se correspondan con la realidad. A lo más que puede llegar el conocimiento humano en referencia al mundo, es a establecer una serie de leyes que le sirven para dominarlo mediante la técnica, y de esa manera utilizarlo para su provecho.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;[[Image:Image1.png|top]]&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;text-align:center;color:#595959;margin-left:-0.0783in;margin-right:-0.1492in;&amp;quot;&amp;gt;Figura 2: Conocimiento idealista y subjetivista de la Ilustración. Fuente: elaboración propia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc141292293}} 7.3.2. Negación del conocimiento sobrenatural por la fe ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El pensamiento cristiano distingue dos fuentes de conocimiento en el ser humano. Una es la razón, que examina la realidad y aprende de ella. La otra es la fe, que escucha la Palabra que Dios dirige al hombre, y cree en ella. Dios ha querido intervenir en la historia, y hablar a los hombres directamente, como amigos: eso es lo que se llama la «revelación sobrenatural». La finalidad por la que Dios ha llevado a cabo esta iniciativa es doble:&amp;lt;/div&amp;gt;* Para ayudarnos a conocer con certeza verdades importantes que son de orden natural, y podríamos conocer con nuestra razón y la experiencia, pero dada nuestra debilidad tendemos a equivocarnos.&lt;br /&gt;
* Para darnos a conocer otras muchas cosas que nunca podríamos haber aprendido con nuestra razón, pues nos superan enormemente, y tienen que ver con el ser mismo de Dios y con su plan para el hombre y el mundo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.1972in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pues bien, los ilustrados niegan radicalmente la posibilidad de que Dios se revele. Su Dios, como hemos dicho, no se preocupa en absoluto del desarrollo del mundo, y mucho menos pretende intervenir en él. Además, el escuchar una revelación divina y aceptarla, sin comprenderla con su propia razón, sería una actitud infantil, impropia del hombre, adulto que debe adquirir él mismo su propio conocimiento y normas de conducta a través de su razón.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''La fe''' queda así reducida, como máximo, a un mero '''acto de voluntad subjetivo''': consiste meramente en una creencia en que Dios existe, a manera de '''postulado de la moral'''. Nosotros experimentamos un sentido del deber, que nos compele a actual moralmente, y eso solamente tiene sentido si hay un Dios ante el que tengamos que responder. Por tanto, aunque no podamos saber si Dios existe o no, hay que actuar «como si Dios existiera». La fe no es una fuente de conocimiento, es simplemente un fundamento necesario para la moral. Por lo tanto, el alcance de la fe queda reducido a la esfera individual: es una motivación subjetiva para que el individuo actúe moralmente. Pero de ninguna manera tiene la fe algo que decir en los asuntos públicos, sociales, políticos, científicos, o cualquier otro ámbito fuera de la intimidad de la conciencia.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En general, los ilustrados rechazan la idea de una revelación sobrenatural de Dios que deba ser aceptada por la fe, pero en algunos de ellos este rechazo toma la forma de una crítica vehemente, que es particularmente notoria en los ilustrados franceses. Todo lo que hay de sobrenatural en el cristianismo, y en la Iglesia Católica de manera particular, es rechazado como contrario a la razón y supersticioso. Los ataques a la Iglesia y a la Biblia toman en estos autores un cariz muy agresivo, que acabaría derivando en persecución religiosa contra los cristianos a partir de la Revolución Francesa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292294}} 7.4. Antropocentrismo exclusivo ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Estamos acostumbrados a estudiar, en la historia del pensamiento occidental, que el Renacimiento y el Humanismo marcaron el cambio de orientación en ese pensamiento, de una mentalidad teocéntrica a una antropocéntrica, y que luego la Modernidad sería el desarrollo de ese antropocentrismo. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Esa explicación puede ser bien entendida, siempre que se tenga presente una distinción de crucial importancia. Como dijimos en el tema anterior, '''el humanismo renacentista es esencialmente cristiano, y no se entiende sin la referencia a Dios'''. El hombre es grande y digno de atención porque es imagen de Dios. El colocar a Dios en el centro no quita grandeza al hombre, sino al contrario, se la aumenta. Eso es porque no se ve a Dios como un competidor del hombre por ocupar el papel protagonista en el desarrollo de este mundo, sino como un Padre que quiere promover a sus hijos a la más alta dignidad posible. En este sentido, el pensamiento humanista del Renacimiento está en plena continuidad con el medieval: antropocentrismo y teocentrismo van de la mano, porque el hombre y Dios no compiten por el mismo lugar, sino que cada uno ocupa el que les corresponde, en su relación como criatura y Creador.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#595959;margin-left:0.1972in;margin-right:0.1972in;&amp;quot;&amp;gt;Podríamos usar la comparación de una obra teatral, de la que Dios sería el productor y director, y el hombre estuviera llamado a ser el protagonista. Cuanto más se eleve la calidad artística del director y de la obra, más relieve adquirirá también el papel del actor principal, y a su vez el buen trabajo que desempeñe este último redundará en mayor prestigio para el director y su obra. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La verdadera revolución es la que se introduce con el '''paso a la Modernidad,''' pues es ahí donde se introduce un '''antropocentrismo exclusivo'''. Se introduce la idea de que el asumir una dependencia con respecto a Dios disminuiría la dignidad del hombre, en lugar de acrecentarla. Por tanto, para ensalzar al ser humano es necesario eliminar a Dios de la ecuación.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''La Ilustración da un primer paso: sin negar la existencia de Dios, simplemente lo arrincona''', convirtiéndolo en un postulado no demostrable, y afirmando que en cualquier caso Dios no interviene en el mundo. El proceso culminará más adelante, con los humanismos ateos de finales del s. XIX y principios del XX, que negarán militantemente la existencia de Dios.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La Ilustración, por su parte, '''buscará construir una fundamentación para la dignidad humana que no requiera de ninguna referencia a Dios'''. Fundamenta el valor del hombre desde el mismo hombre. Esto lo hace, fundamentalmente, por cuatro vías:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# '''Fe en el poder humano''': Los pensadores de la Ilustración tenían una gran confianza en la razón humana y su capacidad para entender y mejorar el mundo. Este enfoque se centraba en lo que los humanos pueden lograr por sí mismos, en lugar de depender de fuerzas divinas o sobrenaturales.&lt;br /&gt;
# '''Humanismo secular''': Muchos de los valores de la Ilustración, como la dignidad y la libertad humanas, se centran en el bienestar humano. Aunque algunos pensadores de la Ilustración daban un cierto valor a la creencia en Dios, la tendencia general fue hacia un humanismo secular que pone el énfasis en la vida humana en este mundo, y la religión es válida en cuanto ofrece un soporte subjetivo que ayuda a conseguir los bienes intramundanos.&lt;br /&gt;
# '''Control sobre la naturaleza''': La Ilustración también se caracteriza por la creencia en la capacidad de la humanidad para controlar y manipular la naturaleza para su beneficio. Esto se vio en el auge de la ciencia y la tecnología durante este periodo.&lt;br /&gt;
# '''Antropocentrismo en la ética y la política''': En la ética y la política, la Ilustración insistía en la necesidad de una autonomía moral del hombre. Debe ser el propio ser humano el que determine, empleando su razón, las normas de su conducta. El recibir normas morales de una instancia superior sería indigno del hombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292295}} 7.5. Deísmo y religión ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Aunque entre los pensadores ilustrados hubo una amplia gama de posturas religiosas, desde el ateísmo de Holbach hasta el teísmo piadoso de Newton, la postura más característica de la Ilustración con respecto a la relación con Dios es el '''deísmo'''. Ya lo hemos descrito como una creencia teológica que '''sostiene la existencia de un Dios creador, pero niega que éste interfiera en los asuntos del universo después de su creación'''. En esta visión, Dios no se revela sobrenaturalmente a través de textos sagrados o profetas, ni tampoco podemos conocerlo por analogía con las cosas creadas. A lo más que podemos llegar es a postular su existencia como una hipótesis necesaria de trabajo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En el pensamiento deísta, ese Dios que no tiene interés por intervenir en el mundo '''tampoco muestra ningún aprecio por el culto que se le tribute'''. Se trata más bien de un '''ente abstracto, impersonal, con el que no tiene sentido establecer una relación'''. En ese sentido, los cultos y ritos religiosos carecerían de valor en sí mismos. Como consecuencia, las instituciones religiosas tampoco son necesarias.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Para los ilustrados''', la religión consiste esencialmente en llevar una vida moralmente correcta'''. En esta manera de entender la religión, '''la verdadera Iglesia sería invisible''' (obsérvese la conexión con Lutero), y consistiría en una comunidad ética de personas bienintencionadas. La religión, ante todo, es un acto racional, por el que el hombre determina las obras que debe hacer y las que debe evitar, y se determina a vivir conforme a esos principios.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''Las instituciones religiosas, los ritos y cultos, serían solamente útiles en la medida en la que ayuden al hombre a vivir de manera moral'''. La Ilustración rechaza la superstición, que pretende ganarse el favor divino mediante la realización de determinadas ceremonias, atribuyéndoles un significado cuasi mágico, y con eso podemos estar de acuerdo. Pero rechaza de la misma manera que la oración o los ritos litúrgicos sean una manera de entablar una relación personal con Dios y de recibir el auxilio de su gracia. Todos esos actos sólo sirven como apoyo subjetivo, para quien lo necesite, y como tal son perfectamente prescindibles. No entra dentro de su pensamiento el hablar de una Iglesia o unos ritos necesarios para la salvación.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Más aún, el mismo concepto de salvación es criticable para los ilustrados, por cuanto implica obrar en vistas a una recompensa o castigo. El hombre moral ilustrado debe obrar únicamente por sentido del deber, por fidelidad a su propia conciencia. Lo contrario es una «heteronomía» infantil, impropia de una humanidad que ha alcanzado la mayoría de edad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292296}} 7.6. Moral autónoma ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Otra característica clave de la Ilustración es la defensa de la '''autonomía moral'''. Es decir, '''el ser humano debe darse a sí mismo su propia ley moral por medio de su razón'''. Del mismo modo, también debe encontrar en esa razón la motivación para obrar bien. Es decir: tiene que usar su razón para discernir cuáles son los principios de comportamiento que considera correctos, y también aceptar racionalmente el deber de obrar conforme a ellos. Este discernimiento de la razón, en teoría, debería llevar a todos los seres humanos a coincidir en los mismos principios morales, pues la razón bien usada por parte de todos debería conducir a ese resultado.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Según Kant, la ética debe limitarse a esto, a decir a los individuos cuál debe ser el criterio para que disciernan lo que es bueno (que no obren según sus sentimientos o intereses personales, sino conforme a las leyes universales que disciernan con su razón), y dejar que sean ellos los que usen su razón para discernir los principios particulares. Habrá otros autores entre los ilustrados, sobre todo en el ámbito anglosajón, que sí enunciarán preceptos concretos, en la forma de '''derechos naturales inalienables del ser humano''', como el derecho a la vida, la libertad o la propiedad. Pero siempre '''fundamentando estos derechos en el juicio de la razón que los ha discernido, nunca fundándolos en una autoridad externa o una revelación divina'''. Para la Ilustración, recordemos, Dios es un postulado indemostrable, cuya existencia se asume, pero no tiene influencia directa en el comportamiento moral. El único fundamento para la moral es la propia razón humana.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Esta '''moral autónoma se considera el requisito necesario para que exista verdadera libertad'''. El hombre será libre cuando sea él mismo el que se dé sus propias leyes morales. Por el contrario, acoger leyes de conducta dadas por una instancia superior («heteronomía»), como puede ser Dios que se revela al hombre, se considera un estado de inmadurez y falta de libertad, propio del pasado y ya superado. Debemos tener presente que la concepción de libertad ilustrada es la que definíamos como '''libertad absoluta, una libertad como simple arbitrio''' para elegir o no, donde el mayor número de opciones disponibles conlleva una mayor cantidad de libertad. Se diferencia de la concepción cristiana de libertad, que no se considera un fin en sí misma, sino que está orientada hacia su plena realización en el amor: en el pensamiento cristiano, no prima la cantidad de opciones disponibles, sino la cualidad, el cómo se usa esa libertad, para hacer que la libertad sea buena.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292297}} 7.7. Origen de la autoridad y del derecho ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El principio de autonomía rige la moral del individuo. Al mismo tiempo, el ideal de la moral ilustrada es una libertad lo más amplia posible, en lo que se refiere a la posibilidad de elegir: se trata de eliminar todos los límites posibles en el ejercicio del libre arbitrio. Nos preguntamos ahora: ¿cómo se refleja esto a nivel colectivo, en la organización de la sociedad? Bien, a partir de los principios ilustrados se desarrollará la teoría del '''liberalismo político''', que aboga por la protección de los derechos individuales y la limitación del poder del Estado, con el objetivo de salvaguardar la libertad individual.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pero, a pesar de esta insistencia en la autonomía y la libertad del individuo, sigue siendo necesario justificar la existencia de una sociedad, y de una autoridad que la rija. En el pensamiento cristiano, recordemos, la cohesión social viene dada por la referencia a Dios, origen último de la autoridad, que la delega en los gobernantes, a quienes los súbditos obedecen como representantes de Dios. ¿Qué dice la Ilustración?&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;En el pensamiento ilustrado, eliminada la referencia a Dios, hay que buscar otro fundamento para la autoridad, que aglutine a la sociedad. Este fundamento será la '''teoría del «contrato social»'''. Simplificando, esta teoría viene a decir lo siguiente: Los individuos están dotados de derechos naturales inalienables por ser seres humanos, derechos que la razón pone de manifiesto. Todos los hombres son libres e iguales por naturaleza, y tienen una serie de derechos que les pertenecen. Pero, '''para poder garantizar el ejercicio de sus derechos sin que otros se lo impidan, los individuos ceden parcialmente esos derechos''' a un estado, que se encargará de gobernar la sociedad de hombres libres. Eso lo pueden hacer porque son totalmente dueños de sí y de sus derechos, '''cada hombre es «soberano» de sí mismo, y cede su soberanía al estado'''. Por lo tanto, el origen de la autoridad y la soberanía están en el mismo individuo, sin que haya ninguna instancia ulterior (divina) ante la que respondan, y sólo por una decisión libre de los individuos, esa soberanía será cedida a los gobernantes.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Si nos preguntamos por el origen del derecho, según lo que hemos dicho los ilustrados, inicialmente, defendían una forma de derecho natural. Ahora bien, se distinguían claramente de la concepción cristiana por el hecho de que no veían en las leyes naturales un reflejo de la sabiduría divina que había creado la naturaleza, sino simplemente un reflejo de la razón humana que las descubre. El paso siguiente, cuando Kant diga que la razón humana no puede conocer cómo son las cosas en sí, sino solamente postular ideas que rijan nuestro comportamiento, será decir que '''la razón no descubre las leyes naturales, sino que las crea'''. Esa será la concepción que se impondrá con el liberalismo, tras la Revolución Francesa. '''Los derechos del hombre ya no serán algo inherente a ellos por naturaleza''', anterior al estado, '''sino algo que el estado''', usando de la soberanía que le han otorgado los individuos libres mediante el consenso, '''les otorga a los ciudadanos'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Por lo tanto, puede observarse cómo el iusnaturalismo inicial reconocía una ley natural: las leyes son obligatorias porque son justas, el legislador debe reconocer una justicia natural anterior a él y adaptarse a ella. Pero le quitaba su fundamento en Dios, poniéndolo solamente en el hombre (iusnaturalismo antropocéntrico). Obsérvese que hay en ello una incoherencia: se reconoce una ley en la naturaleza, en una naturaleza que el hombre no ha creado, pero la ley misma sí sería creada por el hombre. Al final, se elimina este equilibrio inestable, y '''la Ilustración acaba derivando en el iuspositivismo: las leyes son justas porque son obligatorias''', el legislador es fuente de la justicia. Esta será la concepción del derecho que se imponga en los estados liberales (Hanisch 1974, 161).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292298}} 7.8. Valoración: la Ilustración como desvinculación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Hemos titulado esta parte «La Ilustración y la desvinculación de la revelación divina», insertándola así dentro de un proceso de progresiva ruptura de los vínculos del hombre con Dios, que es la esencia de la secularización. En este proceso, vendría a recoger la herencia del protestantismo, que había roto el vínculo del creyente con la comunidad eclesial, dejando al individuo solo en su relación con Dios; y el vínculo entre fe y razón o entre lo sobrenatural y lo natural, negando al ámbito de la fe cualquier influencia sobre el ámbito secular.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;La Ilustración profundizará esta desvinculación, dando el paso de '''negar la posibilidad de una comunicación entre Dios y el hombre'''. Aún se mantiene la creencia en que Dios existe, ya como un postulado necesario para explicar la existencia del mundo (es decir, como Creador), ya como un postulado de la moral que nos mueva a obrar bien. Pero se le niega toda posibilidad de intervenir en el mundo una vez lo ha creado, ni de relacionarse con el hombre.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;También se mantiene un cierto vínculo con la naturaleza, principalmente al comienzo de la Ilustración, reconociendo que el ser humano puede conocerla y descubrir leyes en ella, no solamente en lo que se refiere a las nacientes ciencias empíricas, sino además en aspectos morales: se reconoce una ley natural. Pero hacia el final de la Ilustración, fruto sobre todo del Idealismo alemán iniciado por Kant, '''se abandonará también la vinculación con una naturaleza que es normativa para el comportamiento humano, y se proclamará una razón humana creadora de los principios morales''', referencia última del bien y del mal.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Se ha hablado en ocasiones de la Ilustración como el «endiosamiento de la razón», concepto que fue materialmente realizado en la Revolución Francesa proclamando el culto a la razón como la religión oficial del estado, y dedicando de manera burlesca la catedral de Notre Dame a la Diosa Razón. Pero más allá de esos excesos violentos, lo cierto es que para los pensadores ilustrados, en general, '''la razón humana viene a ocupar el lugar que antes ocupaba Dios'''. Puede aquí hablarse de una '''pretensión de autodivinización''' del hombre.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Se tenía una confianza absoluta en la razón humana, de manera análoga a la confianza absoluta que el cristiano tiene en Dios. Se pensaba que esa confianza en la razón llevaría a la humanidad a su estado de plenitud, una plenitud que se habría dado el hombre a sí mismo: ya sería autónomo, y no necesitaría de Dios. Todo gracias a su razón.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;A la larga, y en vista de las grandes catástrofes causadas en nombre de la razón y la ciencia durante los siglos XIX y XX, donde han tenido lugar las peores guerras y genocidios de la historia de la humanidad, esa confianza ilimitada en la razón se vendrá abajo. Tendrá lugar un enérgico movimiento pendular hacia el lado contrario, con una total desconfianza hacia la razón humana y su capacidad de hallar la verdad. Se dará así lugar a la posmodernidad, una época caracterizada por la minusvaloración de lo racional y objetivo en favor de lo emocional y subjetivo, que llega hasta nuestros días. Pero esto es adelantar acontecimientos, lo trataremos en detalle en el próximo tema.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292299}} 7.9. Expansión de las ideas ilustradas ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Los Ilustrados pensaban que su época era el fruto de la madurez o mayoría de edad de la humanidad, la salida de la «culpable minoría de edad» de los tiempos pasados, en los que se dependía de la autoridad y la tradición en lugar de confiar en el uso de la razón. Por lo tanto, desde este punto de vista, podría decirse que consideraban los avances hacia la secularización que se dieron durante la Ilustración como el fruto de una ley histórica en la que la humanidad progresa hacia su madurez. En cualquier caso, esta ha sido la idea que ha quedado a manera de poso en nuestra cultura actual: la Ilustración, y la secularización que trajo consigo, serían un avance en la evolución del ser humano, dentro de una concepción de la historia humana como un progreso indefinido.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;A este respecto, nosotros seguimos repitiendo nuestra tesis principal: el proceso secularizador no ha sido el fruto de una ley histórica ineludible, ni del necesario progreso de la humanidad, sino de las acciones libres de las personas que han elegido orientar los acontecimientos en una determinada dirección. Cuando hablábamos del protestantismo, poníamos estas acciones libres en la decisión de los llamados reformadores de romper con la Iglesia, y en el apoyo que los gobernantes dieron a estas ideas con el fin de extender su poder al ámbito religioso desvinculándose de la autoridad papal. Ahora, en el caso de la Ilustración, nos parece que también se debe señalar que '''el triunfo de la secularización ilustrada no se fue dando en los pueblos de manera simplemente espontánea''', sino que hubo al menos dos '''factores que fueron claves''' para orientar las sociedades europeas en esa dirección:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# '''La violencia revolucionaria''': Las ideas de la Ilustración, en lo que se refiere al orden social, y particularmente a la secularización de la sociedad, fueron impuestas primero en Francia por la acción violenta de la revolución de 1789, en sus sucesivas etapas de Asamblea, Convención y Directorio, y luego a partir de 1799 se extendería al resto de Europa mediante la fuerza militar de los ejércitos napoleónicos. A lo largo del siglo XIX se seguirían produciendo revoluciones violentas en diferentes naciones europeas, que buscaban imponer el orden social liberal que era fruto de la Ilustración. En esas revoluciones, el espíritu antirreligioso solía estar presente en mayor o menor medida. Por otro lado, la revolución de las colonias británicas norteamericanas de 1775 tuvo también su fundamento en las ideas ilustradas, pero es cierto que en su desarrollo no estuvo tan presente el espíritu contrario a la religión como en las revoluciones que tuvieron lugar en la Europa continental. Algo similar se puede decir de las revoluciones que llevaron a la independencia de los países de la América hispana a principios del siglo XIX , que en un primer momento fueron respetuosas con la religión católica de la población. Aunque en este punto debemos hacer distinciones, pues hay algunos casos de naciones de la América hispana que derivarían después, ya avanzado el siglo XIX, en un secularismo agresivo y violento.&lt;br /&gt;
# '''Las sociedades secretas''': A partir del siglo XVIII, con el desarrollo de la Ilustración, se crearon asociaciones para promover la implantación de las ideas ilustradas en la sociedad, generalmente de carácter secreto. La más conocida y la principal es la Masonería, nacida en Londres en 1717, que luego se iría escindiendo en diferentes ramas a lo largo de distintas naciones. Existen numerosos testimonios de conexiones de estas sociedades con la organización de las revoluciones, así como de las persecuciones religiosas que han llevado aparejadas. Testimonios que son tanto más elocuentes cuando se tiene en cuenta la naturaleza secreta de las sociedades en cuestión, que tiende precisamente a silenciar los testimonios de su actividad. La Iglesia Católica ha declarado en numerosas ocasiones la incompatibilidad de la pertenencia a estas sociedades con la pertenencia a la Iglesia, debido a que sus doctrinas fundamentales chocan con los principios de la fe en asuntos como el deísmo, el antropocentrismo exclusivo, la concepción autónoma de la razón, la libertad y la moral humanas, o la negación de la revelación sobrenatural (Bárcena 2016).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== {{anchor|Toc141292300}} 7.10. Particularidades de España y la América española ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;El comienzo de la Ilustración coincidió aproximadamente con el reinado de Felipe V (1700-1746), el primero de la dinastía borbónica en el trono español. Sería durante el reinado de su hijo y tercer sucesor, Carlos III (1759-1788), cuando las ideas de lo que se llamó el «despotismo ilustrado», proveniente de Francia, penetrarían con fuerza en la Corte y en algunos ambientes intelectuales. No obstante, '''los primeros ilustrados españoles''' (Jovellanos, Floridablanca, Feijoo, Florez, etc.), '''si bien acogieron el espíritu crítico y racional de la Ilustración, no secundaron con tanto ahínco el aspecto anticatólico''' que cundía entre los ilustrados franceses.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Ciertamente, en algunos sectores de las clases altas empezaba a aparecer una actitud de recelo o desdén hacia la religión católica, pero todo el mundo profesaba esta religión al menos externamente. La Iglesia seguía presente en todos los ámbitos de la sociedad, desde el pueblo llano que seguía considerándose íntegramente católico, hasta la política, en la que la colaboración del Estado con la Iglesia seguía sin cuestionarse. Recordemos que fue en tiempos de Carlos III cuando tuvo lugar el último gran impulso de las misiones españolas en América, bajo el patrocinio de la Corona: la evangelización de la Alta California, cuya figura más destacada fue Fray Junípero Serra. Bien es cierto que hubo desencuentros en este sentido, como la expulsión de los jesuitas, pero también habían sucedido episodios similares en la Cristiandad medieval sin que eso supusiera un cambio en el paradigma social.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc141292301}} 7.10.1. En la España peninsular ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Los eventos acaecidos en Francia a finales del XVIII durante la Revolución causaron un profundo rechazo en España, de manera similar a lo que había sucedido antes con el protestantismo. Incluso se unió a la Primera Coalición para hacer la guerra a la Francia revolucionaria en 1793, pero el poderío militar español de entonces no era el de dos siglos antes, y no tuvo éxito. Tampoco disponía de las armas intelectuales para combatir las ideas revolucionarias, como hicieron las universidades españolas del siglo XVI con las ideas de Lutero. Con todo, esto no obstaba para que el rechazo por las ideas revolucionarias fuera absoluto.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;'''Cuando las tropas napoleónicas entraron en la Península Ibérica en 1808, dando lugar a la Guerra de la Independencia, ésta tomó un cariz esencialmente religioso'''. Entre las motivaciones de los españoles que se sublevaban contra el dominio francés, la defensa del catolicismo ocupaba un papel principal. Asimismo, la Constitución promulgada en Cádiz en 1812, durante la guerra, seguía siendo confesionalmente católica, a pesar de incluir muchos de los principios liberales.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Sin embargo, aunque el resultado de la guerra expulsó al invasor francés, '''las doctrinas liberales y secularistas que traía se quedaron a partir de entonces en el territorio español'''. No ciertamente aceptadas por la totalidad de la población, pero sí por una porción que fue creciendo, dando lugar a lo que se ha conocido como '''«las dos Españas»'''. El enfrentamiento entre esas dos maneras de entender la sociedad, '''una fiel al tradicional orden social cristiano, otra partidaria del orden secularista liberal''', caracterizará la historia contemporánea de España, siendo la causa profunda de numerosos enfrentamientos, persecuciones y guerras.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc141292302}} 7.10.2. En la América hispana ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Lo dicho para la España peninsular hasta el comienzo del siglo XIX vale también para la entonces España americana, pues aún existía esa unidad moral de la que hablábamos en el tema anterior.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pero a partir de la invasión napoleónica, se iniciaron una serie de procesos de independencia, cuyo año de comienzo se suele señalar en 1810. El detonante fue, en gran medida, el rechazo a la nueva monarquía impuesta por Napoleón en la persona de José Bonaparte, que '''se veía como una amenaza para la fe católica''' que los pueblos de la América hispana tenían como seña de identidad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Entre las principales figuras de esos procesos de independencia, los llamados «libertadores» (Bolívar, San Martín, Hidalgo)), la tónica general es la de declararse personalmente católicos e ideológicamente propensos al liberalismo. Con respecto al papel de la Iglesia en la sociedad, '''solían ser defensores de la separación Iglesia-Estado, y criticaban la tendencia del clero a apoyar la monarquía española, pero al mismo tiempo respetaron la religión católica de la población y las instituciones religiosas'''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;Pero '''a medida que avanzara el siglo XIX, irían haciendo acto de presencia el anticatolicismo y la persecución religiosa''' en las recién creadas naciones hispanoamericanas. Por supuesto, el proceso fue distinto en cada una de ellas, y habría que pormenorizar los casos particulares (tema que corresponde a otra asignatura). Podemos mencionar como caso destacado el de México: Durante y después de la Guerra de Reforma (1857-1861), los liberales mexicanos, liderados por Benito Juárez, implementaron una serie de reformas anticlericales para reducir el poder y la influencia de la Iglesia Católica. Estas reformas incluyeron la expropiación de bienes eclesiásticos, la supresión de órdenes religiosas y la secularización de la educación. Su ejemplo sería seguido, por mencionar otro ejemplo, en Guatemala, donde el gobierno de Justo Rufino Barrios (1873-1885) implementó reformas anticlericales similares a las de México. Nos encontraremos también con casos como el de Ecuador, en el que un presidente como Gabriel García Moreno (1861-1875), favorable a la presencia de la religión católica en la sociedad, sería asesinado por grupos anticatólicos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://sja.asistenciasacerdotal.eu/index.php?title=Ap%C3%A9ndice_IV&amp;diff=418</id>
		<title>Apéndice IV</title>
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		<updated>2022-10-19T20:46:58Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Maintenance script: Imported from text file&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== {{anchor|Toc17470678}} {{anchor|Toc512677803}} {{anchor|Ref510515091}} Apéndice IV: Obras de teólogos y autores espirituales, que se deben considerar como posibles fuentes en los escritos sacerdotales de san Juan de Ávila ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;A continuación presentamos un elenco bibliográfico de las obras que, en nuestras investigaciones, nos han aparecido como posibles fuentes para el pensamiento sacerdotal de san Juan de Ávila. Aclaremos que, al decir «posibles», abarcamos un abanico muy amplio de grados de certeza, desde aquellas que podemos probar firmemente que en efecto fueron empleadas por nuestro santo, hasta aquellas de las cuales solamente tenemos indicios para conjeturar que lo fueran. En cada caso, procuramos indicar las razones por las que incluimos la obra en nuestra lista, y de ese modo mostramos cuán segura es esa fuente.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Clasificaremos las entradas atendiendo a criterios de época de composición y tipo de obra. Téngase en cuenta que las referencias bibliográficas que indicamos son siempre de obras contemporáneas a san Juan de Ávila, que él pudo manejar. Por tanto, en el caso de obras medievales, pueden ser ediciones muy posteriores a la fecha de composición de la obra.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;No nos parece que este sea el lugar para ofrecer biografías detalladas de todos los autores que mencionamos. Nos limitaremos a señalar el nombre, la fecha de nacimiento y, acaso, algún dato identificativo de cada autor. Remitimos a las obras de consulta para profundizar en el conocimiento de cada uno de ellos&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn1&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por nuestra parte, las fuentes que hemos consultado para obtener los datos biográficos que presentamos son las siguientes: C. G. {{Versal}}Hebermann{{Fin}} et&amp;amp;nbsp;al., ''The Catholic Encyclopedia''. (16 vols.) (New York 1913); M. {{Versal}}Grabmann{{Fin}}, ''Historia de la teología católica: desde fines de la era patrística hasta nuestros días''. ''Basada en el compendio de M. J. Scheeben. Versión española por David Gutiérrez'' (2 vols.) (Madrid 1946); {{Versal}}Pellicia{{Fin}}, G. G., ''Bibliografía general de las obras relativas al sacerdocio'', en: G. {{Versal}}Cacciatore{{Fin}} (ed.), ''Enciclopedia del sacerdocio, vol. IV'' (Madrid 1957) 218-339&amp;lt;nowiki&amp;gt;; Q. &amp;lt;/nowiki&amp;gt;{{Versal}}Aldea Vaquero{{Fin}} – T. {{Versal}}Marín Martinez{{Fin}} – J. {{Versal}}Vives Gatell{{Fin}}, ''Diccionario de historia eclesiástica de España'' (5 vols. ) (Madrid 1972-1987); M. {{Versal}}Viller{{Fin}} – F. {{Versal}}Cavallera{{Fin}} – J. de {{Versal}}Guibert{{Fin}}, ''Dictionnaire de spiritualité''. ''Ascétique et mystique. Doctrine et histoire ''(17 vols.) (Paris 1932-1995); P. G. {{Versal}}Bietenholz{{Fin}} – T. B. {{Versal}}Deutscher{{Fin}}, ''Contemporaries of Erasmus''. ''A Biographical Register of the Renaissance and Reformation'' (3 vols.) (Toronto 2003).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== {{anchor|Toc17470679}} Obras de autores anteriores a 1500 ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Empezamos por las obras que fueron escritas antes del nacimiento de nuestro santo, redondeando la fecha al comienzo de siglo para simplificar.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470680}} Teólogos escolásticos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Incluimos en este epígrafe todas las obras de los teólogos que suelen conocerse más por sus obras escolásticas, aunque alguna obra suya de las que cita san Juan de Ávila, tomada en sí misma, podría caer bajo otra de las categorías que estamos empleando&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn2&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por ejemplo, el opúsculo ''De officio sacerdotis'' de Sto. Tomás podría incluirse entre las obras específicas sobre el sacerdocio, pero lo colocamos aquí junto con sus otras obras.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Lo hacemos para poder agruparlas todas bajo un solo epígrafe según el nombre del autor.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Santo Tomás de Aquino († 1274){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Estamos aquí ante una de las excepciones a esa tónica general de san Juan de Ávila, que no suele mencionar a los teólogos escolásticos cuando emplea sus pensamientos. En el caso del Aquinate, en cambio, son abundantes las citas explícitas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn3&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. pláticas 3ª, 5ª y 6ª (''NEC'' I 813, 824, 834, 853), carta 3 (''NEC'' IV 25).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, y en un caso particular le cita como «un santo doctor»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn4&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. Plática 5ª (''NEC'' I 843).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Al mismo tiempo, encontramos también citas implícitas, en las que expone su doctrina pero sin nombrarlo&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn5&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. Plática 5ª (''NEC'' I 842, 848).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Son de esta clase las que aparecen en el Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn6&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 619, 620.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Además de las citas, también encontramos algún lugar en el que menciona una obra suya a manera de recomendación&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn7&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 233 (''NEC'' IV 746).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Las obras citadas o recomendadas que hemos encontrado son las siguientes:&amp;lt;/div&amp;gt;* &amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.7402in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''In IV Sententiarum ''y'' Summa Theologiae'': En los lugares mencionados, encontramos tanto citas explícitas en las que nuestro santo hace referencia a las grandes obras doctrinales del Angélico, como lugares en los que se puede observar que su enseñanza subyace en el pensamiento del Maestro Ávila. El tomismo estuvo tan presente en la formación y el ministerio de nuestro santo, que debemos asumir que manejó las obras de santo Tomás (sobre todo la Summa) con asiduidad. Debieron ser muchas las ediciones que empleara a lo largo de su vida, y no parece posible tratar de identificar una en concreto como su fuente principal, ni tampoco pensamos que merezca la pena&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn8&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por ese motivo, para las citas de la ''Summa'' en el Tratado no indicamos una edición concreta. A título informativo, señalar que encontramos unas «''Opera Sancti Thome'' en tres cuerpos» en el inventario de la biblioteca de San Ildefonso de 1523 (cf. AHN UNIVERSIDADES.L.091 f. 10r), sin más especificaciones, que podría corresponderse con diferentes ediciones.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.7402in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''Catena aurea'': Esta es una de las principales compilaciones medievales de exégesis patrísticas. Como tal, debe ser muy tenida en cuenta a la hora de buscar fuentes para las citas de los Padres en los escritos que nos ocupan. De hecho hemos encontrado varias citas patrísticas que se asemejan a las que aparecen en la ''Catena'', tanto en el Tratado como en otros lugares&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn9&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref504089498}} Cf. Tratado (''supra ''619s, 625s), cartas 1 y 4 (''NEC'' IV 12, 31).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Pero hay que ser prudentes a la hora de citar la ''Catena'' como posible fuente, principalmente por dos puntos:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
** En primer lugar, porque se sigue probando que san Juan de Ávila no se limitaba a las compilaciones, sino que leía directamente a los Padres. En efecto, cuando analizamos estas coincidencias, en muchos casos se observa que la cita de nuestro santo no se explica solamente con la ''Catena'', sino que va más allá&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn10&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Un buen ejemplo de esto es una de las citas del Tratado antes aducidas, en la que señalamos cómo en la ''Catena'' aparece sólo una parte del texto que aduce nuestro santo (cf. ''supra'' 619s).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
** En segundo lugar, porque muchos de los teólogos y exegetas que leía san Juan de Ávila también usan la ''Catena'' como fuente, y por tanto puede ser que en determinados casos la fuente sea más bien uno de esos otros autores&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn11&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por ejemplo, Nicolás de Lyra usó con asiduidad la ''Catena'' para sus postillas morales sobre Mateo. Cf. {{Versal}}Krey{{Fin}} et&amp;amp;nbsp;al. ''Nicholas of Lyra: The Senses of Scripture'' 219. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.7425in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hemos citado según una edición incunable que se encontraba en la biblioteca de San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn12&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Tomás de Aquino{{Fin}} ''Catena aurea''. Cf. {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 360. También en el inventario de 1523: cf. AHN UNIVERSIDADES.L.091 f. 7r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;* &amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.7402in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Opúsculo 65, ''De officio sacerdotis'':'' ''Esta obra la recomienda san Juan de Ávila para una materia específicamente sacerdotal, concretamente las obligaciones del sacerdote para con sus prójimos. Hemos encontrado una edición en la que el opúsculo viene titulado y numerado exactamente como lo cita san Juan de Ávila, aunque es de 1562, cerca del final de su vida&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn13&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;S. {{Versal}}Tomás de Aquino{{Fin}}, ''Opuscula omnia diui Thomae Aquinatis''. ''... eiusdem diui Thomae Commentaria, in Cantica Canticorum, Iob, Ioannem, et Apocalypsim'' (Lugduni 1562) 487-492. (cf. ''ibid.'' 487-492). Se conserva un ejemplar en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense, signatura «BH DER 1135». En el inventario de 1523 encontramos un «''Opuscula Thomae''» (cf. AHN UNIVERSIDADES.L.091 f. 9r), que debía ser la otra compilación de opúsculos más antigua que se conserva también en la misma biblioteca (signatura «BH INC FL-36»). Pero esta edición, de 1488, no incluye el opúsculo que ahora nos ocupa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;. Suponemos que la que él empleó debía ser otra similar, pero más temprana.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}San Buenaventura De Bagnoregio († 1274){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Dirijamos nuestra atención a san Buenaventura, el insigne doctor franciscano. Hallamos alguna cita expresa del Seráfico en los escritos sacerdotales de san Juan de Ávila&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn14&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. cartas 3 y 162 (''NEC'' IV 25, 555). &amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. También encontramos recomendados varios opúsculos suyos, en una carta sobre lugares aptos para instruir a sacerdotes&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn15&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. Carta 233 (''NEC'' IV 745-746).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Las obras aludidas son:&amp;lt;/div&amp;gt;* ''In IV Sententiarum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn16&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hay varias entradas en el inventario de la biblioteca de San Ildefonso que podrían corresponderse con esta obra. En AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 10r, hay un «''Liber Sancti Bone Venture''», y un «''Opera Bone Venture'' en cinco cuerpos».&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, sobre las disposiciones para comulgar.&lt;br /&gt;
* Opúsculos 10, 12 y 16&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn17&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Es especialmente interesante un libro que se conserva en la Biblioteca Histórica UCM (signatura «BH INC I-40»), que contiene los opúsculos de San Buenaventura, con una numeración que coincide perfectamente con las recomendaciones de San Juan de Ávila. Los opúsculos llevan por título ''Speculum discipline libellum de minimis ad novitios, Viginti passus sive formula novitio – De informatione spiritualis vite ac virtute et perfectu religioso, De preparatione ad missam.'' Se encuentran en el vol. II, comenzando en f. 24v, 47r y 82v, respectivamente.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;. Los dos primeros son instrucciones para novicios sobre la disciplina, la vida espiritual y la virtud, y el tercero versa sobre la preparación a la Misa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Gabriel Biel († 1495){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Ya decíamos en nuestro recorrido biográfico&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn18&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra ''242.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; que este afamado profesor de Tubinga, conocido comúnmente como «el último de los escolásticos», tuvo un gran peso en la formación de san Juan de Ávila. En cierto lugar, preguntado acerca de teólogos que recomienda, aconseja su lectura porque «es fácil»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn19&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Carta 225 (''NEC'' IV 725).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La obra más conocida de este autor es su Comentario a los libros de las Sentencias. Pero nos encontramos con un inconveniente a la hora de buscar influencias de esta obra en los escritos sacerdotales de san Juan de Ávila: el comentario se interrumpe en el libro IV, distinción 23 de las Sentencias&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn20&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cierto es que un discípulo suyo, W. Steinbach, preparó un suplemento para la parte que faltaba. Pero ni siquiera éste llegó a publicarlo, sino que fue un discípulo a su vez suyo, Galo Müller, quien recopiló los escritos y los publicó póstumamente en 1521. Cf. G. {{Versal}}Biel{{Fin}}, ''Collectorium circa quattuor libros Sententiarum'' IV-2, editado por W. Werbeck y U. Hofmann (Tübingen 1977) XIV-XVI.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;San Juan de Ávila debió tener acceso al suplemento, pues se empezó a incluir en las ediciones: por ejemplo, en el inventario de la biblioteca de Pedro Guerrero, encontramos una «Sentencia de Gabriel, con suplemento de quarto» ({{Versal}}Martínez Ruiz{{Fin}} «Dos cartas y catálogo...» 286). Pero, en vista del complicado proceso de su composición, parece que el texto no es una fuente del todo fiable para conocer el pensamiento original de Biel.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, y es precisamente en la distinción 24 de ese cuarto y último libro cuando Lombardo empieza a tratar el sacramento del Orden y el sacerdocio (de hecho, dedica al tema las distinciones 24 y 25). Por tanto, resulta que la parte que debería proporcionarnos, de manera más directa, materia para nuestro estudio, no está en el comentario de Biel.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Sin embargo, la extrañeza y decepción cesan cuando nos damos cuenta de que el teólogo alemán tiene una obra dedicada expresamente a tratar estos temas. Se trata de su Exposición sobre el canon de la Misa&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn21&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Biel{{Fin}} ''Sacri canonis misse tam mystica quam litteralis expositio''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, en el que expone de manera muy detallada y prolija diferentes disquisiciones sobre la celebración de la Eucaristía y el sacramento del Orden&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn22&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Si bien el libro no sigue el orden de las distinciones de Lombardo, las cita en más de una ocasión (cf. p. ej. ''Ibid.'' f. 8r, 9r).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. El libro se hizo muy popular, y lo encontramos en la biblioteca de San Ildefonso y en la de Pedro Guerrero&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn23&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 136; {{Versal}}Martínez Ruiz{{Fin}} «Dos cartas y catálogo...» 286; AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 9r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Ahora bien, tenemos que preguntarnos: ¿utilizó san Juan de Ávila esta obra? La respuesta es una rotunda y firme afirmación. Encontramos en el Tratado una cita literal, bastante larga, que con total seguridad proviene de este escrito. Se trata de una cita doble, de sendos textos atribuidos a san Gregorio y san Bernardo&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn24&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510460441}} Cf. ''infra'' 568.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Tanto Abad&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn25&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Abad{{Fin}} «Tratado del sacerdocio» 120.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; como Sala Balust&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn26&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' I 909-910.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; manifiestan su desconcierto ante estos textos, que no son capaces de hallar en las obras de ninguno de los dos mencionados doctores. Aducen una cita de una obra posterior a san Juan de Ávila, en la que ambos textos aparecen seguidos y atribuidos a san Agustín.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Pues bien, nuestras investigaciones nos han mostrado cómo estos textos aparecen, con palabras similares y no siempre seguidos, en diferentes obras medievales&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn27&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Las señalamos en el lugar citado de nuestra edición del Tratado.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, atribuidos siempre a Agustín o Bernardo. Nunca aparece la atribución a Gregorio, salvo en un lugar: en la obra de Biel&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn28&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Biel{{Fin}} ''Sacri canonis misse tam mystica quam litteralis expositio'' f. 8r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ella aparecen los dos textos tal cual los presenta san Juan de Ávila en el Tratado, seguidos como él los pone, con las mismas palabras y la misma longitud. Acaso observamos las mismas diferencias menores, que venimos notando en todas las citas del Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn29&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por ejemplo, cambia un ''cuius'' por un ''cui'', o hay un par de lugares en los que omite una expresión.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por tanto, debemos concluir que estos dos misteriosos textos provienen del «Canon de Gabriel», como se conocía comúnmente a esta obra de Biel.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;No obstante, hay que tener en cuenta que la mayoría de la obra consiste en disquisiciones escolásticas sobre los sacramentos del Orden y de la Eucaristía, y que en ese sentido no puede considerarse tanto una influencia para el Tratado de san Juan de Ávila. Pero tiene partes que sí se asemejan al Tratado en cuanto a su forma y objetivo. Sobre todo, la lección 4ª, en la que se encuentra la cita a la que hemos hecho referencia&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn30&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''Ibid.'' f. 7v-9r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Juan Duns Escoto († 1308){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la Plática 5ª, encontramos también mencionado un par de veces al franciscano Duns Escoto&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn31&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 834, 838. Las citas de Escoto se corresponden con su Comentario a las Sentencias, del cual {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 398-399, han conseguido localizar un volumen de San Ildefonso que aún se encuentra en la biblioteca histórica de la UCM: J. {{Versal}}Duns Escoto{{Fin}}, ''Quaestiones in quartum librum Sententiarum, una cum textu Petri Lombardi'' (Parisiis 1497).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En uno de los lugares, la plática lo presenta junto con santo Tomás y los «Nominales», exponiendo las respectivas opiniones sobre un mismo tema. Vemos aquí un ejemplo de explicación teológica según las tres vías, tal y como lo había aprendido san Juan de Ávila en Alcalá.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Gregorio de Rímini († 1358){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Entre los libros que se nos han conservado de la biblioteca personal de san Juan de Ávila, se encuentra el Comentario a las Sentencias de Gregorio de Rímini&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn32&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;G. de {{Versal}}Rimini{{Fin}} – P. de {{Versal}}Genazano{{Fin}}, ''Gregorius de Arimino in primo [-secundo] sententiarum nuperrime impressus, et quam diligentissime sue integritati restitutus''. ''Per doctissimum sacre pagine professorem fratrem Petrum Garamanta'' (Parrhisiis 1503).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por tanto, de este libro sabemos con seguridad que el Maestro lo conoció y lo manejó.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Thomas Netter (Waldensis) († 1430){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También entre los libros que se nos han conservado de la biblioteca personal del Apóstol de Andalucía, encontramos tres volúmenes de distintas ediciones de la obra Sobre los sacramentos y las Doctrinas de la Iglesia católica, del carmelita inglés Thomas Netter&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn33&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;T. {{Versal}}Netter (Waldensis){{Fin}}, ''Tomus primus Doctrinalis fidei ecclesiae catholicae contra Witcleuistas et Hussitas eorumque sectatores'' (Parisiis 1532); {{Versal}}Idem (Waldensis){{Fin}}, ''Reuerendi Patris Fratris Thomae Waldensis [...] Opus de sacramentalibus''. ''In quo doctrinae antiquitatum fidei Ecclesiae catholicae, contra Witcleuistas et eorum asseclas Lutheranos aliosque haereticos continentur'' (Salmanticae 1556); {{Versal}}Idem{{Fin}}, ''Reuerendi Patris Fratris Thomae Waldensis [...] Opus de sacramentis''. ''In quo doctrinae antiquitatum fidei Ecclesiae catholicae, contra Witcleuistas, Hussitas et eorum asseclas Lutheranos aliosque haereticos continentur'' (Salmanticae 1557).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470681}} Autores espirituales ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Nos ocupamos ahora de obras espirituales de la Edad Media y el primer Renacimiento.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Tomás de Kempis († 1471){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Incluimos bajo este epígrafe, en primer lugar, la ''Imitación de Cristo'', atribuida hoy comúnmente a Tomás de Kempis, y que es la obra más conocida de la corriente espiritual llamada ''Devotio Moderna''. En tiempos de san Juan de Ávila, se conocía a este libro más bien como ''Contemptus mundi'', y se hizo muy popular en su traducción al romance&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn34&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Kempis{{Fin}} ''Contemptus mundi''. En el título de la versión romanceada, se observa cómo se atribuye la obra a Gersón, algo común por aquel entonces. Elegimos esta traducción, que es la que recibió San Juan de Ávila. Él mismo la reformaría y publicaría la suya propia, que se puede hallar en la actual edición de sus obras completas (''NEC ''II 877-1001).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. San Juan de Ávila lo recomienda en varias de sus cartas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn35&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. cartas 1 y 8 (''NEC'' IV 12, 50-51).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En una de las ocasiones, especifica a un sacerdote el libro 4º, como lectura para prepararse devotamente a la celebración eucarística.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Precisamente son dos citas de ese libro 4º las que hemos anotado en nuestra edición del Tratado. Una de ellas trata la dignidad sacerdotal, y su superioridad sobre la angélica&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn36&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510515668}} Cf. ''supra'' 565s.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. La otra habla sobre el oficio de mediador del sacerdote, y su deber de orar y ofrecer el sacrificio eucarístico por los pecados propios y ajenos&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn37&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 585.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En realidad, estas ideas no se hallan sólo en estas dos citas aisladas, sino que la corriente de la ''Devotio Moderna'' en su conjunto destaca mucho el papel de mediador del sacerdote, con su oración y con la celebración de la Misa. Esto, unido a una estima muy grande de la dignidad sacerdotal&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn38&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Así lo expresa {{Versal}}Esquerda Bifet{{Fin}} ''Historia de la espiritualidad sacerdotal'' 124: «La corriente de la “devoción moderna” acentuó también la dignidad sacerdotal, como apartamiento del mundo y como santidad casi angélica. Pero todo lo que tiene y vive el sacerdote es para ejercer el oficio de mediador, especialmente por medio de la oración y de la celebración eucarística.»&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por tanto, estas dos ideas, que aparecen con frecuencia en los escritos de espiritualidad sacerdotal de san Juan de Ávila, están muy conectadas con la corriente de la ''Devotio Moderna'' en general.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Recordemos al respecto que Gabriel Biel, del que ya hemos hablado como una influencia importante para san Juan de Ávila, fue nada menos que superior de los Hermanos de la vida común, cuna de la ''Devotio Moderna''. A lo largo de este apéndice nos seguirán apareciendo diferentes autores que, de una u otra manera, tuvieron relación con esta pujante corriente espiritual del bajo medievo centroeuropeo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Ludolfo de Sajonia († 1377){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Ludolfo de Sajonia, apodado «el Cartujano», se hizo conocido en la época de san Juan de Ávila sobre todo por su ''Vita Christi''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn39&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Sajonia{{Fin}} ''Vita Jesu Christi''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, obra de estilo orante que había influido también mucho en la ''Devotio Moderna. ''Se hizo una traducción al romance&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn40&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;L. de {{Versal}}Sajonia{{Fin}}, ''Vita Christi Cartuxano'' (Sevilla 1530).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; que alcanzó gran difusión en nuestro suelo patrio. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Nuestro santo la recomienda a un sacerdote en una de sus cartas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn41&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 146, ''NEC'' IV 504. En este lugar, el Maestro hace referencia a «el Cartujano». Sala Balust aplica la expresión a Dionisio Ryckel, del que hablaremos más adelante, pero nosotros pensamos que está hablando de Ludolfo de Sajonia. En efecto, en otro lugar que cita a Ryckel le llama «Dionisio el Cartujano» (cf. carta 233, ''NEC'' IV 746). Por otra parte, también tenemos un lugar en el que dice sencillamente «el Cartujano», igual que en la carta 146, y allí sin duda se refiere al de Sajonia porque dice a continuación «que escribe sobre todos los evangelios» (''Audi Filia'' c. 74, ''NEC ''I 694). Por consiguiente, para ser coherentes, hay que pensar que cuando dice «el Cartujano» a secas se refiere a Ludolfo de Sajonia, y es para distinguirlo que en el otro caso especifica el nombre, «Dionisio el Cartujano».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En otro lugar, recomendando también libros devotos, hace referencia a «los cartujanos» (''NEC'' IV 12). {{Versal}}Esquerda Bifet{{Fin}} ''Diccionario de san Juan de Ávila'' 563 interpreta que se refiere a Ludolfo de Sajonia.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En el Tratado no lo cita expresamente, pero nos encontramos con una cita bíblica que difiere de todas las ediciones de la Vulgata, y en cambio coincide con el texto latino de la ''Vita Christi&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn42&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''Cf. supra 607.''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Henrique Herp († 1477){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Otro autor que formó parte de los Hermanos de la vida común (y por tanto de la ''Devotio Moderna'') fue Enrique Herp. Posteriormente profesó como franciscano, y sería un gran divulgador de la mística renano-flamenca. San Juan de Ávila recomienda una obra suya, que nombra «''De duodecim mortificationibus»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn43&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''Cf. carta 5, NEC IV 38.''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se trata de la primera parte de la más conocida obra de Herp&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn44&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El descubrimiento de que el Maestro se refería a esta primera parte de la obra de Herp lo hemos hallado en M. J. {{Versal}}Mancho Duque{{Fin}}, ''La espiritualidad española del siglo XVI''. ''Aspectos literarios y lingüisticos'' (Samanca 1990) 221.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, el ''Directorium contemplativorum&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn45&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''H. {{Versal}}Herp{{Fin}}, Directorium aureum contemplativorum (Coloniae 1513).''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; (como se solía titular en latín) o Espejo de perfección&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn46&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;H. {{Versal}}Herp{{Fin}}, ''Espejo de perfección'' (Alcalá de Henares 1551).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; (como se tituló la traducción española, más conforme al título original en alemán). Esta obra tuvo gran influencia en el ambiente de los místicos españoles del Recogimiento&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn47&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Andrés Martín{{Fin}} ''Historia de la mística...'' 80-81.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}San Vicente Ferrer († 1419){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También entre las recomendaciones de san Juan de Ávila encontramos una cita del santo valenciano de la Orden de Predicadores, san Vicente Ferrer. Se trata del ''Tractatus vitae spiritualis, ''y lo cita como «san Vicente»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn48&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Plática 3ª, ''NEC'' I 821.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. La obra en cuestión se encontraba encuadernada en el mismo volumen de las ''Meditationes Augustini et Bernardi'' del que hablábamos en el apéndice dedicado a las obras patrísticas, y que se encontraba en la biblioteca de San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn49&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pseudo-Agustín{{Fin}} et&amp;amp;nbsp;al. ''Libellus meditationum''. Cf. ''supra'' 689.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. El hecho de que se editen las obras de san Vicente Ferrer junto con las de estos Santos Padres, es un buen ejemplo de cómo por entonces esa distinción entre el concepto de santo y el de Padre de la Iglesia no estaba tan definida como lo está hoy.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Guillermo Paraldo († 1270){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hay un lugar en el que san Juan de Ávila recomienda a un discípulo «la ''Summa de vitiis et virtutibus'' de Guillermo Parisién»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn50&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Carta 1, ''NEC'' IV 13.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En ese lugar, Sala Balust interpreta que habla de Guillermo de Auvernia, obispo de París&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn51&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Según la nota al pie que encontramos en el lugar citado de la edición de la BAC, la obra en cuestión sería una compilación de varios fragmentos de escritos de este autor, reunidos bajo el título ''Summa de vitiis et virtutibus''. Pero el caso es que no hemos logrado encontrar ninguna edición contemporánea de San juan de Ávila de esta obra, acaso algún manuscrito como el que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, con signatura «Latin 17495» (disponible en http://archivesetmanuscrits.bnf.fr/ark:/12148/cc685961 — Accedido 21 junio 2018). En cambio, de la obra que nosotros citamos se hicieron un buen número de ediciones, de las que aún se conservan bastantes ejemplares, como los que mencionamos a continuación. &amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Pero nosotros creemos más bien que hay que entender que se refiere a Guilielmus Paraldus, al que también encontramos (aunque con menos frecuencia) referido por ese sobrenombre&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn52&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Así lo hemos visto en varios catálogos de bibliotecas. Por ejemplo, el catálogo de incunables de la Universidad de Friburgo (cf. V. {{Versal}}Sack{{Fin}} – U. F. im {{Versal}}Breisgau{{Fin}}, ''Die Inkunabeln der Universitätsbibliothek und anderer öffentlicher Sammlungen in Freiburg im Breisgau und Umgebung'' (Wiesbaden 1985) 574).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, tal vez por ser París la ciudad en la que estudió y en la que profesó como dominico.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Su obra ''Summa de vitiis et virtutibus'' conoció numerosas ediciones. Vemos dos entradas en el inventario de la biblioteca de San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn53&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. AHN UNIVERSIDADES.L.091 f. 9v, 10r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que muy bien pueden corresponderse con los dos ejemplares que se conservan hoy en la BHUCM&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn54&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Con signaturas «BH INC FL-142» y «BH INC FL-167». La primera corresponde con G. {{Versal}}Paraldus{{Fin}}, ''Summa de virtutibus et vitiis'' (Basileae 1497). La segunda, es una edición del mismo año pero hecha en Venecia por Paganinus.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Ubertino de Casale († 1330){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El Maestro recomienda también la obra más importante del místico franciscano Ubertino de Casale, el ''Arbor vitae crucifixae&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn55&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''Cf. carta 233, NEC IV 746.''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se refiere a él como «su libro», dando a entender que era la única obra conocida y difundida del autor. Con respecto a la edición que manejó, en este caso no nos cabe duda, porque sólo se hizo una en Venecia 1485. Se conservan bastantes ejemplares en bibliotecas españolas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn56&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Ubertino de Casale{{Fin}}, ''Arbor vitae crucifixae Iesu Christi'' (Venetiis 1485). El ejemplar consultado se encuentra en el fondo antiguo de la biblioteca de la Universidad de Sevilla («A 336/065»).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Recomienda concretamente la parte en la que relata la Cena del Señor&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn57&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la edición de la BAC pone literalmente «''35 in mysterio de Caena Domini''». No le vemos sentido a esa cifra «35», pues los folios están sin numerar y los capítulos no coinciden con ese número. Probablemente se trate de un error de transcripción, pero habría que consultar en manuscrito para verificarlo.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que comienza en el capítulo 4º del libro 4º (los folios están sin numerar).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470682}} Vidas de santos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En este apartado, presentamos solamente una obra, pero que tuvo una enorme importancia en su tiempo y en épocas posteriores&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Jacobo de la Vorágine († 1298){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El dominico Jacobo de la Vorágine escribió la más conocida compilación de biografías y leyendas piadosas de los santos, que tendría una enorme influencia en la iconografía y la piedad popular: la ''Legenda aurea''. A lo largo de la historia, conoció diferentes traducciones, ampliaciones y refundiciones, o simplemente obras de índole similar que tenían muchos elementos en común. A todas estas se les fueron dando diferentes nombres, como ''Legenda sanctorum ''o ''Flos sanctorum.'' Este último título era el que solían llevar las versiones castellanas que empezaron a hacerse a finales del s. XV.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;San Juan de Ávila no la recomienda expresamente en sus escritos de teología y espiritualidad sacerdotal. Pero debemos tener presente que, en las numerosas ocasiones en las que apela al ejemplo y el testimonio de los santos, los dichos y las anécdotas recogidos en estas obras debían, por fuerza, tener un peso importante en su mente. En el Tratado, hemos señalado dos lugares&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn58&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 608, 612.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; en los que hace referencia a alguna de estas historias sobre los santos, que él debió conocer por medio de alguna edición la ''Legenda aurea ''o el ''Flos Sanctorum''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Resulta una tarea imposible el señalar una de las numerosísimas ediciones que se hicieron, como la que manejase exclusivamente san Juan de Ávila. En el inventario de la biblioteca de San Ildefonso vemos un «''Flos sanctorum'' en dos cuerpos», sin más especificación&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn59&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. AHN UNIVERSIDADES.L.091 f. 9r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por nuestra parte, hemos decidido citarla según un trabajo reciente, que reconstruye uno de los incunables originales castellanos&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn60&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cortés Guadarrama{{Fin}} ''El «Flos sanctorum con sus ethimologías»''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Ref510529219}} {{anchor|Toc17470683}} Compilaciones ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Pasamos ahora a tratar de las compilaciones de sentencias que tanto proliferaron en la Edad Media. Nos fijamos sobre todo en las más populares, que tuvieron más visos de influir en san Juan de Ávila. Tengamos en cuenta que una de ellas, la ''Catena aurea ''de santo Tomás, ya la hemos estudiado más arriba&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn61&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 713.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, junto con las otras obras del autor. Remitimos a ese lugar para completar el punto que ahora nos ocupa.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Tomás De Irlanda († 1329){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Tomás de Irlanda escribió la compilación de sentencias que tendría mayor difusión durante la Edad Media y los comienzos de la imprenta, el ''Manipulus Florum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn62&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La mejor referencia que hemos encontrado es el proyecto de edición crítica digital a cargo de {{Versal}}Chris L. Nighman{{Fin}}, ''The Electronic Manipulus florum Project'', ''Wilfrid Laurier University'', en http://web.wlu.ca/history/cnighman/index.html (Accedido: 19 enero 2018).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En tiempos de san Juan de Ávila, se editaba bajo ese título, o también el de ''Flores doctorum''. Se trata de una vasta colección de dichos de autores de la época patrística y el medioevo, siendo algunos, incluso, de filósofos paganos. Están ordenados por materias y, dentro de ellas, agrupadas por autores e identificadas con referencias alfabéticas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Aparecen ejemplares de la obra en la biblioteca de San Ildefonso, y también en la de Pedro Guerrero&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn63&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 8v, {{Versal}}Martínez Ruiz{{Fin}} «Dos cartas y catálogo...» 331.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En el Tratado, hemos encontrado varias coincidencias&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn64&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf ''supra'' 572, 604, 617, 619.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que deben tomarse con las mismas cautelas que señalábamos más arriba para la ''Catena aurea'': tener en cuenta que muchas veces las citas del Maestro no se explican sólo con el florilegio, sino que van más allá; y considerar la posibilidad de que la influencia no le haya llegado directamente, sino por medio de otro autor que haya leído a su vez el ''Manipulus.''&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Ante la imposibilidad de determinar una edición, hemos decidido citar por un incunable, del que hay varias copias en bibliotecas españolas y está disponible digitalmente&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn65&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Tomás de Irlanda{{Fin}} ''Manipulus florum''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Puesto que no tiene numeración de las páginas, citamos indicando las referencias internas de la obra.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Aegidius Aurifaber († 1466){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existe otra compilación tardo-medieval importante, conocida como ''Speculum exemplorum'', que se atribuye al cartujo neerlandés Aegidius Aurifaber&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn66&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La edición incunable más antigua que hemos encontrado es {{Versal}}Aurifaber{{Fin}} ''Speculum exemplorum''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se trata de una enorme colección de ejemplos, tomados de obras patrísticas, compilaciones anteriores u otros libros diversos. Dispone de una completa tabla que las organiza por temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque incluye varios de los ejemplos que encontramos en los escritos de san Juan de Ávila, debemos ser cautelosos a la hora de atribuir como fuente esta compilación. En efecto, muchas veces los ejemplos están tomados de obras que san Juan de Ávila recomienda leer directamente, y que por tanto él mismo también las había leído. Con todo, creemos que debe tenerse presente esta fuente, sobre todo teniendo en cuenta que el libro se encontraba en San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn67&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 10v.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, y que esta obra pudo también influir en otros autores que leyera nuestro santo o en alguno de sus maestros,.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}''El autor de la Glossa Ordinaria''{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;No podemos dejar de mencionar en esta sección la gran compilación de comentarios escriturísticos, la Glosa Ordinaria, atribuida tradicionalmente a Walafrido Estrabón († siglo IX). San Juan de Ávila, siguiendo la tradición medieval, la cita con una autoridad equivalente a la de los Padres&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn68&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. por ejemplo ''supra'' 628.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, aunque no todas las sentencias recogidas en ella son patrísticas. La debió leer normalmente en las ediciones que acompañaban el texto bíblico latino con la Glosa y las Postillas de Lyra. De estas ediciones hemos hablado en el apéndice II.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}''Otras compilaciones''{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las bibliotecas de San Ildefonso y de Pedro Guerrero, encontramos muchos otros títulos que se pueden englobar dentro del género de las compilaciones: ''Flores Bibliae'', ''Flos Legum'', ''Speculum morale totius Sacrae Scripturae'', etc.. Creemos que sería demasiado tedioso revisarlas todas, y no nos parece que haya suficientes expectativas de encontrar fruto en dicho trabajo como para que lo hagan merecer la pena.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470684}} Obras específicas sobre el sacerdocio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por último, presentamos una serie de obras escritas específicamente para sacerdotes, que tratan diferentes aspectos del sacerdocio. También aquí debemos señalar que hemos tratado alguna de ellas más arriba, con el fin de agruparlas bajo un mismo autor junto con sus obras escolásticas. Estas obras serían el opúsculo 65 de santo Tomás, los opúsculos 10, 12 y 16 de san Buenaventura, y la Exposición sobre el canon de la Misa de Gabriel Biel. Remitimos al primer epígrafe de esta sección, para completar con esas obras la exposición que ahora realizamos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Juan Gerson († 1429){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El conocido como ''Doctor Christianissimus'', canciller de la Universidad de París, Juan Gerson, escribió muchas obras de diferente índole. Pero, puesto que las principales de las que encontramos recomendadas o mencionadas en los escritos de teología y espiritualidad sacerdotal de san Juan de Ávila están dirigidas expresamente a sacerdotes, hemos decidido incluirle en esta sección.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Su espiritualidad es muy afín a la de la ''Devotio Moderna'', hasta el punto de que, en tiempos de san Juan de Ávila, se le consideraba comúnmente como el autor del ''Contemptus mundi ''(La imitación de Cristo). Nótese, además, que es de los pocos autores que, sin ser santos canonizados, es citado como autoridad por el Maestro&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn69&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En los escritos de teología y espiritualidad sacerdotal, además de varias recomendaciones de sus obras, encontramos alguna de estas citas (cf. cartas 179 y 236, ''NEC'' IV 594, 760). Hay más citas en los otros escritos (por ejemplo, las del ''Audi Filia'', cf. ''NEC ''I 643, 651, 655).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En una de sus cartas, nuestro santo cita dos obras suyas precisando el volumen en que se encuentran, la numeración interna y el folio, lo que nos permite identificar la edición con bastante probabilidad&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn70&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 233, ''NEC'' IV 745-746. La edición sería {{Versal}}Gerson{{Fin}} ''Secunda pars Joannis Gersonis''. En ediciones anteriores, encontramos la misma numeración de los sermones, pero los folios no están numerados como indica el Maestro. Esta edición constaba de un total de cuatro tomos, lo que coincide con el registro que encontramos en la biblioteca de San Ildefonso, «''Opera Gersonis'' en quatro cuerpos» (AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 7v).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Estas dos obras serían un Tratado sobre la preparación a la Misa, y un Sermón sobre la última cena dirigido a eclesiásticos, que compara al mal clérigo con judas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn71&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''ibid'' f. 211r-213v, 234r-236v. Fijémonos que con esto corregimos la nota al pie de la edición de la BAC, que atribuye la cita a otros sermones.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Este último tema aparece desarrollado también en una sección del Tratado del sacerdocio de san Juan de Ávila.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En otra carta, dirigida a Pedro guerrero, recomienda y cita a Gersón acerca de la pedagogía con los niños, particularmente en el sacramento de la confesión&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn72&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 594-595.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Las dos obras a las que hace referencia son los tratados ''De arte audiendi confessiones'' y ''De parvulis ad Christum trahendis''. Ambas se encuentran en el mismo tomo II de las obras de Gersón, en el que también hallamos las otras dos mencionadas en el párrafo anterior&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn73&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Gerson{{Fin}} ''Secunda pars Joannis Gersonis'' f. 180v-181v, 194v-196v.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por último, en la carta 236 el Maestro cita a Gersón, aunque sin especificar el lugar, acerca de un tema que no es específicamente sacerdotal (a saber, el combate contra las tentaciones). Los editores de la BAC han localizado como fuentes de las citas tres tratados que se encuentran en los otros volúmenes de las obras de Gersón&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn74&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 760.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}San Lorenzo Justiniano († 1456){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Encontramos también una obra de san Lorenzo Justiniano, que por entonces aún no había sido canonizado. Se trata del tratado ''De regimine praelatorum'', recomendado dos veces en la carta 233&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn75&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 745-746. En cuanto a la edición, no tenemos datos que nos ayuden a precisar, pero escogemos esta que se conserva en la Biblioteca Histórica UCM, signatura «BH FLL Res.1152»: S. {{Versal}}Lorenzo Justiniano{{Fin}}, ''Opera diui Laurentii Justiniani venetiarum protopatriarchae'' (Brixiae 1506).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Pedro De Blois († 1203){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la misma carta, nuestro santo recomienda también los Sermones a los sacerdotes de «Petro Blesense, antiquísimo doctor»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn76&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''NEC'' IV 745. Indicamos una edición, escogida casi al azar: P. de {{Versal}}Blois{{Fin}} – J. {{Versal}}Merlin{{Fin}}, ''Petri Blesensis ... Insignia opera in vnum volumen collecta et emendata''. ''Authore J.[acobo] M.[erlino]'' (Parisiis 1519). En dicha edición, son un total de cinco sermones, y ocupan los folios 36-40 de la segunda parte. En la Patrología Latina de Migne, hay un total de siete (ML 207,721-741). Como curiosidad, comentar que en ambas ediciones los sermones a sacerdotes están junto a un sermón dirigido a monjas, titulado ''Audi filia'', basado en el mismo verso bíblico que el tratado espiritual de nuestro santo.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Dionisio El Cartujano († 1471){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;De entre la vastísima obra de Dionisio Ryckel, «el Cartujano», nuestro santo cita uno de sus opúsculos, Sobre el régimen y la vida de los que tienen cura de almas. Indica el tomo en el que se encuentra, y especifica determinadas partes de la obra&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn77&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 233, ''NEC'' IV 746. Indica el tomo II de los opúsculos, y el título literal que indica es «''De regimine et vita curam animarum habentium''». Lo cierto es que no hemos encontrado ninguna edición de los opúsculos que contenga esta obra en el tomo II. Sí hay, en cambio, una de 1532, que debió hacerse bastante popular a juzgar por el gran número de ejemplares que se conservan en bibliotecas españolas (como los de las bibliotecas históricas de las universidades Complutense, «BH FLL 6355», y de Granada, «BHR/A-014-110»). En dicha edición, el opúsculo se encuentra en el tomo I: {{Versal}}Dionisio el Cartujano{{Fin}}, ''D. Dionysii Carthusiani Operum minorum tomus primus'' (Coloniae 1532) f. 470v-513r. Puesto que no hemos encontrado otra edición de los opúsculos que pueda coincidir con lo indicado en la carta 233 tal y como la tenemos hoy, pensamos que puede tratarse de un error. &amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}El autor del Stella Clericorum{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Tratamos ahora de una serie de escritos medievales de tema sacerdotal que, aunque no los recomienda o cita expresamente san Juan de Ávila, tuvieron tal importancia y difusión que no podemos ignorarlos. Sin duda los debió conocer nuestro santo, y con toda seguridad influyeron mucho en varios de los autores que leyó.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El primero de ellos es la ''Stella clericorum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn78&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La obra de referencia es la tesis doctoral de {{Versal}}Reiter{{Fin}} ''The «Stella Clericorum» and its readers''. El mismo autor publicó más tarde una traducción al inglés con estudio introductorio: {{Versal}}Anónimo medieval{{Fin}}, ''Stella clericorum'', editado por E. H. Reiter (Toronto 1997).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;'', ''el más difundido tratado medieval sobre la dignidad del sacerdocio y las exigencias morales que conlleva. Ya lo mencionábamos en nuestro recorrido histórico&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn79&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 162.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se trata de una obra anónima y relativamente breve, que además se nos ha transmitido en diferentes formas textuales&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn80&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la nota 12 de nuestra edición del Tratado (cf. ''supra'' 568), se puede verificar una de las diferencias textuales entre la edición que manejamos nosotros y el manuscrito que edita Reiter en la obra citada.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Para nuestras citas, empleamos una edición incunable que tiene visos de ser la que se encontraba en la biblioteca de San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn81&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Anónimo medieval{{Fin}} ''Stella clericorum''. Sobre su presencia en San Ildefonso, cf. {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 426.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En el Tratado del Sacerdocio, hemos encontrado más de una ocasión en que se pueden ver reflejos de esta obra&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn82&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra ''565, 568, 617, 619, 620. Puesto que hemos encontrado variantes textuales entre el incunable y el manuscrito editado por Reiter, citamos ambas fuentes en las notas del Tratado, señalando las diferencias cuando proceda.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En muchos de esos casos, la similitud con la ''Stella'' va acompañada de semejanzas del mismo pasaje con respecto a otras obras, que señalamos también en la misma nota. Eso puede deberse a veces al hecho de que la ''Stella'' recoge muchos de los lugares comunes de la espiritualidad sacerdotal en la Edad Media. O también, otras veces, puede ser porque la obra alcanzó tal difusión que fue ella misma fuente para muchos otros escritos de espiritualidad sacerdotal.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Guido de Monte Rocherii († siglo XIV){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Apenas sabemos nada más acerca de Guido de Monte Rochen&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn83&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;O Rocherii, Roquerio, Roterio, etc.. La grafía del nombre varía mucho.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; que el hecho de que escribió en Teruel, alrededor de 1333, el ''Manipulus curatorum'', otra de las obras sobre el sacerdocio que se difundió enormemente durante la Baja Edad Media&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn84&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Traducción al inglés con estudio introductorio en {{Versal}}Guido de Monte Rochen{{Fin}} – {{Versal}}Thayer{{Fin}} – {{Versal}}Lualdi{{Fin}} ''Handbook for Curates''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se trata de un manual práctico para curas párrocos, en el que se tratan diversos temas pastorales, principalmente la administración de los sacramentos. El autor del libro hace gala de unos profundos conocimientos de Derecho Canónico. Esta obra se podía encontrar en cualquier sacristía casi hasta el Concilio de Trento&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn85&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;De hecho, fue un poco antes cuando empezó a desaparecer, pues debido a motivos que no están muy claros fue incluida en el Índice de Valdés de 1559. Cf. R. {{Versal}}García-Villoslada{{Fin}}, ''Historia de la Iglesia en España'' III/2. ''La Iglesia en la España de los siglos XV y XVI'' (Madrid 1980) 706, 713; {{Versal}}Andrés Martín{{Fin}} ''La teología...'' II 720.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la Biblioteca Histórica de la UCM se conserva una edición incunable impresa en Barcelona, que muy bien podría ser el ejemplar que se hallaba en la biblioteca de San Ildefonso&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn86&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Guido de Monte Rocherii{{Fin}}, ''Manipulus curatorum'' (Barcinone 1479). El ejemplar de la BHUCM lleva la signatura «BH INC FL-102(1)». Sobre su presencia en San Ildefonso, cf. AHN UNIVERSIDADES.L.1091 f. 8v.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Pero se encuentra muy deteriorado y le faltan páginas, por lo que hemos decidido citar una edición algo posterior&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn87&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Guido de Monte Rocherii{{Fin}} ''Manipulus curatorum''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hemos encontrado al menos un lugar en el Tratado que muy probablemente dependa del ''Manipulus curatorum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn88&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 640.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;''.'' El pensamiento que ahí expone san Juan de Ávila se corresponde a la perfección con la cita del ''Manipulus'' que señalamos, y no lo hemos encontrado en ningún otro lugar.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}San Juan de Capistrano († 1456){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Tenemos que ocuparnos también de una obra del predicador y vicario general de los Franciscanos, san Juan de Capistrano. Se trata de un sermón a sacerdotes, predicado en la catedral de Trento con ocasión de un sínodo en 1439, que sería editado con el título ''Speculum clericorum&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn89&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref506116355}} {{Versal}}''Juan de Capistrano{{Fin}} Speculum clericorum.''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Sin embargo, la primera edición data de 1580, y antes de esa fecha, los manuscritos en los que se conservaba eran bastante raros. De hecho, no hemos encontrado ninguna copia en bibliotecas españolas, y el título no aparece ni en el inventario de la biblioteca de San Ildefonso de Alcalá, ni en el de la del Colegio San Pedro y San Pablo de los franciscanos que se encontraba anejo a aquél&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn90&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Sobre este colegio, y su biblioteca, cf. ''supra'' 226. Baste recordar que el inventario de libros está en AHN UNIVERSIDADES,L.1092 f. 155r-163r.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la lista de San Ildefonso encontramos un ''Speculum Clericorum'', pero no es el de San Juan de Capistrano sino otra obra que lleva ese título, de la que hablaremos más adelante. Así lo afirman {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 425, y estamos completamente de acuerdo con ellas. El bajísimo precio hace imposible que se tratase de un manuscrito, y menos uno tan raro como la obra de Capistrano. Además, habría que probar que por aquél tiempo ya fuese conocido el sermón bajo ese título.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por lo tanto, no parece muy probable que san Juan de Ávila llegara a leerlo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Con todo, le puede haber alcanzado su influencia de manera indirecta. O también puede ser útil como testigo de algunos lugares comunes de la teología medieval sobre el sacerdocio, que le pudieran haber llegado a san Juan de Ávila por otra vía. Por ejemplo, el tópico de la comparación de la dignidad del sacerdote con la de la Virgen María, que creemos san Juan de Ávila toma de Clichtove&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn91&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 567.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, se encuentra también en el sermón de Capistrano&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn92&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Juan de Capistrano{{Fin}} ''Speculum clericorum'' f. 10v.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Habría que verificar si el segundo es una posible fuente del primero.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}''Otras obras sobre el sacerdocio''{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;De entre otras obras medievales sobre el sacerdocio que podríamos traer a colación, vamos a mencionar dos que nos parecen especialmente relevantes. Se trata de la ''Instructio sacerdotis'' y el tratado ''De dignitate sacerdotum''. Solían ser atribuidas a san Bernardo y san Agustín, respectivamente, por lo que adquirieron bastante autoridad.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Encontramos en ellas muchas de las citas y lugares comunes que aparecen en otras obras que hemos mencionado, y parece difícil determinar cuál es la fuente primera. Hay un par de pasajes especialmente importantes, citados en el Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn93&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 565, 568. Sobre la importancia de estos pasajes, y su presencia en obras posteriores, cf. {{Versal}}Reiter{{Fin}} ''The «Stella Clericorum» and its readers'' 209; {{Versal}}Laurentin{{Fin}} ''Maria, Ecclesia, sacerdotium'' 43.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que se encuentran con leves variantes en las dos obras de este apartado, así como en otras de las que hemos hablado antes, y que indicamos en las correspondientes notas al pie.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;/div&amp;gt;=== {{anchor|Toc17470685}} Obras de contemporáneos de san Juan de Ávila ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Nos centramos ahora en las obras de autores que murieron después de 1500, tomando en este sentido la expresión «contemporáneos de san Juan de Ávila».&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Ref510516137}} {{anchor|Toc17470686}} Teólogos escolásticos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Comenzamos con los teólogos escolásticos. Adviértase que en este punto colocamos aquellos nombres cuyas obras no tratan específicamente sobre el sacerdocio o el ministerio sacerdotal, pues reservamos otro epígrafe para esa clase de obras.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Tomás de Vio «Cayetano» († 1534){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Empezaremos por los autores que caen bajo la categoría de «sumistas», según explicamos en otro lugar de este trabajo&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn94&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra ''494.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. El primero del que nos ocupamos es el insigne teólogo dominico Tomás de Vio «Cayetano», al que encontramos mencionado en unos cuantos lugares de las obras de teología y espiritualidad sacerdotal de san Juan de Ávila.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la carta 225, recomienda a un sacerdote la «''Summula peccatorum''», sobre casos de conciencia&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn95&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;T. de V. {{Versal}}Cayetano{{Fin}}, ''Summula peccatorum'' (Coloniae 1526). Cf. ''NEC ''IV 725. Acertadamente señala {{Versal}}Andrés Martín{{Fin}} ''La teología...'' II 393 que la expresión «Suma Cayetana» no se refiere comentario a la ''Summa Theologiae'', sino a esta otra obra de la que hablamos ahora. La ''editio princeps'' fue en Roma 1525, pero no hemos encontrado copia digital.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. También le cita un par de veces en la Plática 5ª, cuando expone las doctrinas de diferentes autores escolásticos&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn96&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' I 835, 845.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, también en referencia a cuestiones morales. La obra, en esta ocasión, es el Comentario a la Suma Teológica de santo Tomás, concretamente a la II-II&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn97&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;T. de V. {{Versal}}Cayetano{{Fin}} – P. {{Versal}}Novimagio{{Fin}}, ''In secundam secunde [...] Commentaria''. ''Correcta [...] ab [...] Petro de Novimagio ord. praed.'' (Parisiis 1519).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Domingo de Soto († 1560){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hay una ocasión en la que san Juan de Ávila parece hacer referencia, en sus escritos de teología y espiritualidad sacerdotal, a su venerado maestro Domingo de Soto. Curiosamente, es para refutar su opinión acerca de determinada materia moral.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La cita se encuentra en la Plática 8ª&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn98&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 861.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Fijémonos, además, que parece una lectura dudosa, pues en la primera publicación que se hizo de la plática, el editor Fernández Montaña leyó «sólo» en lugar de «Soto»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn99&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Juan de Ávila{{Fin}} ''Nueva edición de las obras del Beato Juan de Ávila, Apóstol de Andalucía'' II 557.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. La cita que aporta Sala Balust para justificar su lectura, de entre las obras de Soto, es ''De iustitia et iure'' l.10 c.4. a.3&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn100&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La cita no aparece en la última edición de la BAC, pero sí en la primera de Sala Balust: cf. {{Versal}}Juan de Ávila{{Fin}} ''Obras completas del B. Mtro. Juan de Ávila. Edición crítica'' II 1362. La obra en cuestión es D. de {{Versal}}Soto{{Fin}}, ''De iustitia et iure libri decem'' (Salmanticae 1553).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Más allá de esta cita individual, es claro que el conjunto de las obras de Soto debe ser tenido en cuenta a la hora de buscar fuentes para el pensamiento sacerdotal de san Juan de Ávila, puesto que fue su maestro y referencia en los años cruciales de su formación sacerdotal.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Silvestre Prierias († 1523){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El teólogo dominico Silvestre Mazzolini (Prierias), además de su labor como controversista en disputa con Lutero y de otras importantes obras, escribió un compendio de teología práctica que alcanzaría un gran número de ediciones, conocido como la ''Summa Summarum ''o ''Sylvestrina''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn101&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;S. {{Versal}}Mazzolini (Prierias){{Fin}}, ''Summa Summarum''. ''Que Sylvestrina dicitur'' (Bononiae 1515).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta última es la que cita san Juan de Ávila, hablando de una cuestión sobre el Sacramento del Matrimonio&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn102&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. Plática 5ª, ''NEC'' I 838.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Francisco Titelmans († 1537){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El teólogo Francisco Titelmans (o Hasseltensis), de la Orden de los Frailes Menores, también aparece entre las recomendaciones de san Juan de Ávila. La obra que recomienda es un compendio de las verdades fundamentales de la fe, dirigido a laicos, la ''Summa mysteriorum Christianae fidei''. Es precisamente en una carta a un seglar que aparece la recomendación&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn103&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 146, ''NEC'' IV 504.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Aparece junto con otras obras que fueron traducidas al romance. Precisamente por esto, y por dirigirse a un laico, creemos que se refiere a la edición traducida al romance que se publicó en Salamanca&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn104&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;F. {{Versal}}Titelmans{{Fin}}, ''Summa de los mysterios de la fe Christiana'' (Salamanca 1555).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Domino de Valtanás († 1560){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El dominico Domingo de Valtanás (o Baltanás) fue un personaje relevante del Colegio de Santo Tomás en Sevilla, durante el tiempo que nuestro santo pasó en esa ciudad. Entre ambos hubo un cierto grado de amistad, según atestiguan las fuentes históricas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn105&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 260ss.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Dentro de su magisterio, trata varios temas que fueron relevantes en la vida y el ministerio de san Juan de Ávila, como el trato hacia los judeoconversos, la valoración de la Compañía de Jesús, o la santidad en los diferentes estados de vida. También escribió tratados sobre diferentes materias escriturísticas, dogmáticas y morales&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn106&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hay una relación de sus obras en {{Versal}}Góngora{{Fin}} ''Historia del Colegio Mayor de Santo Tomás de Sevilla'' II 58-59.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Por mantener la continuidad con el tema que venimos tratando, vamos a destacar su ''Summa confessorum&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn107&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510198261}} ''D. de {{Versal}}Valtanás{{Fin}}, Summa confessorum (Hispali 1526).''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que como su nombre indica tiene por fin el servir como un compendio para uso de los sacerdotes que dispensan el sacramento de la Penitencia. Conoció varias ediciones.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Juan Mair († 1550){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Terminado nuestro recorrido por los sumistas, pasemos a los teólogos que influyeron en san Juan de Ávila en aspectos de método teológico. El primero que mencionamos es el teólogo escocés Juan Mair (John Mayor). Hablábamos de él como el que acuñó la terminología para hablar de teología «positiva» y «escolástica», tal y como la emplea san Juan de Ávila&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn108&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 231ss, {{Versal}}García-Villoslada{{Fin}} «Un teólogo olvidado: Juan Mair» 96-97.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Dicha distinción aparece en el prólogo de su comentario al cuarto libro de las Sentencias, del cual precisamente se conserva una ''editio princeps'' en la BHUCM, que puede ser el que aparece en el inventario de 1523&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn109&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;J. {{Versal}}Mair{{Fin}}, ''Quartus sententiarum Iohannis Maioris'' (Parrhysiis —París— 1509). En AHN UNIVERSIDADES.L.1091 aparece un «Joanes Mayor ''super sententias'' en tres cuerpos». También había un ejemplar, en esta ocasión con los cuatro tomos encuadernados en dos cuerpos, en la biblioteca de Pedro Guerrero (cf. {{Versal}}Martínez Ruiz{{Fin}} «Dos cartas y catálogo...» 287).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Melchor Cano († 1560){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Si bien el teólogo taranconense Melchor Cano, O.P., no aparece mencionado en los escritos de teología y espiritualidad sacerdotal de san Juan de Ávila, creemos que su obra ''De locis theologicis''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn110&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;M. {{Versal}}Cano{{Fin}}, ''De locis theologicis'' (Salmanticae 1563).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;'' ''merece aparecer en esta lista. Entre otras razones, porque sí lo menciona en otros lugares&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn111&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510516721}} Concretamente, en los memoriales (cf. ''NEC'' II 691).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, además de por la influencia que tuvo en toda la teología de su tiempo, como ya hemos puesto de relieve en otros lugares de nuestro trabajo. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}San Juan Fisher († 1535){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Empezamos ahora a tratar a los autores de obras destacadas de controversia que manejó nuestro santo. El primero es el obispo mártir de Rochester, san Juan Fisher. Se conserva un ejemplar de una obra suya que poseyó san Juan de Ávila en su biblioteca personal, el ''De veritate Corporis et Sanguinis Christi in Eucharistia''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn112&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510517080}} {{Versal}}Juan Fisher{{Fin}} ''De veritate Corporis et Sanguinis Christi in Eucharistia libri quinque adversus Joh. Oecolampadium''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; que escribió para refutar las tesis de Ecolampadio.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Encontramos lo que puede ser un rastro de esta obra en el Tratado del sacerdocio de san Juan de Ávila. Se trata de una alusión al nombre de ''bendición mística'' aplicado a la Eucaristía. Este término tiene su origen en san Cirilo de Alejandría, y Fisher se ocupa de él en este libro para refutar una interpretación torcida de Ecolampadio. Ya hemos hecho referencia antes a esta cuestión&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn113&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 570, 687.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Observemos que ese mismo texto también es traído a colación en otras dos obras de controversistas que el Maestro poseía en su biblioteca. De esos controversistas nos ocupamos a continuación.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}''Otras obras de controversistas''{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En efecto, ya decíamos que la mayoría de los libros que se conservan de la biblioteca personal de san Juan de Ávila, son obras de controversia. Tratan sobre todo las cuestiones candentes de eclesiología y sacramentos, que se discutían en aquel momento debido a los desafíos de los protestantes.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hemos encontrado en el Tratado esa referencia que acabamos de mencionar, pero en general estos libros deben ser muy tenidos en cuenta como fuentes en los lugares en los que san Juan de Ávila actúa como apologeta, sobre todo en sus pláticas y sermones&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn114&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Como, por ejemplo, en el sermón 33, (cf. ''NEC'' III 412) en un pasaje que parece dirigido a clérigos, y habla sobre la justificación por la fe. O la Plática 9ª (cf. ''NEC'' III 863-866), toda ella apologética, orientada sobre todo a defender la indefectibilidad de la verdadera Iglesia.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Enumeramos a continuación las obras. Para conocer más sobre ellas, sus autores y su significado, se puede leer el excelente trabajo de Sánchez Herrador y Manchón Gómez&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn115&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Sánchez Herrador{{Fin}} – {{Versal}}Manchón Gómez{{Fin}} ''La biblioteca de Juan de Avila en Montilla'' 444-453.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;* De Estanislao Hosio, el tratado ''Confutatio prolegomenon Brentii&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn116&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;''S. {{Versal}}Hosius{{Fin}}, Confutatio prolegomenon brentii, quae primum scripsit aduersus ... Petrum a Soto, deinde vero Petrus Paulus Vergerius apud Polonos temere defenda suscepit (Parisiis 1560).''&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* De Jacobo Latomo, una compilación de escritos diversos bajo el título ''Sacrae Theologiae Opera''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn117&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;J. {{Versal}}Latomus{{Fin}}, ''Iacobi Latomi Sacrae Theologiae Apvd Lovanienses Professoris Celeberrimi Opera, Qvae Praecipve Adversus horum temporum haereses eruditissimè, ac singulari iudicio conscripsit ab innumeris vitiis, quibus scatebant, diligenter repurgata. ¬Quibus ¬accesserun'' (Lovaina 1550).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;''.''&lt;br /&gt;
* Tres obras de Alberto Pigge:&lt;br /&gt;
** Las ''Controversiae''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn118&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;A. {{Versal}}Pighius{{Fin}}, ''Controversiarum praecipuarum in comitiis Ratisponensibus tractatarum et quibus nunc potissimum exagitatur Christi fides et religio, diligens et luculenta explicatio'' (Coloniae 1545).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;'',''&lt;br /&gt;
** La Reivindicación de la jerarquía de la Iglesia&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn119&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Idem{{Fin}}, ''Hierarchiae ecclesiasticae assertio'' (Coloniae 1544).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;,&lt;br /&gt;
** El ''De libero hominis arbitrio et divina gratia''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn120&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Idem{{Fin}}, ''De Libero hominis arbitrio et divina gracia libri decem, nunc primum in lucem editi''. ''Singulorum argumenta librorum, per singula capita, post epistolam prealiminarem explicata inuenies. Cum indice locupletissimo.'' (Coloniae 1542).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* En un mismo volumen se hallan las ''Tabulae grassantium haereseon'' de Wilhelmus Lindanus, y el opúsculo ''Sectae lutheranae trimembris epitome ''de Fridericus Staphylus&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn121&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;W. {{Versal}}Lindanus{{Fin}} – F. {{Versal}}Staphylus{{Fin}}, ''Tabulae grassantium passim haereseon [...]''. ''Quibus subtexitur Sectae Lutheranae trimembris Epitome'' (Parisiis 1561)&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* Del franciscano andaluz Antonio de Córdoba, el ''Tractatus qui arma fidei praenotatur''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn122&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;A. de {{Versal}}Córdoba{{Fin}}, ''Tractatus, qui Arma fidei praenotatur'' (Compluti 1562).&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hay también otra serie de libros que, dentro de los temas que eran objeto de controversia, se centran en torno al sacramento de la Eucaristía. Además del título mencionado de san Juan Fisher, encontramos los siguientes:&amp;lt;/div&amp;gt;* La ''Confutatio cavillationum [...] ab impiis Capharnaitis'', de Esreban Gardiner&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn123&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;E. {{Versal}}Gardiner{{Fin}}, ''Stephani Winton Confutatio cavillationum, quibus sacrosanctum eucharistiae sacramentum ab impiis Capharnaitis impeti solet'' (Lovanii 1554).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* ''De Eucharistia sacrosanctissima ecclesiae Christi Iesu'', de Georg Witzel&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn124&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;G. {{Versal}}Witzel{{Fin}}, ''De Eucharistia sacrosanctissima ecclesiae Christi Iesu'' (Coloniae 1549).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* En otro volumen, nos encontramos dos tratados. El primero es ''De Missa evangelica et De veritate corporis et sanguinis Christi in Eucharistiae sacramento'', escrito originariamente en alemán por el el cartujano Lorenzo Surio, y traducido al latín por el dominico Johann Faber (Juan Fabro). El otro es el tratado sobre la celebración de la Misa ''pro defunctis'', de Antoine de Mouchy&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn125&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Faber{{Fin}} – {{Versal}}Surius{{Fin}} – {{Versal}}Mouchy{{Fin}} ''De missa evangelica, et de veritate corporis et sanguinis Christi in eucharistiae sacramento''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En la obra de Faber, encontramos una referencia al mismo texto de san Cirilo que señalábamos en la obra de Fisher, el cual citamos en el Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn126&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 570.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* De Juan Cochleo, el ''Speculum antiquae devotionis circa missam et omnem alium cultum Dei''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn127&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;J. {{Versal}}Cochlaeus{{Fin}}, ''Speculum antiquae Devotionis circa missam'' (Moguntiae 1549).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* ''De veritate corporis et sanguinis domini nostri Iesu Christi in eucharistiae sacramento'', de Juan Costerio&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn128&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Costerius{{Fin}} ''De Veritate Corporis Et Sanguinis Domini Nostri Iesu Christi in Eucharistiæ Sacramento''.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta es la otra obra en la que también hemos encontrado la cita de san Cirilo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por último, una obra que si bien no se puede considerar estrictamente de controversia antiprotestante, sí está dentro del ámbito de la apologética. Se trata de la defensa de la Inmaculada Concepción de María que escribió Luis de Carvajal&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn129&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;L. de {{Versal}}Carvajal{{Fin}}, ''Declamatio expostulatoria pro immaculata conceptione genitricis Dei Mariae, a fratre Lodovico Carvaialo ... aedita ...'' (Parisiis 1541). Recordemos que este autor nos ha aparecido en nuestro recorrido histórico, como uno de los destacados opositores de Erasmo (cf. ''supra'' 179).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470687}} Autores espirituales ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Pasamos ahora a las obras de espiritualidad contemporáneas de san Juan de Ávila.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Francisco de Osuna († 1540){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Entre las fuentes de la espiritualidad de san Juan de Ávila, merecen un lugar destacado los místicos del Recogimiento, sobre todo el franciscano Francisco de Osuna. Sus Abecedarios espirituales aparecen más de una vez mencionados por nuestro santo. Eso sí, dependiendo del contexto y los receptores a los que se dirige, recomienda o desaconseja unas obras u otras:&amp;lt;/div&amp;gt;* En la carta 1&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn130&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 12.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, dirigida a un discípulo, le aconseja que haga leer a los laicos el Segundo y Quinto abecedarios&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn131&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;F. de {{Versal}}Osuna{{Fin}}, ''Segunda parte del libro llamado Abecedario spiritual'' (Sevilla 1530); F. de {{Versal}}Osuna{{Fin}}, ''Quinta parte del abecedario espiritual'' (Burgos 1542). &amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, sobre la oración. En cambio, desaconseja que se permita leer el tercero&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn132&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Idem{{Fin}}, ''Tercera parte del libro llamado Abecedario espiritual'' (Sevilla 1527).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; «comúnmente», porque «no conviene a todos».&lt;br /&gt;
* En la carta 5&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn133&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 38.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; le recomienda a un sacerdote, para su piedad personal, que medite la Pasión ayudándose del Primer abecedario&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn134&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;F. de {{Versal}}Osuna{{Fin}}, ''Primera parte del libro llamado Abecedario spiritual'' (Sevilla 1528).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
* El Tercer abecedario vuelve a aparecer en recomendaciones a sacerdotes. Eso sí, conforme a lo que decía en la carta primera, cuando recomienda este libro lo hace con precisiones y advertencias. Así, en la carta 236 recomienda dos capítulos concretos&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn135&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 756. El Maestro se detiene a explicar cómo está organizado el libro, y que cada capítulo se corresponde con una letra del alfabeto.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, y el la plática 3ª lo presenta como instrumento que puede ayudar a la oración pero señala al mismo tiempo sus limitaciones y peligros&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn136&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' I 817.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Como se puede observar, todas estas recomendaciones y cautelas se refieren a la oración, y podrían aplicarse a cualquier estado de la vida cristiana. Esta es una característica de la mística del Recogimiento, como decíamos en su lugar. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Se tratan en estos libros temas específicamente sacerdotales? ¿Los recomienda o emplea san Juan de Ávila en este sentido, sobre todo en el Tratado?&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La respuesta más bien se inclina por la negativa. Sólo hemos encontrado un lugar en los abecedarios de Osuna en que parece ocuparse de los temas característicos de la espiritualidad propiamente sacerdotal de la época. Se encuentra en el Segundo abecedario, más concretamente en el tratado cuarto, que se corresponde con la letra «D» y lleva como encabezamiento «Días y horas y tiempos señalarás con la missa». En general, el tratado habla sobre la adecuada preparación a la participación en la misa. Hay un epígrafe en el que trata «De la confesión y del memento que ha de tener el sacerdote»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn137&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. F. de {{Versal}}Osuna{{Fin}}, ''Segundo Abecedario Espiritual'', editado por J. J. Morcillo Pérez (Madrid 2004) 89-97.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, en el que se pueden observar, de manera general, semejanzas con lo que dice sobre el tema el Maestro Ávila, o casi cualquier otro autor de la época. Por esa razón, no hemos incluido los abecedarios de Osuna como fuente específica del Tratado.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Bernabé de Palma († 1532){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Otro de los grandes autores franciscanos de la Mística del Recogimiento es Bernabé de Palma. El Maestro Ávila menciona una obra suya en la plática 3ª, la ''Via Spiritus''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn138&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;B. de {{Versal}}Palma{{Fin}}, ''Libro llamado Via spiritus o de la perfeccion spiritual del anima'' (Salamanca 1541). Conoció una primera edición reducida en Sevilla 1532, el mismo año de la muerte del autor.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, comparándola con el Tercer abecedario del que acabamos de hablar. Señala las diferencias en la aproximación a la oración tal y como aparece en ambos libros, y hace las advertencias oportunas contra el excesivo deseo de «bachillería» en la oración.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Francisco Tenorio († 1525){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También en el ámbito franciscano, se gestó la ''Passio Duorum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn139&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;F. {{Versal}}Tenorio{{Fin}} – L. {{Versal}}Escobar{{Fin}}, ''Tratado de devotíssimas y muy lastimosas contemplaciones de la Passión del hijo de Dios e compasión de la Virgen Sancta María su madre, por esta razón llamado Passio duorum'' (Valladolid 1526).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Este libro fue escrito por Francisco Tenorio, y corregido y publicado póstumamente por Luis escobar. Trata sobre la meditación de la Pasión de Cristo, tema que ocupa un lugar central en la espiritualidad de san Juan de Ávila. Lo recomienda en carta a un sacerdote&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn140&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 5, ''NEC ''IV 38.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Johannes Trithemius († 1516){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También encontramos entre las recomendaciones del Maestro Ávila una obra del erudito abad benedictino Johannes Trithemius (Johann Heidenberg). Se trata de una colección de Sermones y exhortaciones a monjes, que el Maestro refiere escuetamente como «''Ad monachos''»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn141&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;J. {{Versal}}Trithemius{{Fin}}, ''Sermones et Exhortationes ad monachos'' (Argentine —Estrasburgo— 1516). San Juan de Ávila da algunas indicaciones bibliográficas: «andan ''inter Opera temporis'', de las nuevas». Es difícil saber a qué se refiere. Esta es la única edición contemporánea que hemos encontrado, de la que por cierto hay varias copias accesibles digitalmente. Ouesto que se trata de una colección de sermones, que además vienen divididos por el editor en «sermones» y «homilías», parece apropiado decir de ellas que están entre las obras del tiempo [litúrgico]. Cf. carta 233, ''NEC'' IV 745.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. La clase de doctrina que motiva su recomendación es del orden moral: para aprender «qué tales habíamos de ser» los sacerdotes.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Para terminar, decir que además de los nombres mencionados, recomienda que se den para leer a la gente «libros devotos, como los de Fr. Luis», refiriéndose a Fray Luis de Granada. Pero a este autor no hay que incluirlo entre las fuentes de san Juan de Ávila, sino entre sus discípulos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470688}} Vidas de santos ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En cuanto a escritos hagiográficos de autores de este periodo, no encontramos recomendaciones expresas, ni citas que nos señalen con certeza alguna obra en concreto. Solamente hay una parte del Tratado del sacerdocio, que nos sugiere traer a colación la siguiente obra:&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Marcos de Lisboa († 1591){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En efecto, san Juan de Ávila hace referencia en el Tratado a una determinada anécdota o leyenda de la vida de san Francisco de Asís&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn142&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 613.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Lo más probable es que el Maestro la hubiera recibido por tradición oral, en alguna predicación de un Fraile menor. Pero queremos traer a colación una crónica franciscana contemporánea, como testigo de que esa tradición estaba viva en tiempos de nuestro santo. Se trata de la obra de Fray Marcos de Lisboa&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn143&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Concretamente, la que nosotros citamos es {{Versal}}Lisboa{{Fin}} – {{Versal}}Navarro{{Fin}} – {{Versal}}Angulo{{Fin}} ''Primera parte de las Cronicas de la Orden de los Frayles Menores...''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, que fue editada en varios lugares y fechas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470689}} Obras específicas sobre el sacerdocio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Pasamos ahora a tratar un punto especialmente importante. Se trata del estudio de las obras de temática específicamente sacerdotal que escribieron los contemporáneos de san Juan de Ávila. Estas obras nos dan el contexto en el que nuestro santo escribió su Tratado del sacerdocio, podríamos decir que como una más de entre ellas.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por supuesto, muchas de las obras que hemos tratado en epígrafes anteriores podrían también incluirse en este. Por ejemplo, las sumas de moral se dirigían principalmente a confesores. Pero hemos querido reservar para este punto las obras que tienen por objeto, de manera expresa y exclusiva, el sacerdocio y el ministerio sacerdotal, o algún aspecto determinado de éstos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Josse Clichtove († 1543){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Nos ocupamos ahora de uno de los teólogos que encontramos ser más afines a san Juan de Ávila, en diferentes aspectos. Se trata del profesor de la universidad de París Josse Clichtove&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn144&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;La obra de referencia sobre este autor, sobre todo en los aspectos que más nos interesan, es J.-P. {{Versal}}Massaut{{Fin}}, ''Josse Clichtove, l’humanisme et la réforme du clergé'' (Paris 1968). &amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Discípulos suyos lo alababan, con afirmaciones como la de que «ha sido el modelo que le ha enseñado a unir la cultura escolástica&amp;amp;nbsp;con la erudición patrística y el conocimiento de las lenguas»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn145&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Bataillon{{Fin}} ''Erasmo y España'' I 371. El discípulo en cuestión es Luis de Carvajal O.F.M., y dice de Clichtove que fácilmente puede ser considerado el más importante [teólogo] de la escuela parisiense («''Parisiensis scholae facile princeps''»).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Démonos cuenta de que esta descripción también podrían firmarla muchos discípulos del padre Ávila. Semejanzas como la común preocupación por la reforma del clero, el interés por una teología directa y fundada en las fuentes bíblicas y patrísticas, o por las corrientes humanistas del momento, hacen que Clichtove deba ser considerado como una fuente importante del pensamiento sacerdotal de nuestro santo. &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;De entre sus obras, hay una que nos interesa especialmente: el tratado Sobre la vida y las costumbres de los sacerdotes&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn146&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Clichtove{{Fin}} ''De vita et moribus sacerdotum''.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. San Juan de Ávila lo recomienda a un sacerdote discípulo suyo&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn147&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. carta 233, ''NEC'' IV 747.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Pero, sobre todo, fijándonos en el Tratado encontramos un gran número de coincidencias y paralelismos. En nuestra edición, la obra de Clichtove aparece referida en trece notas distintas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn148&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf.'' supra'' 564, 567, 568, 573, 576, 577, 585, 589, 597, 598, 601, 619, 621.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En todas ellas, por supuesto, no hay siempre el mismo grado de cercanía: en unos casos parece clara la conexión, en otros tal vez sea más difusa o indirecta. Pero, en cualquier caso, es la obra con la que más coincidencias hemos encontrado.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Al hablar de los Santos Padres, ya mencionábamos las citas que coinciden parcialmente en san Juan de Ávila y en Clichtove; cómo se podía observar un elemento de continuidad, junto con una aportación original de nuestro santo que no se encontraba en el profesor parisino&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn149&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 700ss.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Algo parecido se puede decir de determinadas citas bíblicas, como la misma que sirve como punto de partida para el discurso del Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn150&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra ''573.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Ahora, añadimos que también hay varios razonamientos teológicos paralelos entre ambas obras. Tal vez el más destacado sea la comparación entre el sacerdote y María, tema recurrente en los escritos de san Juan de Ávila, y que en el Tratado se encuentra en términos muy parecidos a los que usa Clichtove en su libro&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn151&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 567; {{Versal}}Clichtove{{Fin}} ''De vita et moribus sacerdotum'' f. 14r.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Martín de Frías († 1528){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Como decíamos en su lugar&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn152&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510169277}} Cf. ''supra'' 214.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, Martín Sánchez de Frías era uno de los teólogos más destacados de la Universidad de Salamanca, durante los años que pasó allí san Juan de Ávila en su temprana juventud. Frías coincidió también en Salamanca con otro de los autores que nos van a aparecer en esta lista, Bernal Díaz de Luco&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn153&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Beltrán de Heredia{{Fin}} ''Cartulario de la Universidad de Salamanca (1218-1600)'' III 294.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Desde luego, se trataba de un teólogo escolástico de pura cepa, que podría haber ocupado su lugar tres epígrafes más arriba en este trabajo. Pero hemos preferido incluirle aquí, porque la obra en la que nos centramos trata exclusivamente sobre el ministerio sacerdotal. Se trata de un libro al que se le puso por título sencillamente «Tratado utilísimo»&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn154&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510169235}} M. S. de {{Versal}}Frías{{Fin}}, ''Tractatus perutilis'' (Salmanticae 21550). Hay también otra edición anterior, de 1528.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Resultaba ser una compilación de diversos escritos del autor, que tienen en común el cubrir diferentes aspectos de la vida y el ministerio del presbítero. Concretamente, en esta obra encontramos un tratado Sobre el modo y manera de oír confesiones, una lista de Cánones penitenciales, los Casos reservados al Papa, unos Rudimentos básicos de la cura de almas redactados brevemente, otro tratado sobre la Familiaridad con mujeres que debe ser evitada, y otro sobre El valor de la Misa. Todos ellos en latín. Al final, como un apéndice, hay un manual en romance sobre el Modo y orden para hacer la visita de la diócesis.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El Maestro Ávila cita expresamente el tratado sobre la familiaridad con mujeres&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn155&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' IV 746. La parte a la que se refiere el Maestro empieza en ''Ibid.'' f. 75v, sobre todo los folios 80-81. Trata el mismo tema, aunque sin citar a Frías, en la carta 4 (''NEC'' IV 31).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, destacando la abundancia de citas de los Santos Padres que ofrece Frías. Debemos pensar que conocía bien la obra, para citar con tanta precisión y detalle esta parte.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Juan Bernal Díaz de Luco († 1556){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;El que fue obispo de Calahorra, Juan Bernal Díaz de Luco, también aparece mencionado por nuestro santo. Más específicamente, su obra en romance Aviso de curas&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn156&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Díaz de Luco{{Fin}} ''Aviso de curas''. Lo cita en la carta 233, ''NEC'' IV 747.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Se trata de un manual muy práctico sobre el ministerio sacerdotal, con una primera parte en la que habla del ministerio del sacerdote con cura de almas en general, y otra segunda parte añadida después en la que desciende a cuestiones muy específicas. Está orientado principalmente a párrocos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Algunos autores han señalado las semejanzas entre Díaz de Luco y Martín de Frías&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn157&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Homza{{Fin}} ''Religious authority in the Spanish Renaissance'' 122ss.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, y la han contrastado con la del Maestro Ávila. Caracterizan la doctrina de los primeros como más moralista y voluntarista, haciendo mucho hincapié en las lacras del clero y su necesidad de reforma. Por su parte, el segundo, cuando lamenta esas mismas lacras, mostraría más sensibilidad hacia las causas que la producen, como con una mayor simpatía hacia esos sacerdotes. Esta apreciación puede tener su punto de verdad, pero nos parece que se trata de un matiz secundario, más de forma que de fondo. En lo esencial, se encuentran bastantes semejanzas entre la doctrina de san Juan de Ávila y la de estos otros reformadores españoles. Hemos señalado algunas de esas semejanzas en nuestra edición del Tratado&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn158&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 633, 635.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Rodrigo Fernández de Santaella († 1509){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También queríamos señalar como una influencia muy probable de nuestro santo a Maese Rodrigo Fernández de Santaella, fundador del Colegio de Santa María de Jesús en Sevilla&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn159&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Hemos hablado de él en nuestro recorrido histórico. Cf. ''supra'' 264ss.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Desde luego, la impronta que dejó en la ciudad hispalense, y sobre todo en el colegio que se convertiría en la Universidad de Sevilla, debió permear sobre nuestro santo. Descenciendo a aspectos más concretos, resaltamos una coincidencia que nos ha sorprendido. Se trata de la interpretación del Salmo 118,66 (''Bonitatem, et disciplinam, et scientiam doce me''), aplicándolo a las virtudes sacerdotales. Hemos encontrado un paralelo en el prefacio que Santaella escribió a las constituciones del colegio clerical que fundó&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn160&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Fernández de Santaella{{Fin}} ''Constitutiones Collegii...'' f. 4v.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, en un contexto y con unas intenciones similares a las de la plática de san Juan de Ávila. No se trata de una prueba apodíctica de que Santaella influyera sobre Ávila, pero creemos que es una semejanza que merece ser tenida en cuenta.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Pedro Sánchez Ciruelo († 1550){{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Otra influencia que debemos tener en cuenta es la del Maestro Ciruelo, que dio clase a san Juan de Ávila durante sus estudios complutenses. Concretamente, traemos a colación aquí un libro en romance sobre el Arte de bien confesar, del que se hicieron varias ediciones&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn161&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{anchor|Ref510516332}} P. S. {{Versal}}Ciruelo{{Fin}}, ''Confessionario [...]''. ''Es arte de bien confessar, muy provechosa al confessor y al penitente'' (Medina del Campo 1544).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}''El autor del Speculum clericorum de San Ildefonso''{{Fin}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Por último, queríamos mencionar una obra sobre el sacerdocio que se encontraba en la biblioteca de San Ildefonso, anónima, que lleva por título ''Speculum clericorum''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn162&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Anónimo cartujo{{Fin}} ''Speculum Clericorum''. Sobre su presencia en San Ildefonso, cf. {{Versal}}Ruiz García{{Fin}} – {{Versal}}Carvajal González{{Fin}} ''La casa de Protesilao'' 425. Obsérvese que aquí las autoras atribuyen equivocadamente el libro a San Bernardo, siguiendo la catalogación de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona (signatura «07 CM-1635»).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Aunque ese nombre lo solemos asociar con el sermón de san Juan de Capistrano, publicado en 1580, del que hemos hablado más arriba&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn163&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''supra'' 740 n. 89.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;, esta es otra obra distinta, de otro autor. Tiene en común el ser uno de los libros sobre la dignidad sacerdotal y sus exigencias, de los que tantos se escribieron en aquel momento histórico.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Se trata de una pieza bastante rara, de la que al parecer se hizo una sola edición&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn164&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Puede encontrarse un ejemplar digitalizado, tomado de la sección de libros raros de la Biblioteca Nacional de Francia (signatura «D-52646»), cuya digitalización nosotros mismos costeamos. En nuestra bibliografía del final se puede ver el enlace a la obra digitalizada.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Puestos a buscar semejanzas con los escritos de san Juan de Ávila, también en este libro se encuentra la misma cita del Salmo 188,66&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn165&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. {{Versal}}Anónimo cartujo{{Fin}} ''Speculum Clericorum'' 47.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; que hemos mencionado hablando de Rodrigo de Santaella.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== {{anchor|Toc17470690}} Corrientes humanistas ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Para finalizar, unas breves notas sobre la presencia de los humanistas contemporáneos en los escritos de teología y espiritualidad sacerdotal de san Juan de Ávila.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;No encontramos menciones de ninguno de estos autores, salvas las referencias a Erasmo como exegeta. Sí podemos encontrar, en cambio, más de una ocasión en la que el Maestro hace uso de expresiones famosas de algún humanista. Esto muestra la familiaridad que nuestro santo doctor tenía con sus escritos.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;En la carta 1, le vemos traer a colación de manera muy natural el dicho clásico ''Dulce bellum inexpertis''&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn166&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC'' I 7.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Esta frase se había hecho especialmente popular en aquel tiempo, como uno de los más sonados ''adagia'' de Erasmo, que motivó un verdadero tratado sobre los horrores de la guerra nacido de la pluma del Roterodamo&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn167&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Erasmo de Rotterdam{{Fin}}, ''Dulce bellum inexpertis'' (Moguntiae 1521).&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;También señalábamos, al hablar de las citas bíblicas en el Tratado, un lugar&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn168&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. la tabla con estudio crítico de las notas bíblicas en ''supra'' 673.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt; en el que el Maestro cita Rom 8,26 empleando unas palabras diversas de las de la Vulgata, pero que coinciden con las que emplean algunos humanistas españoles contemporáneos. Concretamente, Juan Luis Vives († 1540) en su tratado de oratoria ''De ratione dicendi'' y en su escrito espiritual ''De sudore Iesu Christi''. Por su parte, Alfonso García Matamoros († 1572) cita también con las mismas palabras en su ''De methodo concionandi'', también un tratado de oratoria. El hecho de que el Maestro Ávila cite igual que ellos, nos parece un signo de su formación humanista y su cultura.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Asimismo, encontramos varias citas directas de los clásicos en los escritos de teología y espiritualidad sacerdotal que estudiamos. Acabamos de ver un ejemplo, con la cita de la carta 1. También en la carta 5 nombra una serie de autores clásicos (Platón y Cicerón), recomendando que se instruya en sus obras a los jóvenes&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn169&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC ''I 37.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. En el sermón 73, hay una cita de Terencio&amp;lt;ref name=&amp;quot;ftn170&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;Cf. ''NEC ''III 995.&amp;lt;/div&amp;gt;&amp;lt;/ref&amp;gt;. Con todo esto, san Juan de Ávila muestra estar muy en sintonía con las corrientes humanistas de su tiempo.&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
----&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://sja.asistenciasacerdotal.eu/index.php?title=Cat%C3%A1logo_a_partir_de_los_escritos_sacerdotales&amp;diff=413</id>
		<title>Catálogo a partir de los escritos sacerdotales</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://sja.asistenciasacerdotal.eu/index.php?title=Cat%C3%A1logo_a_partir_de_los_escritos_sacerdotales&amp;diff=413"/>
		<updated>2022-10-19T10:58:48Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Maintenance script: Imported from text file&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El presente catálogo está elaborado a partir del estudio realizado para mi tesis doctoral — J. M. {{Versal}}Corral Cano{{Fin}}, ''Las fuentes en el Tratado del Sacerdocio de San Juan de Ávila, a la luz del conjunto de sus escritos de Teología y Espiritualidad sacerdotal'' (Madrid 2019). Nos referiremos a ella como «''Las fuentes''». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En dicho trabajo detallamos las particularidades de cada obra y la importancia que tienen en los escritos sacerdotales de San Juan de Ávila, particularmente en el Tratado del sacerdocio. Aquí, sin embargo, nos limitamos a presentar un elenco ordenado de las obras, e incluimos referencias a los lugares correspondientes de la tesis, para todo aquel que desee profundizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Insistimos en que no todas las obras aquí presentadas tienen el mismo valor a la hora de estudiar las fuentes de San Juan de Ávila, ni en todas tenemos la misma certeza de que las usara. A quien quiera introducirse seriamente en ese estudio, le recomendamos consultar los lugares citados de ''Las fuentes ''para conocer detalles sobre cada autor y obra, explicaciones del por qué esa obra debe ser considerada fuente avilina y el grado de certeza que tenemos, así como ejemplos de citas comparadas de San Juan de Ávila con la obra en cuestión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Sagrada Escritura =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para una justificación y explicación de las obras que aquí ofrecemos, cf. ''Las fuentes ''87-92, 113-115, 271-303, 461-480.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Ediciones de la Biblia ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Situadas por orden de mayor a menor importancia en el estudio de San Juan de Ávila.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Lyra{{Fin}}, Nicolás de – {{Versal}}Santa María{{Fin}}, Pablo de – {{Versal}}Doring{{Fin}}, Matías – {{Versal}}Guillermo el Bretón{{Fin}}, ''Biblia latina''. ''Cum glossa ordinaria Walafridi Strabonis aliorumque et interlineari Anselmi Laudunensis et cum postillis Nicolai de Lyra expositionibusque Guillelmi Britonis in omnes prologos S. Hieronymi'', editado por B. Gadolus, E. Hispanus y S. Contarenus (Paganinus de Paganinis, Venetiis 1495), en [http://data.cerl.org/istc/ib00608000 http://data.cerl.org/istc/ib00608000] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Biblia latina''. ''Cum postillis Nicolai de Lyra et expositionibus Guillelmi Britonis in omnes prologos S. Hieronymi et additionibus Pauli Burgensis replicisque Matthiae Doering'' (Anton Koberger, Nuremberge 1497), en [http://data.cerl.org/istc/ib00619000 http://data.cerl.org/istc/ib00619000] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Lyra{{Fin}}, Nicolás de – {{Versal}}Santa María{{Fin}}, Pablo de – {{Versal}}Doring{{Fin}}, Matías, ''Biblia Sacra cum glossis, interlineari et Ordinaria, Nicolai Lyrani Postilla et Moralitatibus, Burgensis Additionibus et Thoringi Replicis'' II (Gaspard Trechsel, Lugduni 1545): Tomo I en [https://books.google.es/books?id=EePE98mjkIAC https://books.google.es/books?id=EePE98mjkIAC] Tomo II en [https://books.google.es/books?id=vjpodfXGxCYC https://books.google.es/books?id=vjpodfXGxCYC] Tomo III en [https://books.google.es/books?id=EY0V0HR-vUkC https://books.google.es/books?id=EY0V0HR-vUkC] Tomo IV en [https://books.google.es/books?id=6X3SZ4s--4QC https://books.google.es/books?id=6X3SZ4s--4QC] Tomo V en [https://books.google.es/books?id=-UEa9J7apsQC https://books.google.es/books?id=-UEa9J7apsQC] Tomo VI en [https://books.google.es/books?id=NXgXSHF2IE8C https://books.google.es/books?id=NXgXSHF2IE8C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;F. {{Versal}}Jiménez de Cisneros{{Fin}}, ''Biblia Políglota Complutense'' (Alcalá de Henares 1517) (6 vols.), en [https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025082971 https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025082971]&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Erasmo de Rotterdam{{Fin}}, ''Omnia opera Desiderii Erasmi Roterodami'' VI. ''Novum Testamentum ... cum annotationibus eiusdem'' (Frobenius, Basileae 1540), en [https://books.google.es/books?id=yXLzZreNaAEC https://books.google.es/books?id=yXLzZreNaAEC]&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Hentenius{{Fin}}, Johannes, ''Biblia''. ''Ad vetustissima exemplaria nunc recens castigata'' (Bartholomaeus Grauius, Lovanii 1547), en [http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000207357 http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000207357] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Estienne{{Fin}}, R, ''Biblia'' (Robertus Stephanus, Lutetiae 1545):Tomo I en [https://books.google.es/books?id=8MlfAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=8MlfAAAAcAAJ]Tomo II en [https://books.google.es/books?id=-clfAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=-clfAAAAcAAJ] Tomo III en [https://books.google.es/books?id=BspfAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=BspfAAAAcAAJ] Tomo IV en [https://books.google.es/books?id=H8pfAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=H8pfAAAAcAAJ] Tomo I en [https://books.google.es/books?id=KcpfAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=KcpfAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pagnino{{Fin}}, Sanctes, ''Biblia'' (Antonius du ry, Lugduni 1527), en [https://books.google.es/books?id=Bl3Of2R1cOYC https://books.google.es/books?id=Bl3Of2R1cOYC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}(Editor desconocido){{Fin}}, ''Biblia latina'' (Johannes Herbort, Venetiis 1484), en [http://encore.fama.us.es/iii/encore/record/C__Rb1519247?lang=spi http://encore.fama.us.es/iii/encore/record/C__Rb1519247?lang=spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Gutenberg{{Fin}}, Johann, ''Biblia latina'' (Johannes Gutenberg, Moguntiae 1455), en [http://www.gutenbergdigital.de/gudi/eframes/index.htm http://www.gutenbergdigital.de/gudi/eframes/index.htm] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Obras de exégesis ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de los volúmenes de Nicolás de Lyra y Erasmo citados bajo el encabezado anterior, podemos agregar las siguientes obras de exégesis:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Erasmo de Rotterdam{{Fin}}, ''Omnia opera Desiderii Erasmi Roterodami'' VII. ''Paraphrases in universum Novum Testamentum'' (Frobenius, Basileae 1540), en [https://books.google.es/books?id=EY53M6pzNjQC https://books.google.es/books?id=EY53M6pzNjQC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Steuchus{{Fin}}, Augustinus, ''Augustini Steuchi Eugubini Veteris Testamenti ad ueritatem Hebraicam recognitio'' (apud Gryphium, Lugdunii 1531), en [https://books.google.com/books?id=yMJ7uUo7QfAC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=yMJ7uUo7QfAC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Colonna (Galatino){{Fin}}, Pietro, ''Opus toti christian[a]e reipublicae maxime utile, de arcanis catholicae ueritatis, contra obstinatissimam Iudaeorum nostrae tempestatis perfidiam'' (summa cum diligentia per Hieronymum Suncinum, Orthonae Maris —Ortona— 1518), en [https://books.google.com/books?id=kZuZ66GRanAC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=kZuZ66GRanAC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Textos patrísticos =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos seleccionado, de entre todas las ediciones de obras de los Padres que se publicaron en tiempos de San Juan de Ávila, las que hemos hallado más plausibles de haber sido empleadas por el Apóstol de Andalucía. De alguna de ellas puede, incluso, decirse con certeza que fue la que él empleó. Para conocer los motivos, y para ver algunas otras ediciones contemporáneas importantes que hemos descartado, cf. ''Las fuentes'' 92-96, 305-320, 481-502.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Agustín de Hipona{{Fin}}, San, ''Prima [- Undecima] pars librorum divi Aurelii Augustini'', editado por J. Amerbach y J. Deuschlein (Amerbach, Petri &amp;amp; Froben, Basileae 1506):Tomo I en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010405970 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010405970] Tomo II en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010405985 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010405985] Tomo III en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406003 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406003] Tomo IV en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406046 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406046] Tomo V en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406078 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406078] Tomo VI en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406119 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406119] Tomo VII en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406139 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406139] Tomo VIII en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406263 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406263] Tomo IX en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406301 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406301] Tomo X en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406321 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406321] Tomo XI en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406552 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV010406552] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Beda el Venerable{{Fin}}, San, ''Opera Venerabilis Bedae Persbyteri ... eiusdem comentarii'' II (Jodocus Badius Ascensius, Paris 1521), en [https://books.google.es/books?id=nftJAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=nftJAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Ecclesiasticae historiae gentis Anglorum libri quinque'' (Ioannes Gravius, Antuerpiae —Amberes— 1550), en [https://books.google.com/books?id=SOJaAAAAQAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=SOJaAAAAQAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Bernardo de Claraval{{Fin}}, San, ''Opera Divi Bernardi Clarevallensis Abbatis'' II, editado por J. Clichtove (Ioannes Hervagius, Basileae 1552):Tomo I en [https://books.google.es/books?id=mHFTAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=mHFTAAAAcAAJ] Tomo II en [https://books.google.es/books?id=qXFTAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=qXFTAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cirilo de Alejandría{{Fin}}, San, ''Operum divi Cyrilli Alexandrini episcopi tomi quatuor, quorvm postremus nunc recens accedit, ex graecis manuscriptis exemplaribus fideliter latinitate donatus'' (Ioannes Hervagius, Basileae 1546), en [https://books.google.com/books?id=kk8ytEmA-N0C&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=kk8ytEmA-N0C&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Gregorio Magno{{Fin}}, San, ''Diui Gregorii papae huius nominis Primi, cognomento magni, operum… ''(Lugduni 1539-1540):Tomo I en [https://books.google.es/books?id=M10xzmfzItIC https://books.google.es/books?id=M10xzmfzItIC] Tomo II en [https://books.google.es/books?id=dOaM7NJdWP4C https://books.google.es/books?id=dOaM7NJdWP4C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Los morales de sant Gregorio papa, dotor de la yglesia''. ''(Trad. por Antonio Álvarez de Toledo)'' (Jacobo Cromberger, Sevilla 1527) (2 vols.), en [https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=397345 https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=397345] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Ignacio de Antioquía{{Fin}}, San, ''Gloriosi Christi martyris Ignatii Antiocheni antistitis, Epistolae undecim'' (Adam Petri, Basileae 1520), en [https://books.google.es/books?id=sf9WAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=sf9WAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Jerónimo{{Fin}}, San – {{Versal}}Erasmo de Rotterdam{{Fin}} – {{Versal}}OEcolampadio{{Fin}}, Juan, ''Omnia opera Divi Eusebii Hieronymi Stridonensis'' (Frobenius, Basileae 1516):Tomo I en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636082 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636082] Tomo II en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636089 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636089] Tomo III en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636093 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636093] Tomo IV en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636099 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636099] Tomo V en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636106 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636106] Tomo VI en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636110 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636110] Tomo VII en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636119 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636119] Tomo VIII en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636126 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636126] Tomo IX en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636132 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636132] Tomo X en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636138 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV004636138] Tomo XI en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV021698112 https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV021698112] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Juan Crisóstomo{{Fin}}, San, ''Opera Divi Joannis chrysostomi archiepiscopi constantinopolitani'' (Stagninus, Venetiis 1503):Tomo I en [https://books.google.es/books?id=99VaAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=99VaAAAAcAAJ] Tomo II en [https://books.google.es/books?id=Q3ZaAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=Q3ZaAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Primasio{{Fin}} – {{Versal}}Gaigny{{Fin}}, Jean de, ''Primasii uticensis in Africa episcopi, in omnes D. Pauli epistolas commentarii perbreues ac docti, ante annos mille ab autore editi''. ''Nunc uero primum Ioannis Gagneii Theologi, ac Doctoris regii opera in lucem emissi'' (Apvd Seb. Gryphivm, Lugduni 1537), en [https://books.google.com/books?id=S4St9pqHkmsC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=S4St9pqHkmsC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Próspero de Aquitania{{Fin}}, San, ''Divi Prosperi Aquitanici, Episcopi regiensis, opera'' (Seb. Gryphius, Lugduni 1539), en [https://books.google.com/books?id=zmMR-OzMlZwC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=zmMR-OzMlZwC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pseudo-Agustín{{Fin}} – {{Versal}}Pseudo-Bernardo{{Fin}} – {{Versal}}Anselmo de Canterbury{{Fin}}, San – {{Versal}}Pedro Damián{{Fin}}, San – {{Versal}}Vicente Ferrer{{Fin}}, San, ''Libellus meditationum'' (Angelus Britannicus de Pallazolo, Brixiae 1498), en [http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=449200 http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=449200] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pseudo-Clemente{{Fin}} et al., ''Pro piorum recreatione et in hoc opere contenta Epistola ante indicem Index contentorum Ad lectores Paradysus Heraclidis Epistola Clementis … ''(impensis Ioannis Parui, Parisiis 1504), en [https://zaguan.unizar.es/record/3321?ln=es https://zaguan.unizar.es/record/3321?ln=es] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pseudo-Dionisio{{Fin}} – {{Versal}}Alberto Magno{{Fin}}, San – {{Versal}}Hugo de San Víctor{{Fin}} – {{Versal}}Juan Escoto Eriúgena{{Fin}} – {{Versal}}Grosseteste{{Fin}}, Roberto – {{Versal}}Tomás de Aquino{{Fin}}, Santo – et&amp;amp;nbsp;al., ''Opera Dyonisii''. ''Veteris et noue translationis, etiam nouissime ip[s]ius Marsilii ficini cum commentariis Hugonis, Alberti, Thome, Ambrosii oratoris. Linconiensis [et] Vercellensis...'' (Husner, Argentorati —Estrasburgo— 1502-1503):Tomo I en [https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015330 https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015330] Tomo II en [https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015331 https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015331] Tomo III en [https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015332 https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb00015332] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Liturgia, Magisterio y cánones =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agrupamos bajo este epígrafe los textos litúrgicos, magisteriales y canónicos (cf. ''Las fuentes'' 96-98, 321-330). La lista está en orden meramente alfabético.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Textos magisteriales y canónicos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Blois{{Fin}}, Pierre de – {{Versal}}Merlin{{Fin}}, Jacques, ''Petri Blesensis ... Insignia opera in vnum volumen collecta et emendata''. ''Authore J.[acobo] M.[erlino]'' (Jean Petit, Parisiis 1519), en [https://books.google.es/books?id=CXq4HF9rUNUC https://books.google.es/books?id=CXq4HF9rUNUC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Bonifacio VIII{{Fin}}, ''Liber sextus Decretalium ''(Ulrich Gering et Berthold Rembolt, Parisii 1500), en [https://doi.org/10.11588/diglit.24425 https://doi.org/10.11588/diglit.24425] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Concilio de Trento – Manuzio{{Fin}}, Paolo (ed.), ''Canones, et Decreta Sacrosancti Oecumenici et Generalis Concilii Tridentini'' (Paolo Manuzio, Venetiis 1564), en [https://datos.bne.es/edicion/a4682250.html https://datos.bne.es/edicion/a4682250.html] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Crabbe{{Fin}}, Pierre, ''Concilia omnia'' (Joannes Quentel, Coloniae 1551):Tomo I en [https://books.google.es/books?id=P2tWAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=P2tWAAAAcAAJ] Tomo II en [https://books.google.es/books?id=_WxWAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=_WxWAAAAcAAJ] Tomo III en [https://books.google.es/books?id=vrFiAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=vrFiAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Graciano – Brescia, {{Fin}}Bartolomeo da{{Versal}} – Brescia, {{Fin}}Giovanni da, ''Decretum Gratiani / cum apparatu Bartholomaei Brixiensis et Johannis Brixiensis'' (Georgius Arrivabene, Venetiis 1490), en [http://idb.ub.uni-tuebingen.de/opendigi/HaII27_fol http://idb.ub.uni-tuebingen.de/opendigi/HaII27_fol] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Graciano{{Fin}} – {{Versal}}Mouchy{{Fin}}, Antoine de, ''Decretorum Collectanea'' (apud Carolam Guillard, Parisii 1547), en [https://books.google.es/books?id=OhCZSXUTlNoC https://books.google.es/books?id=OhCZSXUTlNoC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Textos litúrgicos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Quiñones{{Fin}}, Francisco de, ''Breviarium Romanum''. ''Ex sacra potissimum scriptura, et probatiis sanctorum historiis, nuper confectum, ac denuo per eundem authorem accuratius recognitum'' (Ioannes Barbous, Lugduni 1542), en [https://books.google.es/books?id=BAk8AAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=BAk8AAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Romana Ecclesia{{Fin}}, ''Breviarium Romanum'', editado por J. Theotonicus (Andree de Toresanis, Venetiis 1487), en [https://books.google.es/books?id=LptwcJDEARIC https://books.google.es/books?id=LptwcJDEARIC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Missale ad usum sacro-sanctae romanae ecclesiae'' (Antonium Vincentium, Lugduni 1543), en [https://books.google.es/books?id=qc9bAAAAQAAJ https://books.google.es/books?id=qc9bAAAAQAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Obras espirituales, teológicas y pastorales =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agrupamos aquí todos las obras impresas que no caen bajo ninguna de las categorías anteriores: teólogos, autores espirituales y escritos de índole práctica o pastoral. Son en su mayor parte obras que pudo consultar San Juan de Ávila, aunque también incluimos unas pocas que se publicaron poco después de su muerte, porque son importantes para el estudio de las fuentes avilinas por alguna razón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para informarse más sobre las obras y las razones por las que pueden considerarse fuentes de San Juan de Ávila, cf. ''Las fuentes'' 331-354, 503-540.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Anónimo cartujo{{Fin}}, ''Speculum Clericorum'' (Goffrido de Marnef, Parisiis 1502), en [http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb33610664x http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb33610664x] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Anónimo medieval{{Fin}}, ''Stella clericorum'' (Petrus Levet(?), Parisiis 1495), en [http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=406503 http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=406503] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Anónimo medieval – Chris L. Nighman{{Fin}}, ''The Electronic Manipulus florum Project'', ''Wilfrid Laurier University'', en [http://web.wlu.ca/history/cnighman/index.html http://web.wlu.ca/history/cnighman/index.html] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Biel{{Fin}}, Gabriel, ''Sacri canonis misse tam mystica quam litteralis expositio'' (Jacobus Pforczensis, Basileae 1510), en [https://books.google.es/books?id=DsNSAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=DsNSAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cano{{Fin}}, Melchor, ''De locis theologicis'' (Mathias Gastius, Salmanticae 1563), en [https://books.google.es/books?id=Z2lGbpyUb24C https://books.google.es/books?id=Z2lGbpyUb24C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Carvajal{{Fin}}, Luis de, ''Apologia monasticae religionis diluens nugas Erasmi, a Lodovico Carvaialo Minorita aedita''. ''Item epistolae aliquot Erasmi Roterodami sane quam lepidissime, quas nuper extorsit stupida quorundam mordacitas'' (Lugar de edición no especificado 1529), en [https://books.google.es/books?id=prNbAAAAQAAJ https://books.google.es/books?id=prNbAAAAQAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Declamatio expostulatoria pro immaculata conceptione genitricis Dei Mariae, a fratre Lodovico Carvaialo ... aedita ...'' (Oliverius Mallardus, Parisiis 1541), en [https://books.google.es/books?id=hwwqDUM-UsgC https://books.google.es/books?id=hwwqDUM-UsgC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cayetano{{Fin}}, Tomás de Vio, ''Summula peccatorum'' (Quentel, Coloniae 1526), en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=643916136&amp;amp;db=100 https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=643916136&amp;amp;db=100] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cayetano{{Fin}}, Tomás de Vio – {{Versal}}Novimagio{{Fin}}, Petro, ''In secundam secunde [...] Commentaria''. ''Correcta [...] ab [...] Petro de Novimagio ord. praed.'' (Claude Chevallon, Parisiis 1519), en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=633894445&amp;amp;db=100 https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=633894445&amp;amp;db=100] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Ciruelo{{Fin}}, Pedro Sánchez, ''Confessionario [...]''. ''Es arte de bien confessar, muy provechosa al confessor y al penitente'' (Pedro de Castro, Medina del Campo 1544), en [http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=439480 http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=439480] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Clichtove{{Fin}}, Josse, ''De vita et moribus sacerdotum''. ''Singularem eorum dignitatem ostendens, et quibus ornati esse debeant virtutibus, explanans'' (Officina Simonis Colinaei, Paris &amp;lt;sup&amp;gt;2&amp;lt;/sup&amp;gt;1520), en [https://books.google.es/books?id=EsBbAAAAQAAJ https://books.google.es/books?id=EsBbAAAAQAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Cochlaeus{{Fin}}, Johannes, ''Speculum antiquae Devotionis circa missam'' (Moguntiae 1549), en [https://books.google.com/books?id=3CJWAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=3CJWAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Colonna (Galatino){{Fin}}, Pietro, ''Opus toti christian[a]e reipublicae maxime utile, de arcanis catholicae ueritatis, contra obstinatissimam Iudaeorum nostrae tempestatis perfidiam'' (summa cum diligentia per Hieronymum Suncinum, Orthonae Maris —Ortona— 1518), en [https://books.google.com/books?id=kZuZ66GRanAC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=kZuZ66GRanAC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Córdoba{{Fin}}, Antonio de, ''Tractatus, qui Arma fidei praenotatur'' (Andreas ab Angulo, Compluti 1562), en [https://books.google.com/books?id=kBBPAQAAIAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=kBBPAQAAIAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Costerius{{Fin}}, Joannes, ''De Veritate Corporis Et Sanguinis Domini Nostri Iesu Christi in Eucharistiæ Sacramento'' (Petrus Phalesius, Lovanii 1551), en [https://books.google.es/books?id=mg7cMbwS_boC https://books.google.es/books?id=mg7cMbwS_boC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Deza{{Fin}}, Diego de, ''Defensiones Sancti Thomae ab impugnationibus Nicolai de Lyra magistrique Mathiae Doering propugnatoris sui'' (Meinardus Ungut et Stanislaus Polonus, Hispali 1491), en [http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/defensiones-sancti-thomae-ab-impugnationibus-nicolai-de-lyra-magistrique-mathiae-doering-propugnatoris-sui--3/html/ http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/defensiones-sancti-thomae-ab-impugnationibus-nicolai-de-lyra-magistrique-mathiae-doering-propugnatoris-sui--3/html/] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Díaz de Luco{{Fin}}, Juan Bernal, ''Aviso de curas''. ''Muy provechoso para los que exercitan el officio de curar animas'' (Joan de Brocar, Alcalá de Henares &amp;lt;sup&amp;gt;3&amp;lt;/sup&amp;gt;1545), en [https://books.google.es/books?id=u1RHXamiCX0C https://books.google.es/books?id=u1RHXamiCX0C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Duns Escoto{{Fin}}, Juan, ''Quaestiones in quartum librum Sententiarum, una cum textu Petri Lombardi'' (Andreas Bocard, Parisiis 1497), en [http://dioscorides.ucm.es/proyecto_digitalizacion/index.php?b1909288x http://dioscorides.ucm.es/proyecto_digitalizacion/index.php?b1909288x] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Dionisio el Cartujano{{Fin}}, ''D. Dionysii Carthusiani Operum minorum tomus primus'' (Iohannes Soter, Coloniae 1532), en [https://books.google.es/books?id=cdZSwiwEJL8C https://books.google.es/books?id=cdZSwiwEJL8C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Erasmo de Rotterdam{{Fin}}, ''Dulce bellum inexpertis'' (Johann Schoeffer, Moguntiae 1521), en [http://www.bvh.univ-tours.fr/Consult/index.asp?numfiche=349 http://www.bvh.univ-tours.fr/Consult/index.asp?numfiche=349] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Faber{{Fin}}, Johann – {{Versal}}Surius{{Fin}}, Laurentius – {{Versal}}Mouchy{{Fin}}, Antoine De, ''De missa evangelica, et de veritate corporis et sanguinis Christi in eucharistiae sacramento''. ''Quibus adiectus est libellus, in quo [...] sacrosanctum Missae sacrificium pie defunctis prodesse ostenditur'' (Claudius Fremy, Parisiis 1558), en [https://books.google.com/books?id=zRdTAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=zRdTAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Fernández de Santaella{{Fin}}, Rodrigo, ''Constitutiones Collegii, ac Studii Sanctae Mariae de Iesu, ciuitatis Hispalensis / editae autoritate Apostolica, a ... Roderico de Sancta Elia ... praefati Collegii Collegij fundatore &amp;lt;nowiki&amp;gt;; insuper erectionis Collegij, &amp;amp; beneficiorum annexionis duae bullae&amp;lt;/nowiki&amp;gt; &amp;lt;nowiki&amp;gt;;&amp;lt;/nowiki&amp;gt;'' (Typis Francisci Perez, Sevilla 1584), en [http://hdl.handle.net/10481/9704 http://hdl.handle.net/10481/9704] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Frías{{Fin}}, Martín Sánchez de, ''Tractatus perutilis'' (Ioannes Iunta, Salmanticae &amp;lt;sup&amp;gt;2&amp;lt;/sup&amp;gt;1550), en [https://books.google.es/books?id=0p4eAj8Vn50C https://books.google.es/books?id=0p4eAj8Vn50C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}García Matamoros{{Fin}}, Alfonso, ''De tribus dicendi generibus sive de recta informandi styli ratione commentarius''. ''Cui accessit De methodo concionandi liber vnus eiusdem authoris'' (Andrea de Angulo, Compluti 1570), en [http://hdl.handle.net/10366/83424 http://hdl.handle.net/10366/83424] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Gardiner{{Fin}}, Esteban, ''Stephani Winton Confutatio cavillationum, quibus sacrosanctum eucharistiae sacramentum ab impiis Capharnaitis impeti solet'' (Lovanii 1554), en [https://books.google.com/books?id=Lt47AAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=Lt47AAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Gerson{{Fin}}, Juan, ''Secunda pars Joannis Gersonis''. ''De iis ferme rebus quae ad mores conducunt'' (Ioannes Parvus et Franciscus Regnault, Parrhysiis —París— 1521), en [https://books.google.es/books?id=8-4-AAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=8-4-AAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Guido de Monte Rocherii{{Fin}}, ''Manipulus curatorum'' (Petrus Bergomensis, Venetiis 1502), en [https://books.google.es/books?id=1uM7AAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=1uM7AAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Manipulus curatorum'' (Nicolaus Spindeler, Barcinone 1479), en [http://cisne.sim.ucm.es/record=b1909689~S6*spi http://cisne.sim.ucm.es/record=b1909689~S6*spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Herp{{Fin}}, Henrique, ''Directorium aureum contemplativorum'' (Johannes Landen, Coloniae 1513), en [https://books.google.com/books?id=Udk6AAAAcAAJ https://books.google.com/books?id=Udk6AAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Espejo de perfección'' (Joan de Brocar, Alcalá de Henares 1551), en [http://hdl.handle.net/10017/1923 http://hdl.handle.net/10017/1923] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Juan de Capistrano{{Fin}}, San, ''Speculum clericorum'' (Ferrarius, Venetiis 1580), en [https://books.google.es/books?id=ZMpiAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=ZMpiAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Juan Fisher{{Fin}}, San, ''De veritate Corporis et Sanguinis Christi in Eucharistia libri quinque adversus Joh. Oecolampadium'' (Petrus Quentel, Coloniae 1527), en [https://books.google.com/books?id=cyFJAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=cyFJAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Kempis{{Fin}}, Tomás de, ''Contemptus mundi'' (Nicolas de piemonte y Juan de villaquiran, Toledo 1512), en [http://hdl.handle.net/10366/120434 http://hdl.handle.net/10366/120434] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Latomus{{Fin}}, Jacobus, ''Iacobi Latomi Sacrae Theologiae Apvd Lovanienses Professoris Celeberrimi Opera, Qvae Praecipve Adversus horum temporum haereses eruditissimè, ac singulari iudicio conscripsit ab innumeris vitiis, quibus scatebant, diligenter repurgata. ¬Quibus ¬accesserun'' (Gravius (u.a.), Lovaina 1550), en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/metaopac/search?db=100&amp;amp;View=default&amp;amp;lokalkey=12534929 https://opacplus.bsb-muenchen.de/metaopac/search?db=100&amp;amp;View=default&amp;amp;lokalkey=12534929] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Lindanus{{Fin}}, Wilhelmus – {{Versal}}Staphylus{{Fin}}, Fridericus, ''Tabulae grassantium passim haereseon [...]''. ''Quibus subtexitur Sectae Lutheranae trimembris Epitome'' (Gulielmum Guillard et Almaricum Warancore, Parisiis 1561), en [https://books.google.com/books?id=zmwQZ6CoZ-UC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=zmwQZ6CoZ-UC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Lisboa{{Fin}}, Marcos de – {{Versal}}Navarro{{Fin}}, Diego – {{Versal}}Angulo{{Fin}}, Andrés de, ''Primera parte de las Cronicas de la Orden de los Frayles Menores...'' (Casa de Andres de Angulo, Alcalá de Henares 1562), en [http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/4460/22/primera-parte-de-las-cronicas-de-la-orden-de-los-frayles-menores/ http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/4460/22/primera-parte-de-las-cronicas-de-la-orden-de-los-frayles-menores/] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Lorenzo Justiniano{{Fin}}, San, ''Opera diui Laurentii Justiniani venetiarum protopatriarchae'' (Angelus Britannicus de Pallazolo, Brixiae 1506), en [http://cisne.sim.ucm.es/record=b2497150~S6*spi http://cisne.sim.ucm.es/record=b2497150~S6*spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Mair{{Fin}}, Juan, ''Quartus sententiarum Iohannis Maioris'' (Philippus Pigouchet, Parrhysiis —París— 1509), en [http://cisne.sim.ucm.es/record=b1943339~S6*spi http://cisne.sim.ucm.es/record=b1943339~S6*spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Mazzolini (Prierias){{Fin}}, Silvestre, ''Summa Summarum''. ''Que Sylvestrina dicitur'' (Hector, Bononiae 1515), en [https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=632898966&amp;amp;db=100 https://opacplus.bsb-muenchen.de/search?oclcno=632898966&amp;amp;db=100] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Molina{{Fin}}, Antonio de, ''Instruccion de sacerdotes''. ''En que se les da dotrina muy importante para conocer la alteza del estado sacerdotal; y para exercitarle debidamente. Sacada toda de los Santos Padres y Dotores de la Iglesia'' (Hieronymo Margarit, Barcelona 1610), en [https://books.google.es/books?id=dGZKAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=dGZKAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Netter (Waldensis){{Fin}}, Thomas, ''Tomus primus Doctrinalis fidei ecclesiae catholicae contra Witcleuistas et Hussitas eorumque sectatores'' (Iodocus Badius Ascensius, Parisiis 1532), en [https://books.google.com/books?id=3nmCvSZ-0e4C&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=3nmCvSZ-0e4C&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Reuerendi Patris Fratris Thomae Waldensis [...] Opus de sacramentalibus''. ''In quo doctrinae antiquitatum fidei Ecclesiae catholicae, contra Witcleuistas et eorum asseclas Lutheranos aliosque haereticos continentur'' (Ioannes Maria da Terranoua et Iacobus Archarius, Salmanticae 1556), en [https://books.google.com/books?id=NN7NOQ7VKYoC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=NN7NOQ7VKYoC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Reuerendi Patris Fratris Thomae Waldensis [...] Opus de sacramentis''. ''In quo doctrinae antiquitatum fidei Ecclesiae catholicae, contra Witcleuistas, Hussitas et eorum asseclas Lutheranos aliosque haereticos continentur'' (Ioannes Maria da Terranoua et Iacobus Archarius, Salmanticae 1557), en [https://books.google.com/books?id=10vRFQ17QWcC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=10vRFQ17QWcC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Osuna{{Fin}}, Francisco de, ''Tercera parte del libro llamado Abecedario espiritual'' (Remón de Petras, Sevilla 1527), en [https://books.google.com/books?id=KIU3-p_1XbEC https://books.google.com/books?id=KIU3-p_1XbEC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Primera parte del libro llamado Abecedario spiritual'' (Juan Cromberger, Sevilla 1528), en [https://books.google.com/books?id=Mi7-yVaN46IC https://books.google.com/books?id=Mi7-yVaN46IC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Segunda parte del libro llamado Abecedario spiritual'' (Juan Varela, Sevilla 1530), en [https://books.google.com/books?id=XAL46TjjcjEC https://books.google.com/books?id=XAL46TjjcjEC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Ley de amor y quarta parte del abecedario espiritual ''(Sebastián Martinez, Valladolid 1542), en [https://books.google.es/books?id=ok7UJxbLkQwC https://books.google.es/books?id=ok7UJxbLkQwC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Quinta parte del abecedario espiritual'' (Juan de Junta, Burgos 1542), en [https://books.google.com/books?id=HGbvm14opf8C https://books.google.com/books?id=HGbvm14opf8C] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Sexta parte del abecedario espiritual'' (Matheo y Francisco del Canto, Medina del Campo 1554), en [https://books.google.es/books?id=LEFoAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=LEFoAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Palma{{Fin}}, Bernabé de, ''Libro llamado Via spiritus o de la perfeccion spiritual del anima'' (Juan de Junta, Salamanca 1541), en [http://bibliotecavirtualmadrid.org/bvmadrid_publicacion/es/consulta/registro.cmd?id=3717 http://bibliotecavirtualmadrid.org/bvmadrid_publicacion/es/consulta/registro.cmd?id=3717] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Paraldus{{Fin}}, Gulielmus, ''Summa de virtutibus et vitiis'' (Johannes Amerbach, Basileae 1497), en [http://cisne.sim.ucm.es/record=b1909721~S6*spi http://cisne.sim.ucm.es/record=b1909721~S6*spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Pighius{{Fin}}, Albertus, ''Controversiarum praecipuarum in comitiis Ratisponensibus tractatarum et quibus nunc potissimum exagitatur Christi fides et religio, diligens et luculenta explicatio'' (Melchior Nouesianus, Coloniae 1545), en [https://books.google.com/books?id=WmlcAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=WmlcAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Hierarchiae ecclesiasticae assertio'' (Melchior Nouesianus, Coloniae 1544), en [https://books.google.com/books?id=9WVTAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=9WVTAAAAcAAJ&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''De Libero hominis arbitrio et divina gracia libri decem, nunc primum in lucem editi''. ''Singulorum argumenta librorum, per singula capita, post epistolam prealiminarem explicata inuenies. Cum indice locupletissimo.'' (Melchior Nouesianus, Coloniae 1542), en [https://books.google.com/books?id=f-coHiAzyukC&amp;amp;pgis=1 https://books.google.com/books?id=f-coHiAzyukC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Quiroga{{Fin}}, Gaspar de, ''Index et catalogus Librorum prohibitorum, mandato Illustriss. ac Reuere[n]diss. D.D. Gasparis a Quiroga, ...denuò editus, cum consilio Supremi Senatus Sanctae Generalis Inquisitionis'' (Alphonsum Gomezium, Madrid 1583), en [http://fotos.patrimonionacional.es/biblioteca/ibis/pmi/Quiroga_1583/index.html http://fotos.patrimonionacional.es/biblioteca/ibis/pmi/Quiroga_1583/index.html] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Rimini{{Fin}}, Gregorio de – {{Versal}}Genazano{{Fin}}, Paulo de, ''Gregorius de Arimino in primo [-secundo] sententiarum nuperrime impressus, et quam diligentissime sue integritati restitutus''. ''Per doctissimum sacre pagine professorem fratrem Petrum Garamanta'' (Claudio Cheuallon, Parrhisiis 1503), en [http://books.google.com/books?id=RLaZ21YJvdIC&amp;amp;pgis=1 http://books.google.com/books?id=RLaZ21YJvdIC&amp;amp;pgis=1] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Roa{{Fin}}, Martín de, ''Vida de doña Ana Ponce de Leon, Condesa de Feria y despues monja en el monasterio de Santa Clara de Montilla'' (Andrés Barrera, Córdoba 1604), en [http://adrastea.ugr.es/record=b1106928~S2*spi http://adrastea.ugr.es/record=b1106928~S2*spi] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Sajonia{{Fin}}, Ludolfo de, ''Vita Jesu Christi'' (Lugduni 1522), en [https://books.google.es/books?id=dTk8AAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=dTk8AAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Vita Christi Cartuxano'' (Juan Cromberger, Sevilla 1530), en [http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1013336 http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=1013336] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Soto{{Fin}}, Domingo de, ''In Porphyrii Isagogen, ac Aristotelis Categorias, absolutissima commentaria''. ''Omnia nunc summo studio à mendis expurgata, duobusque locupletissimis indicibus cumulata'' (sub Signo Pauonis (Egidio Ragazzola), Venecia 1574), en [https://books.google.es/books?id=eRtlNzhxbGkC https://books.google.es/books?id=eRtlNzhxbGkC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Summulae'' (Ioannes Giuntae, Salmanticae &amp;lt;sup&amp;gt;2&amp;lt;/sup&amp;gt;1547), en [http://hdl.handle.net/10366/82754 http://hdl.handle.net/10366/82754] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''De iustitia et iure libri decem'' (Andreas a Portonariis, Salmanticae 1553) &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Soto{{Fin}}, Pedro de, ''Tractatus de institutione sacerdotum, qui sub episcopis animarum curam gerunt''. ''Cum epistola, in qua bonorum et malorum praepositorum et pastorum... differentia et conditio... explicatur...'' (S. Mayer, Dilinga 1558), en [https://books.google.es/books?id=dMXBe4kn2xMC https://books.google.es/books?id=dMXBe4kn2xMC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Tenorio{{Fin}}, Francisco – {{Versal}}Escobar{{Fin}}, Luis, ''Tratado de devotíssimas y muy lastimosas contemplaciones de la Passión del hijo de Dios e compasión de la Virgen Sancta María su madre, por esta razón llamado Passio duorum'' (Nicolás Tyerri, Valladolid 1526), en [http://biblioteca.galiciana.gal/es/consulta/registro.do?id=9497 http://biblioteca.galiciana.gal/es/consulta/registro.do?id=9497] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Titelmans{{Fin}}, Francisco, ''Summa de los mysterios de la fe Christiana'' (Andrea de Portonaris, Salamanca 1555), en [https://books.google.es/books?id=hdJbAAAAQAAJ https://books.google.es/books?id=hdJbAAAAQAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Tomás de Aquino{{Fin}}, Santo, ''Opus aureum sancti Thomae de Aquino super quatuor Evangelia (Catena aurea)'' (Arte ingenioque Boneti Locatelli impensa nobilis viri Octauiani Scoti Modoetiensis, Venetiis 1493), en [https://books.google.es/books?id=o6h9ZmLEoaQC https://books.google.es/books?id=o6h9ZmLEoaQC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Opuscula omnia diui Thomae Aquinatis''. ''... eiusdem diui Thomae Commentaria, in Cantica Canticorum, Iob, Ioannem, et Apocalypsim'' (Haeredes Iacobi Iuntae, Lugduni 1562), en [https://books.google.com/books/ucm?vid=UCM5316860245 https://books.google.com/books/ucm?vid=UCM5316860245] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Tomás de Irlanda{{Fin}}, ''Manipulus florum'' (Iacobus de Tyela, Placentiae 1483), en [http://bidicam.castillalamancha.es/bibdigital/i18n/consulta/registro.cmd?id=12190 http://bidicam.castillalamancha.es/bibdigital/i18n/consulta/registro.cmd?id=12190] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Trithemius{{Fin}}, Johannes, ''Sermones et Exhortationes ad monachos'' (Joannes Haselberger, Argentine —Estrasburgo— 1516), en [http://www.mdz-nbn-resolving.de/urn/resolver.pl?urn=urn:nbn:de:bvb:12-bsb10943306-4 http://www.mdz-nbn-resolving.de/urn/resolver.pl?urn=urn:nbn:de:bvb:12-bsb10943306-4] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Ubertino de Casale{{Fin}}, ''Arbor vitae crucifixae Iesu Christi'' (Andreas de Bonetis, Venetiis 1485), en [http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/395/503/arbor-vitae-crucifixae-jesu-christi/ http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/395/503/arbor-vitae-crucifixae-jesu-christi/] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Universidad de Baeza{{Fin}}, ''Estatutos de la insigne Universidad del título de Santísima Trinidad de la Ciudad de Baeza'' (Pedro de Doblas, Jaén 1609), en [http://hdl.handle.net/10334/3482 http://hdl.handle.net/10334/3482] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Universidad de Salamanca{{Fin}}, ''Estatutos hechos por la muy insigne Universidad de Salamanca : año M.D.LXI.'' (Juan María de Terranova, Salamanca 1561), en [http://hdl.handle.net/10366/82760 http://hdl.handle.net/10366/82760] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Valdés{{Fin}}, Fernando de, ''Cathalogus libroru[m] qui prohibe[n]tur mandato Illustrissimi Reuerend. D. D. Ferdinandi de Valdes Hispalen. Archiepi, Inquisitoris Generalis Hispaniae...'' (Sebastianus Martinez, Pinciae —Valladolid— 1559), en [http://fotos.patrimonionacional.es/biblioteca/ibis/pmi/Indice_1559/index.html http://fotos.patrimonionacional.es/biblioteca/ibis/pmi/Indice_1559/index.html] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Valtanás{{Fin}}, Domingo de, ''Summa confessorum'' (Juan Varela, Hispali 1526), en [http://hdl.handle.net/10481/10679 http://hdl.handle.net/10481/10679] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Vives{{Fin}}, Juan Luis, ''Opera'' I (Nicolaum Episcopium juniorem, Basileae 1555), en [https://books.google.es/books?id=D-yg1mtN1FAC https://books.google.es/books?id=D-yg1mtN1FAC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Witzel{{Fin}}, Georg, ''De Eucharistia sacrosanctissima ecclesiae Christi Iesu'' (ex Officina Ioannis Quentel, Coloniae 1549), en [https://books.google.es/books?id=oV4QgYCzJQcC https://books.google.es/books?id=oV4QgYCzJQcC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Manuscritos =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Listamos ahora las referencias a los algunos manuscritos consultados a lo largo de nuestro estudio ''Las fuentes'', que resultan especialmente importantes para el estudio de las fuentes avilinas. Incluimos la referencia a copia digital cuando la haya y procuramos ofrecer algunas indicaciones que consideramos útiles para poder localizar más fácilmente los documentos que nos interesan, o que pueden ayudar a localizarlos en el futuro en caso de que un traslado o reestructuración de archivo haga que se extravíen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Archivo Histórico Nacional (Madrid)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;''Constituciones latinas del Colegio de San Ildefonso y Universidad de Alcalá de Henares''&amp;lt;/span&amp;gt;&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;, signatura «UNIVERSIDADES,L.1085», en &amp;lt;/span&amp;gt;[http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/4631076 http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/4631076]&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt; &amp;lt;/span&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;''Ynventario de los bienes del Colegio Mayor de S[a]n Ildefonso de la ciudad de Alcalá hacia el año 1523''&amp;lt;/span&amp;gt;&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;, signatura «UNIVERSIDADES,L.1090», f. 6r-18v (&amp;lt;/span&amp;gt;&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;''Tabula librorum Bibliotece Collegii Sancti Illefonssi''&amp;lt;/span&amp;gt;&amp;lt;span style=&amp;quot;color:#333333;&amp;quot;&amp;gt;). La copia electrónica de la BHUCM tiene la signatura BH-MM-840, en &amp;lt;/span&amp;gt;[https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1026049788 https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1026049788] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Index omnium librorum bibliothece collegii sancti illefonsi oppidi complutensis'', fechado en 1511. Se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, dentro del libro con signatura UNIVERSIDADES,L.1090, que lleva por título ''Libro becerro de los juros, censos, beneficios, préstamos, rentas, tributos, propiedades, posesiones y señoríos del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá'',&amp;amp;nbsp; f. 33r-54v. También hay copia electrónica en la Biblioteca Histórica UCM, con signatura BH-MM-790, en [https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025446462 https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025446462] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Inventario del archivo, biblioteca, iglesia, sala rectoral, refectorio, cocina y despensa, caballeriza, madera y armas del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá'', UNIVERSIDADES,L.1092. La parte que nos interesa, ''Libros del collegio de los frayles de Sant Pedro y Sant Pablo'', está en los f. 155r-163r. Disponible en [http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&amp;amp;txt_id_desc_ud=4615492 http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&amp;amp;txt_id_desc_ud=4615492] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Biblioteca Nacional de España (Madrid)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Manuscritos de las dos primeras pláticas a sacerdotes,'' signatura «MSS/3620», en [http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000014850# http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000014850#] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Rendimiento de cuentas de los gastos efectuados por cuenta del arzobispo Francisco Jiménez de Cisneros para adquirir e imprimir libros durante los años 1497 a 1509''. Se encuentra en la Biblioteca Nacional, con la signatura «MSS/20056/47». Se puede consultar una copia digital en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, que lleva por signatura «BH-R-Separatas-878», en [https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1026045614 https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1026045614] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Beda el Venerable, {{Fin}}San, ''Expositio Bedae super Lucam'', signatura «MSS/492», en [http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000043719# http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000043719#] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Biblioteca de la Real Academia de la Historia (Madrid)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Legajo sobre la beatificación del P. Ávila''. Actualmente, el legajo tiene la signatura 9-7233, y lleva por título en el catálogo «''Índice de pruebas de Colegiales del Colegio mayor de S. Ildefonso – La Madre Luisa – La monja de Portugal Cuentas – Canonizaciones etc.»''. Los documentos que nos interesan están en una carpeta de piel, que lleva escrito en la portada ''«Aquí se contienen diferentes cartas y respuestas de Roma sobre la beatificación de el Venerable Siervo P. Juan de Ávila = Montilla - Aposento de el P. Miguel Miguez rector = fol. 68»'', y que contiene diferentes documentos numerados. Aunque no hay disponible copia digital pública, hemos hecho digitalizar las hojas que nos interesaban para nuestro trabajo, las cuales podemos compartir privadamente con cualquier estudioso que lo deseare.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Biblioteca Histórica «Marqués de Valdecilla» de la Universidad Complutense de Madrid'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Ciruelo,{{Fin}} Pedro, ''Quaestiones in Summam D. Thomae Aquinatis'', signatura «BH-MSS-61», en [https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025298926 https://ucm.on.worldcat.org/oclc/1025298926] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Universidad de Granada: Biblioteca Universitaria, Archivo Fondo Antiguo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Versal}}Santiváñez{{Fin}}, Juan de, ''Historia de la Provincia de Andalucía de la Compañía de Jesús ''(manuscrito inédito), Caja «B-048», en [http://hdl.handle.net/10481/289 http://hdl.handle.net/10481/289] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Universidad de Granada: Archivo Universitario'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Libro de Actas del Claustro Universitario, 1532-1560'', referencia «ES AUG A 104 PRINCIPAL CAJA 01417», en [http://archi.ugr.es:8080/jopac/registro?id=00158111 http://archi.ugr.es:8080/jopac/registro?id=00158111] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
= Fuentes avilistas =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por último, listamos aquí ediciones antiguas de las obras de San Juan de Ávila y sus biografías&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Juan de Ávila{{Fin}}, San, ''Tercera parte de las obras del P. Mtro. de Áuila, predicador en el Andaluzia'', editado por J. Díaz (P. Madrigal, Madrid 1596), en [http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=46751 http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=46751] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Epistolario espiritual para el estado eclesiastico de prelados, sacerdotes, curas, predicadores, religiosos, y religiosas, y para donzellas: tomo segundo''. ''Nueuamente añadido con vnas platicas espirituales y vn tratado del Santissimo Sacramento de la Eucaristia...'', editado por M. Ruiz de Mesa (Viuda de Alonso Martín de Balboa, Madrid 1618), en [https://books.google.es/books?id=uCnGQmWJimwC https://books.google.es/books?id=uCnGQmWJimwC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Juan de Ávila{{Fin}}, San – {{Versal}}Luis de Granada{{Fin}}, Fray, ''Obras del Padre Maestro Ivan de Ávila ... Aora de nuevo anadida la vida del autor, y las partes que de tener un predicador del Evangelio por Luys de Granada'' (Pedro Madrigal, Madrid 1588), en [https://books.google.es/books?id=kV9MAAAAcAAJ https://books.google.es/books?id=kV9MAAAAcAAJ] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;{{Versal}}Oddi{{Fin}}, Longaro degli, ''Vita del venerabil Servo di Dio il maestro Giouanni d’Ávila sacerdote secolare, detto l’Apostolo dell’Andaluzia'' (Stamperia Muziana, Nápoles 1754), en [https://books.google.com/books?id=rLop4sH94bkC https://books.google.com/books?id=rLop4sH94bkC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div style=&amp;quot;margin-left:0.3335in;margin-right:0in;&amp;quot;&amp;gt;———, ''Vida del venerable siervo de Dios el maestro Juan de Ávila, sacerdote secular, llamado el Apostol de Andalucia''. ''Sacada de los procesos para su beatificación. Traducida al castellano por Luis de Durán y de Bastero'' (Oficina de Manuel Texero, Barcelona 1796), en [https://books.google.com/books?id=OhWJQ6GLP9oC https://books.google.com/books?id=OhWJQ6GLP9oC] &amp;lt;/div&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Maintenance script</name></author>
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